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la psiquiatría debate si es posible considerarla un trastorno

¿Se puede diagnosticar la ninfomanía?

viernes 24 de enero de 2014, 17:29h
El estreno este viernes de la segunda parte de la película Nymphomaniac, de Lars Von Trier, ha abierto el debate sobre si verdaderamente existe la ninfomanía, una conducta vinculada a la adicción al sexo que en la última edición del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés), la 'biblia' de la psiquiatría, no aparece descrita como trastorno. ¿Se puede entonces diagnosticar?
En la última edición del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V, por sus siglas en inglés), la adicción al sexo no aparece descrita como trastorno. Es por esta razón por la que la agencia Sinc ha indagado sobre si la ninfomanía es diagnosticable coincidiendo con el estreno este viernes de la segunda parte de la película Nymphomaniac, de Lars Von Trier.

“Aunque se ha desestimado el trastorno hipersexual como nuevo diagnóstico, los pacientes siguen yendo a consulta por un aumento en la frecuencia, intensidad de fantasías, excitación, impulsos y conductas sexuales que les provocan malestar significativo, deterioro social u ocupacional”, explica a Sinc Carlos Chiclana, psiquiatra e investigador de la Universidad San Pablo CEU de Madrid. “En la pasada década estos comportamientos han recibido una atención creciente, pero existen aún dudas sobre si constituye un trastorno adictivo, del ámbito del trastorno obsesivo compulsivo o de la patología del control de los impulsos”, añade.

"El término adicción, dependencia al sexo o sexo compulsivo se aplica a un patrón de actuación por el cual las personas buscan compulsivamente experiencias sexuales nuevas, precisan de multitud de parejas diferentes para satisfacer sus necesidades eróticas y se produce gran frustración cuando no consigue satisfacer su deseo", explica Sinc, que cita a Ángel Luis Montejo González, director científico de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental (Aesexsame): "La compulsividad sexual se define como una falta de control sobre este comportamiento, lo que, indirectamente, implica una conducta autodestructiva de quien lo padece".

No existen datos epidemiológicos definitivos –sí hay, por el contrario, cuestionarios y pruebas que facilitan su diagnóstico–, pero según Chiclana, los últimos estudios refieren que su prevalencia estaría en torno al 2% de la población.

La postura de los expertos en relación con la adicción al sexo –o hipersexualidad, un término que suelen preferir– depende mucho de su especialidad. Mientras que la mayor parte de los psiquiatras consultados por Sinc consideran que está fuera de su ámbito, los sexólogos se declaran especialistas en su diagnóstico y tratamiento: “Existe una controversia considerable en torno a cómo debería designarse este síndrome y sobre a qué categoría diagnóstica pertenece. El modelo que describe el origen de la adicción es el que parece más apropiado, ya que comparte características comunes con otras adicciones como el juego, el alcohol o las drogas”, apunta el director científico de la Aesexsame.

Sin embargo, Miquel Bernardo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica, proclama que no se trata, en ningún caso, de un trastorno psiquiátrico. “Ni la adicción al sexo ni la ninfomanía aparecen en el DSM, sino que solo son consideradas conductas sexuales”, replica. Otro punto de vista sostiene Carlos Chiclana: “No es un mito, existe tanto en varones como en mujeres”. De hecho, la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) –que redacta la Organización Mundial de la Salud (OMS) con profesionales de todos los países miembros– recoge bajo el epígrafe F52.7 el impulso sexual excesivo.

Al contrario que en la película de Lars von Trier, dice Sinc, "el sujeto hipersexual típico suele ser un varón joven que manifiesta un comportamiento promiscuo, compulsivo y con escaso control durante varios años, asociado a un deterioro en el funcionamiento interpersonal". En algunos casos la interferencia sobre la vida laboral es tal que en algunos países como EEUU el diagnóstico de adicción al sexo "implica la suspensión del cargo para los pilotos de líneas aéreas, ya que se ha encontrado una frecuente relación con trastornos de ansiedad, estados depresivos o abuso de sustancias, lo que podría desembocar en accidentes”, señala Chiclana.

Normalmente las personas que piden ayuda por este trastorno han desarrollado un hábito que les hace daño. Sin que tengan ninguna patología concreta, su conducta erótica les genera grandes dificultades en la vida diaria: “Aunque el diagnóstico de la hipersexualidad es muy cuestionable, sí podemos hacer caso del sufrimiento que nos trasmiten algunos pacientes”.

El tratamiento de los hipersexuales va dirigido a frenar sus comportamientos compulsivos y mejorar sus relaciones interpersonales. El más utilizado por los expertos incluye consejo profesional y asistencia a programas de autoayuda basados en el modelo de Alcohólicos Anónimos. Estos grupos son frecuentes en países como EEUU, pero tienen poca actividad en España debido a la diferente concepción de la sexualidad en nuestra cultura.

Ante una petición de ayuda médica por una conducta sexual excesiva o fuera de control, los sexólogos describen una historia clínica completa, preguntando por la sexualidad pero sin considerarlo un tema tabú o sin relevancia clínica.
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