Crítica de cine
[i]Mindscape[/i]: detectives que investigan en nuestra memoria
domingo 26 de enero de 2014, 11:43h
Nominado al Goya en la categoría de Mejor Director Novel, Jorge Dorado dirige este interesante y original thriller psicológico protagonizado por Mark Strong y Taissa Farmiga.
Todo está en los recuerdos, aunque estos no siempre se correspondan a lo que ocurrió en realidad. Con esta premisa, Mindscape nos presenta un mundo en el que existen unos detectives de la memoria capaces de entrar en los recuerdos de aquel que lo necesita, para comprobar por sí mismos qué fue lo que pasó en ese momento crucial que ha dejado marcada a una persona. No es, desde luego, un trabajo sencillo ni al alcance de cualquiera: está claro que estos detectives tan especiales tienen un don. Con su correspondiente contrapartida. La acción de esta cinta producida por Ombra Films con la participación de Antena 3 Films, Canal + y Televisó de Catalunya arranca, precisamente, con uno de esos supuestos en los que el detective sufre una especie de “cortocircuito emocional” a causa de su propia memoria acerca de un trágico suceso, cuyo recuerdo se ha visto estimulado por el trabajo que está llevando a cabo. Es un inicio, por otra parte, altamente espectacular, lleno de una fuerza que ya no se repetirá durante el resto del filme. En realidad, tampoco hace falta. La historia ya ha captado la atención del espectador, que acaba de conocer a John Washington, el detective de la memoria interpretado por un convincente Mark Strong, sobrio e impecable.
Después del terrible episodio, el detective pasa una temporada sin poder trabajar. Aún se siente débil por el recuerdo de la trágica muerte de su esposa, aunque sabe que sólo trabajando podrá seguir adelante. Además, hay facturas que pagar. Su jefe, el presidente de la compañía de detectives Mindscape, a quien da vida el veterano Brian Cox, no está convencido de que sea una buena idea que John vuelva tan pronto al trabajo. Sin embargo, acaba por ceder a la petición de su empleado y le encarga un caso que, en principio, parece el más sencillo de todos los que tiene sobre la mesa. Los adinerados padres de una chica adolescente acaban de contratarles para que averigüen qué marcó de por vida a su hija para que siempre se haya mostrado rebelde y ahora, para colmo, lleve varios días en huelga de hambre. Para decidir, en definitiva, si Anna – en cuya piel se mete la joven actriz Tassia Farmiga – es una pobre chica traumatizada o, por el contrario, una psicópata que debe ingresar en algún centro psiquiátrico, como sostiene el padrastro.
Será esta duda a lo que tenga que enfrentarse el detective. O, quizás, habría que decir que es con la propia Anna con quien John ha de medirse. Son los encuentros entre estos dos personajes llenos de matices - aquellos que se producen en la habitación de Anna y los que tienen lugar en sus recuerdos - los que van tejiendo una trama que avanza hacia un final que invita al espectador a apostar por quién ganará esa lucha de seducciones, apariencias, prejuicios y, sobre todo, juegos mentales. Con un presupuesto de 4 millones de dólares, la cinta estrenada en la 46 edición del Festival de Sitges apuesta por la calidad de su factura en todas las categorías. Desde el guión escrito por Guy Holmes al reparto de solventes actores, a pesar de que para ambos protagonistas sea la primera vez que se enfrentan a un rol principal. Sin descuidar al equipo técnico, con Óscar Faura (Lo imposible) en la dirección de fotografía, Clara Bilbao en el diseño de vestuario, Alain Bainée (Goya por Blancanieves) en la dirección artística y el joven compositor Lucas Vidal, responsable de una enigmática y efectiva banda sonora.
Por lo que se refiere a las localizaciones, después de barajar diversas opciones, el equipo se decantó por la ciudad de Montreal porque reunía la mezcla de modernidad e historia que requería la cinta, y cuyos exteriores encajaban a la perfección con los interiores naturales de Barcelona. A pesar de que para encontrar la casa “ideal” de la familia de Anna tuvieron que viajar al sur de Francia y combinarla posteriormente con más construcciones en el plató de Barcelona. Sólo una muestra más de que los responsables de Ombra Films, con Jaume Collet-Serra a la cabeza, apuestan de manera clara por facturar productos de cuidadísima calidad, capaces de competir en el mercado internacional y apostando, a la vez, por jóvenes valores españoles que no siempre tienen a su disposición los medios necesarios para que sus trabajos salgan adelante.