Análisis de la campaña europea (III): Resultados y consecuencias
viernes 23 de mayo de 2014, 20:06h
Llegamos al final de una campaña que debería haber servido para discutir el futuro de la Unión Europea. Y sin embargo, más que unas elecciones europeas parece que nos disponemos a celebrar unas elecciones nacionales.
En lugar de preocuparnos por la batalla entre Jean-Claude Juncker y Martin Schulz por presidir la Comisión, en España sólo se está prestando atención a la disputa entre el PP y el PSOE por quedar primeros en las urnas. Y puesto que es una votación en clave nacional, sus resultados también deberán ser interpretados de ese modo.
Las elecciones son el pilar que da legitimidad a la democracia. Así lo han expresado teóricos de la comunicación política como el catedrático Ismael Crespo. La autoridad de los Gobiernos tiene su base en la voluntad del pueblo, y esta no tiene mejor lugar para expresarse que las urnas. Los partidos y sus candidatos presentan sus ofertas a lo largo de la campaña y, como contrapartida, reciben la reacción de los electores en forma de resultados.
Sin embargo, ninguna democracia es perfecta. Entre elección y elección, los representantes políticos tienen libertad para adoptar decisiones que muchas veces se contradicen con sus promesas de campaña y con los deseos de los mismos ciudadanos que les habían votado. Los recortes de Mariano Rajoy y sus subidas de impuestos son el ejemplo más reciente en España.
De acuerdo con el pensamiento del filósofo David Hume, podemos afirmar que la relación de las ideas en la democracia pertenece a todos, aunque la relación de los hechos es administrada por quienes ejercen el poder político que han obtenido a través de las elecciones.
Afortunadamente, cada cierto tiempo los ciudadanos vuelven a ser convocados a las urnas (sea para comicios europeos, generales o locales) y tienen la oportunidad de opinar sobre la situación. Así ocurrirá el domingo, y todo apunta a que el partido en el Gobierno sufrirá un severo castigo.
Con independencia de si logra una papeleta más o menos que el PSOE, el PP previsiblemente perderá en porcentaje, número de votos y eurodiputados respecto a las elecciones europeas de 2009. Y aunque no sean votaciones comparables, la mitad de quienes apoyaron a Rajoy en 2011 seguramente optarán esta vez por la abstención o por otros partidos.
IU ya ha advertido de que 30 de los 36 millones de españoles con derecho a voto pueden “dar la espalda” al PP el domingo. Y si así ocurre, Cayo Lara pedirá la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones generales anticipadas.
Más allá de los enfrentamientos entre partidos, lo que está claro es que los ciudadanos están a punto de hablar y el Gobierno haría bien en escucharles. Si el resultado de una votación es negativo para quien está en el poder, sin duda debe ser motivo para una seria reflexión. ¿Tendría sentido recibir menos de 6 millones de votos y que otros 30 millones te den la espalda (sea por activa o por pasiva) y aun así seguir gobernando como si nada en vez de convocar elecciones generales?
|
Consultor político
JOSÉ LUIS SANCHIS es Asesor Empresarial en Imagen y Comunicación, así como Consultor político y Director de Campañas Electorales
|
|