EPPUR SI MUOVE
La evolución del terrorismo
miércoles 16 de julio de 2014, 21:19h
Actualizado el: 17/07/2014 21:50h
La semana pasada, un pasajero era detenido en el aeropuerto de Los Angeles con un cuchillo camuflado en la suela de su bota. No es la primera vez que esto sucede ni, por desgracia, será la última. De hecho, es más que probable que los últimos acontecimientos en Oriente Medio inspiren a algún mal nacido para liarse a matar gente en cualquier parte del mundo y desquitarse de no se sabe muy bien qué. Y siempre, la causa palestina como bandera.
Las hostilidades en cuestión han sido desatadas por los islamistas de la franja de Gaza, que secuestraron, torturaron y asesinaron a tres niños judíos y se liaron a lanzar cohetes sobre la ciudad de Sderot hasta que a Netanyahu se le acabó la paciencia y mandó al Tsahal -ejército de Israel- a poner orden. Un solo muerto en uno otro bando es ya demasiado, porque la vida humana vale lo mismo con independencia de la fe que se profese. Lo peor es que van ya unos cuantos, y los que quedan. ¿Por qué? La respuesta se llama “terrorismo”.
El diccionario de la Real Academia Española lo define como “sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. No habla de causas que lo motiven, justifiquen o atenúen, porque no las hay. Y es que toda causa defendida con acciones terroristas está viciada de raíz, se mire como se mire. Las dimensiones del estado de Israel frente a sus vecinos árabes son exiguas. Sin embargo, les ha ganado cuantas guerras han librado. Parte del mundo musulmán saca a pasear el asunto palestino cuando le conviene, que es muchas veces. Mientras tanto, Israel a lo suyo. A nivel personal, me parece lamentable la política de asentamientos defendida por la ultraderecha israelí, y me produce una gran desconfianza las actitudes de los “colonos”. Esa desconfianza se transforma en ira cuando veo a soldados israelíes maltratando a jóvenes palestinos a quienes lo negro de su futuro no les deja más salida que agostarse o tirar piedras. También ellos tienen sus razones.
Pero hay diferencias. Israel detuvo y encarceló a los autores de la muerte de un joven palestino, así como a los soldados que dieron la paliza a otro chico. Sus autoridades han condenando los hechos, y se atienen en todo momento a la legalidad vigente. Por su parte, los terroristas de Hamas han obviado el asesinato de los tres niños judíos y han ampliado el área de devastación de sus cohetes a Tel Aviv, lo que significa que su tecnología es capaz de disparar ingenios que recorran 135 kilómetros antes de estallar en objetivos civiles. En los años 70 secuestraban aviones; ahora, lanzan misiles y utilizan ambulancias para trasladar a terroristas y explosivos por todo Gaza. Usan también escudos humanos, y claman por la Yihad. Esa misma Yihad que en Siria combate a leales y opositores a al Assad, y que en Irak dinamita mezquitas chiíes. Es lo que tiene la sinrazón del terrorismo: toda evolución es a peor, si cabe. Y en el caso palestino, aún queda mucho por ver.
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Abogado
ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset
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