Una investigación lo señala como fuente de agua y compuestos orgánicos
¿Es el polvo interplanetario el origen de la vida en la Tierra?
Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
viernes 31 de enero de 2014, 10:54h
Actualizado el: 13 de diciembre de 2014, 00:19h
Científicos de la Universidad de Hawaii, en Manoa, han descubierto que la llamada meteorización, un proceso similar a la erosión geológica pero en el espacio, produce agua en los bordes de minúsculas partículas de polvo interplanetario que se posan después en la superficie terrestre. Ahora se estudia si este hallazgo podría explicar uno de los máximos interrogantes de la historia: el origen de la vida en la Tierra y, quizás, en otros planetas. Por Laura Crespo
El origen de la vida en la Tierra es uno de los grandes interrogantes, quizás el mayor de todos, que la ciencia busca despejar. Ahora, defensores de la teoría de la Panspermia, aquella que busca la génesis más allá de nuestro planeta, están más cerca de ratificar sus hipótesis. La investigación desarrollada por un equipo de la Universidad de Hawaii, en Manoa, ha descubierto que pequeñas partículas de polvo espacial que traspasan la atmósfera terrestre transportan moléculas de agua, elemento indispensable para el desarrollo de la vida y, por tanto, posible germen de toda materia orgánica conocida.
El polvo interplanetario son pequeñas partículas desprendidas de los cometas, asteroides y otros escombros sobrantes del nacimiento del sistema solar que caen constantemente sobre la Tierra y otros planetas vecinos. Ya en las misiones del Apolo, allá por los sesenta, se convirtió en objeto de estudio por su composición, que presenta compuestos orgánicos, y por su interesante interacción con el viento solar. Desde que los primeros astronautas trajeron a la Tierra rocas y suelo lunares se sabe que estas partículas presentan un tipo de carbono que sobrevive a la entrada en la atmósfera terrestre y que la erosión del viento solar altera su estructura química. Ya entonces se especuló sobre la posibilidad de que esas imperceptibles partículas pudieran transportar agua, pero hasta ahora, y gracias a la revolución tecnológica de las últimas décadas, no había podido demostrarse 'el cómo' científico.
Condicionantes de vida
El trabajo de la School of Ocean and Earth Science and Technology (SOEST) de la Universidad de Hawaii ha demostrado que es la meteorización espacial de las partículas de polvo, es decir, su erosión por la acción del viento solar durante su viaje por el espacio, la que induce a la formación de moléculas de agua en sus bordes. Es la primera vez que se demuestra científicamente cómo los compuestos orgánicos –ese carbono que compone el polvo espacial- y el agua “pueden ir conjuntamente”, tal y como destaca en una nota de prensa del SOEST el veterano científico Hope Ishii, coautor del estudio.
A partir de este hecho empírico, Ishii valora como “una posibilidad particularmente emocionante” que este flujo de polvo haya actuado como una “lluvia continua de pequeñas cápsulas de reacción”, cargadas de agua y materiales orgánicos, los “ingredientes clave para un eventual origen de la vida en la Tierra y posiblemente en Marte”.
Las implicaciones del descubrimiento pueden ir más allá dado que estás ‘cápsulas de vida’ también impactan contra los exoplanetas, los que orbitan otras estrellas distintas a nuestro Sol. Los investigadores creen que este hallazgo podría resolver el porqué de las fuentes de agua en toda la galaxia, como el hielo observado en la Luna o en Marte, y nada indica que este proceso condicionante para la vida no pueda haber funcionado en cualquier otro sistema planetario.
H2O: Hidrógeno y oxígeno
Aunque ya se sabía que el hielo de agua es el material sólido más abundante en el universo, el hallazgo de esta nueva fuente ha sido una sorpresa para la comunidad científica internacional.
El gigantesco avance tecnológico de los últimos años ha jugado un papel crucial en el descubrimiento. Sólo ahora se han podido registrar los cambios químicos en esas partículas de polvo interplanetario que están al acecho en la estratosfera de la Tierra, unos procesos que ya se intuían pero que resultaban inaccesibles con técnicas más antiguas. Un microscopio de transmisión de última generación es la herramienta que ha permitido a los científicos del SOEST detectar bolsas de agua minúsculas, ocultas en la superficie de copos de polvo que miden menos de 25 micrómetros, la anchura de un cabello humano.
La explicación de cómo esas bolsas han llegado hasta ahí es tan aparentemente sencilla como la fórmula química más básica: H2O. El polvo interplanetario está compuesto principalmente de silicatos, partículas que contienen, además de metales como el silicio, elementos de oxígeno. A medida que viaja a través del espacio, el polvo se encuentra con el viento solar, una corriente de alta energía expulsada de la atmósfera del sol y que incluye iones de hidrógeno. Al chocar los copos del polvo con el viento solar, el oxígeno y el hidrógeno que contienen respectivamente se combinan para hacer agua.
En futuros trabajos, los científicos tratarán de estimar la cantidad del agua proporcionada por el polvo interplanetario.