Considerado uno de los barítonos contemporáneos más importantes, Thomas Hampson ha protagonizado este jueves la cuarta cita del ciclo Las Noches del Real con un programa ecléctico que ha incluido piezas de Arnold Schönberg, Johannes Brahms y Hugo Wolf.
Acompañado por la exquisita orquesta de cuerda
Amsterdam Sinfonietta, fundada en 1988 y dirigida por Candida Thompwson, el barítono estadounidense ha protagonizado, con indudable y merecido éxito, la cuarta Noche del Real, una de las más esperadas del ciclo correspondiente a la presente temporada del coliseo madrileño. Con un extenso bagaje que incluye más de 80 papeles de ópera, así como más de 160 grabaciones en las que predominan obras de su compositor favorito, Gustav Malher, el veterano y aclamado barítono ha venido a Madrid con un programa en el que, sin embargo, no figuran obras del autor bohemio. Destacando, por el contrario, obras de Johannes Brahms, un compositor muy poco frecuentado por el cantante de Indiana. Las ha interpretado después de un inicio instrumental, que dejaba bien patente la
soberbia calidad interpretativa de los 26 músicos de todo el mundo que integran la Amsterdam Sinfonietta, gracias a las notas, a la vez intensas y delicadas, de la obra “Noche Transfigurada” compuesta por Arnold Schönberg en 1899, que el propio compositor arregló en 1917 para orquesta de cuerda y que volvió a retocar en 1943.

La fuerza y sensibilidad de esta obra, se inspiró en el poema homónimo de Richard Dehmel que narra un paseo nocturno por el bosque, durante el cual una mujer confiesa a su prometido que está embarazada de su anterior amante. Con fuertes reminiscencias cromáticas de Wagner y estructurales de Brahms, es en la actualidad una de las obras más accesibles y populares de Schönberg, quien, sin embargo, relató la noche de su estreno en Viena en 1902 como un auténtico desastre, con silbidos y altercados a puñetazos entre el público. Escuchándola anoche, no queda más remedio que aceptar que nunca puede preverse la reacción del público.
Aunque, por el de la velada de este jueves no había que preocuparse. Cautivado desde el principio por la sutil cuerda de la refinada orquesta, el público del Real recibió a
Hampson con generosos aplausos, que escondían, eso sí, una gran expectación. Y el barítono norteamericano no defraudó. Su interpretación de la obra de Brahms “Cuatro cantos serios”, compuesta por el autor sólo un año antes de su muerte y todavía conmocionado por el fatal colapso de Clara Schumann, convenció al público, especialmente con la tercera de las canciones - todas las piezas están basadas en textos de la traducción luterana de la Biblia -, titulada “O Tod, wie bitter bist du!”.
Los cuatro temas, escritos para voz grave y piano, se estrenaron anoche con el arreglo para barítono y orquesta de cuerda firmado por el compositor londinense David Matthews, autor, asimismo, de los arreglos de las canciones de Schubert y Wolf encargados de cerrar la segunda parte de la velada. Esta había dado comienzo con el amargo y pesimista tema de Samuel Barber, Dover Beach, op.3, inspirado en el poema del mismo nombre del británico Matthew Arnold, que realiza un desesperanzado retrato de la miseria y la incomunicación entre los hombres a causa del abandono de la fe. Para continuar con tres temas del compositor austriaco de origen esloveno Hugo Wolf, uno de los cuales, el sugerente y alegre Der Rattenfänger, sirvió, asimismo, para complacer al público que, tras dos horas de recital, aún quería más. Cuatro bises – el último de ellos ya con las luces encendidas – regalaron el barítono y los músicos al respetable, antes de que Hampton abandonara de puntillas el escenario, acompañado de los bravos y las sonrisas de los complacidos asistentes, entre los cuales, igual que la pasada semana en el estreno de Brokeback Mountain, se encontraban muchos compatriotas del famoso barítono.