Es común y usual considerar que el alemán es un idioma muy difícil de aprender, sobre todo por sus declinaciones. Esta cuestión tiene poco fundamento, porque aunque se decline mal no por eso el resultado es ininteligible. También porque tiene un vocabulario interminable, lo que dificulta su aprendizaje para los hispano hablantes que solemos usar un vocabulario mucho menor.
Mitos urbanos aparte, la realidad es que efectivamente el idioma alemán presenta una serie de dificultades que no tienen otros idiomas, como el inglés o el español. Por ello es recomendable acudir a centros o academias que ayudan en el aprendizaje, como es
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Precisamente, la mayor dificultad del alemán son sus géneros,
los plurales y sobre todo las oraciones subordinadas. El vocabulario alemán es mucho más preciso y extenso que el español, tiene multitud de palabras con su género y su plural particular. Por lo que las reglas para saber el género de una palabra o como se forma su plural no sirven en este idioma, lo lleva implícito el exhaustivo aprendizaje de todas estas palabras de memoria.
Respecto a las oraciones
subordinadas, es verdaderamente difícil formarlas en alemán para un neófito, puesto que tampoco hay reglas que sean extensibles a todas. El
orden de las palabras y la posición del verbo son determinantes y harto dificultosas, por lo que el mejor consejo que se puede dar al estudiante es que cuando hable en alemán, trate de pensar en alemán y no en español. Pues aunque sea un tópico que todo el mundo piensa en su idioma materno y hace la traducción simultáneamente, con el idioma alemán es un método seguro de meterse en problemas. Este idioma exige años de estudio y práctica para poder dominarlo, por lo que es inútil perder el tiempo con cursillos de seis meses que en otros idiomas sirven para salir del paso.