Anti-Ferrán o anti-PicassoEs obvio que la figura de un anti-Ferrán puede tener interés mediático, pero protagonizada por otro español y catalán es difícilmente admisible. Una cosa es que cada uno elija el tipo de cocina que considere mejor y algo completamente distinto acusar a la cocina española de vanguardia de “farsante”, “circense”, “que sólo piensa en la puta pela” o “atentado contra la salud”. Sería como acusar a Picasso de “farsante”, “circense” o “sepulturero de la buena pintura”.
Cocina saludableLo más grave es la crítica en lo que se refiere a la utilización de productos que pueden perjudicar la salud. Los alimentos que utiliza la cocina tecnoemocional o de vanguardia son tan naturales y saludables como los de la cocina tradicional. La harina es una transformación del trigo, del maíz o de algún otro cereal. Y, por tanto, es un producto natural transformado. Hay harinas buenas y malas pero eso no permite descalificar la harina como un producto saludable.
No entrar en polémicaEn todo caso, lo fundamental es evitar la polémica que únicamente beneficia a los que no quieren a España. Siempre estaré a favor de la crítica y la libertad de expresión. En cambio, siempre estaré en contra de las falsedades, las tergiversaciones, y sobre todo, del intento de crear malentendidos. Allá Santi Santamaría con su cocina y con su idea de la cocina. Hay que respetarla y alabarla. Es uno de los más grandes cocineros y restauradores de la España moderna. Pero el mismo respeto y alabanza merecen los Ferrán Adriá y su interpretación de lo que debe se la cocina del siglo XXI.
España la vanguardia gastronómica del mundoHay que sumar y no restar y, sobre todo, no destruir. Hemos tardado más de 30 años en conseguir que la cocina española sea valorada y respetada en el mundo. Todas, la cocina tradicional, la moderna, la creativa y la popular, la de autor, la de vanguardia, la de fusión, la tecnoemocional. Tenemos algunos de los mejores cocineros del mundo, entre ellos, Santi Santamaría y Ferrán Adriá.
A mi me encanta la cocina de Santi Santamaría tanto en Can Fabes como en Santceloni en Madrid. Pero, sin duda, admiro y valoro más que nada el valor de la cocina de Ferrán Adriá, su genialidad, su creatividad, su categoría personal, su compañerismo, su éxito y su modestia, su sinceridad, su capacidad de trabajo y su sentido de la responsabilidad.
Ferrán Adriá es un catalán, y por tanto, español universal. Al que nadie, y menos otro español y catalán, debe intentar perjudicar. Aunque, naturalmente, no lo consiga.