Crítica de cine
[i]La ladrona de libros[/i]: un filme que no pasará desapercibido
domingo 12 de enero de 2014, 11:06h
Basada en la novela homónima del escritor australiano Markus Zusak, la cinta está dirigida por el realizador de Downton Abbey y narra la historia de una niña enamorada de los libros, Liesel, en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Por Alicia Huerta
La historia que cuenta el best seller de Zusak – publicado en 2005 y traducido a más de 30 idiomas con 8 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo – arranca en 1938, un año marcado por el populismo del III Reich, al que, desde luego, no le gustaban demasiado los libros. A no ser que se tratara de los escritos por Hitler o sus seguidores. En todo caso, eso no es algo de lo que la niña protagonista vaya a preocuparse al inicio de la historia, porque cuando llega a Himmelstrasse, a la casa de sus nuevos padres adoptivos, ella ni siquiera sabe leer. Aunque entre sus escasísimas pertenencias lleve escondido un pequeño libro. En realidad, no sabe ni cuál es su título, pero el “objeto” le recuerda a su hermano pequeño, que murió en brazos de su madre mientras viajaban en tren rumbo a su nueva familia de acogida. El libro se le cayó a uno de los hombres que enterraron a su hermano junto a las vías y la pequeña Liessel, a quien interpreta de manera genial Sophie Nélisse, se sorprende a sí misma guardándose el libro, en lugar de devolvérselo a su dueño. Y ese “Manual del buen enterrador” será el primer libro que Liesel lea. Con ayuda, claro. No la que le den en la nueva escuela, donde todos se ríen de ella cuando descubren que no sabe leer ni escribir. Será Hans Hubermann, su nuevo padre, un personaje exquisito a quien da vida un no menos exquisito Geoffrey Rush, el que le enseñe que el amor por las palabras es uno de esos amores que duran para siempre.
En su aventura, que es, en realidad, un retrato de la sociedad alemana durante aquellos oscuros años, Liesel estará también acompañada por otros personajes tan influyentes como Hans. En primer lugar, su nueva madre, Rosa, una mujer en apariencia adusta, que esconde, sin embargo, un gran corazón. También a ella, interpretada por la versátil Emily Watson, acabará por conquistarle la valentía y profundidad de la pequeña. Igual que ocurre, desde el primer momento, con su vecino Rudy, a quien da vida el actor alemán Nico Liersch, que se enamora de Lissey nada más conocerla. Él será su amigo en la escuela y compartirá con ella todos sus secretos. Todos menos uno. La familia Hubermann esconde en el sótano de su casa a Max, un joven judío que cae enfermo por culpa del frío, y Lissey sabe que no se lo puede contar a nadie. Lo que sí hace es leerle de manera incansable los libros que toma prestados de la única casa del pueblo que tiene una biblioteca interminable, la casa del alcalde, a cuya esposa también conquista la personalidad inquieta de la niña. Es Max, a quien interpreta Ben Schnetzer después de haber perdido 17 kilos para encajar en la piel del personaje, quien anima a Liesel a dar un paso más. De lectora a narradora de sus propias historias.
De la adaptación cinematográfica de la original y bella historia se ha encargado un director con una visión tremendamente elegante y detallista para recrear otras épocas. Porque a Brian Percival le avala el enorme éxito internacional de la fantástica serie de televisión Downton Abbey. Él mismo confiesa que, a pesar de que desde el estreno de la serie británica le llegaban varios guiones cada día, nada más empezar a leer el de La ladrona de libros, tuvo claro que se haría cargo del proyecto. El rodaje se inició en los estudios Babelsberg de Berlín, donde el diseñador de producción Simon Elliot construyó la casa de los Hubermann situada en la ficticia calle Himmel (cielo) y modificó el exterior de los estudios para convertirlos en la calle de esta historia que, según la novela, se desarrolla en Múnich.
El reparto incluye, además de los actores ya citados, a otros destacados intérpretes alemanes: Barbara Auer, que da vida a la mujer del alcalde; Rainer Bock, el alcalde cuya adscripción al nazismo esconde un oscuro secreto; Oliver Stokowski, que interpreta al padre de Rudy; Matthias Matschke, en el rol de un miembro del Partido Nazi, y Heike Makatsch, dando vida a la madre biológica de Liesel.
Del otro principal personaje de la obra, sin embargo, sólo escuchamos su voz. Se trata, claro, del narrador. Aunque en este caso, sea uno de lo más original: la Muerte. Sus comentarios y explicaciones durante toda la cinta resultan un elemento tremendamente impactante. Mezcla de ironía y contundencia. Y al inicio de la historia, se justifica: “Tengo como norma obviar a los vivos…, bueno, excepto en algunas ocasiones en las que, no puedo evitarlo, me interesan… Liesel Meminger me enganchó y suscitó mi interés”.