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¿Quién quiere ser el vicepresidente de Obama?

viernes 16 de mayo de 2008, 00:05h
El ex candidato a la vicepresidencia en las elecciones de 2004, John Edwards, ha proclamado su apoyo público a la candidatura demócrata de Barack Obama.

Un respaldo que ha llamado la atención por producirse después de que Hillary Clinton arrasase en las primarias de Virginia Occidental. Lejos de sorprendernos responde a una estrategia bien calculada que se remonta a la reunión secreta que mantuvieron Obama y Edwars en su residencia de Chapell Hill. Desde entonces se especulaba sobre su posible respaldo al senador por Illinois pero John Edwards ha esperado maquiavélicamente hasta encontrar el mejor momento.

La clave se encuentra no tanto en el estrepitoso fracaso de Obama en las últimas primarias sino del sorprendente éxito de Edwards que alcanzó un 7 por ciento. Un porcentaje irrisorio si no fuera porque había retirado su candidatura a la nominación demócrata el pasado 30 de enero. Una demostración de fuerza que John Edwards ha utilizado para recordarle a Barack Obama que su apoyo puede marcar la diferencia y que a muchos nos hace pensar que tiene una contrapartida implícita: la candidatura a la vicepresidencia.

Los delegados de Edwards y el trasvase de sus votantes pueden ser decisivos para derrotar a la ex primera dama en las primarias que todavía se tienen que disputar. Con el voto afroamericano bajo el brazo -como demostró su victoria en Carolina del Norte- el senador Obama necesita torpedear la base social que apoya a la senadora Clinton. Se trata de las clases trabajadoras y los sectores más populistas que siempre han sentido gran simpatía por John Edwards, abogado millonario gracias a los pleitos que ha llevado contra hospitales y empresas aseguradoras que han terminado por incrementar los costes del sistema médico estadounidense. Algo que los votantes republicanos siempre recuerdan y nunca olvidan.

Pero el ex senador de Carolina del Norte tiene otras cualidades necesarias para conquistar la nominación de los demócratas y la victoria en las presidenciales de noviembre: ser un sureño blanco de religión metodista. Entre los demócratas es un requisito no escrito que el ticket electoral esté formado por un norteño y un sureño para conjugar las dos corrientes que todavía conviven entre los demócratas después de la Guerra Civil. Un conflicto que enfrentó a esclavistas y antiesclavistas que cobra cierto simbolismo en este tándem interrarcial. Y la carta de la raza es a la que juega Edwards tras demostrarse que Barack Obama y el mensaje del reverendo Jeremiah Wright son incapaces de obtener buenos resultados en los distritos más moderados que son los que al final dan la victoria a uno u otro candidato en las elecciones presidenciales.

Aunque es más que probable que John Edwards llegue a ser la pareja electoral de Obama, todos los próceres del Partido Demócrata ambicionan el apetitoso puesto de vicepresidente. Todos menos Hillary Rodham Clinton. Ella quiere ser presidenta y luchará hasta el final.

Miquel Rosselló

Periodista

MIQUEL ROSSELLÓ ARROM es periodista y miembro del Instituto Juan de Mariana

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