Veintisiete años después de catalogar el archivo de Rubén Darío, Rosa Villacastín publica junto a Manuel Francisco Reina la novela La princesa Paca, en la que relatan la historia de amor del poeta y Francisca Sánchez, abuela de la periodista.
Aunque es conocida por trabajo en prensa rosa,
Rosa Villacastín es una de las grandes conocedoras de la vida y obra de
Rubén Darío. La razón de este vínculo es Francisca Sánchez, abuela de la periodista, de quien se enamoró perdidamente Darío tras un encuentro fortuito en el Retiro en 1879 cuando paseaba por el parque con Valle-Inclán, uno de sus más fervientes seguidores.
La presencia de
Francisca en la vida del poeta fue fundamental. Juntos tuvieron tres hijos; dos murieron a edad temprana y otro, en edad madura. Aunque era analfabeta y de familia humilde, debió ser una mujer con arrestos. Así describe Plaza & Janés la relación que mantuvieron:
“El mismo año que la conoció, el escrito pidió su mano en su pueblo natal, en Navalsáuz (Ávila). Ambos se trasladaron a París, donde el poeta le enseñó a leer y escribir. La pareja tuvo momentos de riqueza y pobreza, fruto de la vida bohemia y del alcoholismo del escritor. Vivieron en Madrid, Málaga o Barcelona, donde Francisca vio por última vez al poeta antes de que se marchara a Nueva York, donde enfermó de cirrosis muriendo poco después en Nicaragua lejos de su amada”.Tiempo después, Francisca Sánchez volvió a casarse con
José Villacastín, con quien tuvo tres hijos. Tanto Francisca como José custodiaron el legado del poeta desde su muerte, acaecida en 1916, hasta 1956, cuando la amada de Darío decidió donarlo al Ministerio de Educación.
Catalogación de su archivoFue en los años 80 cuando Rosa Villacastín emprendió la tarea de clasificar y catalogar el archivo, que dio como resultado una obra de 496 páginas titulada
Catálogo-Archivo Rubén Darío, editada por la Universidad Complutense en 1987.
Veintisiete años después de llevar a cabo esa necesaria catalogación, Villacastín se embarca ahora en novelar en
La princesa Paca - en librerías a partir de este jueves- la historia de amor de Darío y su abuela, a quien define en la portada del libro como “la gran pasión” del poeta que introdujo la modernidad en España.
El
archivo del que se hizo cargo, que abarca 30 años, está compuesto por 79 carpetas y 4.795
documentos, a los que se sumó 56 cartas del poeta en 1995, según recoge la Biblioteca Histórica de la Complutense, universidad que lo atesora y donde es posible consultarlo digitalizado, aunque no en su totalidad. También incluye pistas
sonoras.
Cartas, manuscritos, telegramas...Incluye documentos autógrafos,
manuscritos y mecanografiados referentes a su labor como diplomático, a su actividad literaria y a su relación sentimental con su esposa, además de contar con tres testamentos escritos de puño y letra, y poesías autógrafas. A todo ello hay que añadir fotografías, notas, postales, tarjetas de visita, telegramas, recortes de prensa, facturas o menús.
La
Complutense explica que la vida diaria de una familia como la del autor de
La princesa está triste queda reflejada “en documentos como facturas, recibos o compras de mobiliario”, así como su “difícil situación económica”, que contrasta con “el gusto de vestir de la familia” como demuestran las facturas del sastre y la modista.
Entre todas las piezas conservadas, la Complutense destaca el llamado
cuaderno de hule “utilizado por toda la familia para distintos menesteres en donde se pueden encontrar dibujos infantiles, que se supone que son de sus hijos, cuentas domésticas y una curiosa descripción de las claves que deberían utilizar Francisca y Darío para comunicarse mediante telegramas”.
Fragmento de A Francisca, de Rubén DaríoAjena al dolo y al sentir artero,
llena de la ilusión que da la fe,
lazarillo de Dios en mi sendero,
Francisca Sánchez, acompáñame...
En mi pensar de duelo y de martirio,
casi inconsciente me pusiste miel,
multiplicaste pétalos de lirio,
y refrescaste la hoja de laurel.
Ser cuidadosa del dolor supiste
y elevarte al amor sin comprender,
enciendes luz en las horas del triste,
pones pasión donde no puede haber.
Seguramente Dios te ha conducido
para regar el árbol de mi fe,
¡hacia la fuente de noche y de olvido,
Francisca Sánchez, acompáñame! El Archivo Rubén Darío puede consultarse en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense, en la calle Noviciado, 3 (Madrid), de lunes a viernes, de 9:00 a 20:30 horas.