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Crónica gastronómica

Una armonía gastronómica espectacular

viernes 23 de mayo de 2014, 14:21h
Normalmente, siempre se habla de la armonía entre la comida y los vinos. Y es lógico que así sea porque, sin duda, la combinación más frecuente con los diferentes platos y alimentos es el vino o mejor dicho los vinos, que tienen una inmensidad de matices, aromas y sabores.
Pero hay otras bebidas y, por tanto, también sería interesante ver cómo se combinan esas bebidas con los alimentos, con la parte sólida de la comida.

Ya he escrito en alguna ocasión que, por ejemplo, el mundo de la cerveza es mucho más amplio de lo que parece. No tiene sentido hablar de la cerveza en singular, hay que hablar de las cervezas en plural, ya que hoy en día existe una amplia variedad de ellas, muy diferentes unas de las otras.

Cervezas para los diferentes momentos gastronómicos
A través de una serie de catas, llegamos a la conclusión de que había unos tipos de cerveza que se corresponden con cada momento de la comida. Así, la que es suave, refrescante y ligera combina bien con cualquier tipo de aperitivo, especialmente en la barra. La suave, equilibrada y amarga, con el marisco. La intensa y ligera con el pescado. La intensa, amarga, madura y profunda con carnes y cazas, y la tostada y caramelizada, en principio, con los postres.

El otro día, Mario Sandoval dio un paso más. De la gama de cervezas de Mahou San Miguel, eligió una que se correspondiera con cada una de las cinco categorías. Hecho esto, preparó un plato para que tuviéramos la oportunidad de comprobar si realmente la armonía era adecuada, es decir, si la bebida era la que mejor acompañaba a ese plato.

El almuerzo, al que me invitaron, tuvo lugar en el restaurante Columbus, en el Casino de Madrid, que está en la Plaza de Colón y que se corresponde con el Casino de Torrelodones, el primero que se abrió en la Comunidad de Madrid.

Para comenzar preparó unos aperitivos consistentes en corteza de cereal salada, tulipa de caramelo dulce, macaron de remolacha ácida, mollete de aceite picual con ibérico y soufflé de queso curado. Como era natural, para esos aperitivos, utilizó la cerveza San Miguel Fresca.

En cuanto a mariscos, se inclinó por unos moluscos y crustáceos con ramas de limonero, junto con Mahou Clásica. En cuanto a pescados, un atún a la brasa, con semillas y ramas de fresno, combinada con Alhambra especial y San Miguel Especial.

Con la carne blanca, un crujiente de lechón ahumado a la leña de encina, una San Miguel 1516. Y con la carne roja, pichón de tiro braseado con puré de su estofado, tomamos tres cervezas diferentes: Alhambra Reserva 1925, Mezquita y San Miguel Selecta XV.

Con el postre, un flan de huevo ahumado con helado de caramelo y un lingote de chocolate con licor de almendra, eligió Mahou Negra.

Lo que mejor valoración obtuvo, fue la combinación con los mariscos y, también, con la carne roja. Un poco menos, los postres y algo menos la San Miguel Especial con el atún a la brasa.

Por lo demás, unas armonías aceptables con unos platos difíciles, maravillosamente preparados por Mario Sandoval y su brigada.

Vamos a ver si algún otro cocinero decide hacer algo parecido con otras cervezas.
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