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CÓMO ADIESTRAR A UN PERRO

Claves para que el paseo sea perfecto

Yasmina Rodríguez
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lafoule7gmailcom/8/8/14
martes 16 de diciembre de 2014, 14:31h
Actualizado el: 16/12/2014 18:16h
Claves para sacarle partido disfrutando. Por Yasmina Rodríguez

Cualquier perro necesita pasear para satisfacer sus necesidades básicas. ¿Podemos convertir los paseos en una actividad maravillosa tanto para él como para nosotros?

Antes de decidir adoptar o acoger a un perro es fundamental analizar el tiempo del que dispondremos para cuidarle bien. Los paseos diarios son una actividad a la que hay que dedicar tiempo. Si vivimos en una casa con jardín, es un error pensar que sólo por eso no hace falta sacar a nuestro perro a pasear. Por muy grande que sea el jardín y por mucho que le veamos correr y jugar, se está perdiendo cosas necesarias para él. Nuestro perro tiene impulsos naturales de marcar territorio, olfatear, seguir rastros, relacionarse con otros perros… Si no los satisface, será un perro frustrado que probablemente tenga mal carácter y tienda a ser más destructivo que otros que disfrutan de paseos diarios con sus dueños.

Debemos conocer bien a nuestro animal y ser conscientes de que cada raza presenta unas necesidades particulares. Podemos acudir a un veterinario o a un adiestrador para informarnos bien y así poder brindar a nuestro compañero todo lo que necesite para ser feliz, porque el paseo se puede convertir en una auténtica odisea si no estamos en buena sintonía con él. Los tirones de correa, los encontronazos con otros perros y sus dueños, los enfados y el estrés pueden transformar la hora del paseo en algo indeseable, poco apetecible. En ese caso, sería conveniente recurrir a un adiestrador o educador canino que nos ayude a corregir el problema.

Aquí van algunos consejos caseros para que el paseo sea ameno para ambos:

- Es importante marcar las diferencias entre el líder y el seguidor. Por eso, ellos deben tener claro que somos nosotros quienes dirigimos el paseo. Salimos por la puerta los primeros y volvemos a casa por delante de ellos.

- Antes de salir de casa nuestro perro debe estar calmado. Por muchas ganas que tenga de salir, tiene que estar tranquilo mientras le ponemos el collar y nos preparamos para ir a la calle. Para ayudarle, tenemos que estar en calma nosotros y no excitarle hablándole o animándole demasiado. Seguir una misma rutina a la hora de salir nos puede facilitar las cosas, como ponerle el collar cuando esté sentado en su camita. Tiene que quedarse tranquilo hasta que cojamos la chaqueta, las llaves y la correa. Podemos ordenarle que se siente en el pasillo mientras abrimos la puerta y salimos y luego, le decimos que salga. A fuerza de repetir, ser pacientes y no desistir, el perro acabará obedeciendo.

- Aunque nuestro perro sea muy obediente y nos encante pasearle suelto, no debemos olvidar que el paseo con correa es un ejercicio necesario para mantener un buen vínculo. Parte del paseo deberíamos llevarlo con la correa y marcar nosotros el ritmo. Siempre que le soltemos, antes deberá sentarse y estar tranquilo.

- Es importante dedicar tiempo al paseo, planificar los horarios y adecuarlos a los nuestros para salir relajados y sin prisas. En invierno hay que aprovechar las horas de Sol y en verano, evitar las horas más calurosas.

- Cambiar de ruta. Los perros se aburren de pasear siempre por el mismo sitio, ya conocen los olores y el camino. Pueden llegar a mostrarse territoriales y agresivos con otros perros o incluso con otras personas si permanecemos siempre en un mismo sitio del parque.

- Las “chuches" suponen una de las mejores herramientas para conseguir que nuestro perro fije su atención en nosotros. Así será más fácil que obedezca. No olvidéis salir siempre con una bolsita bien cargada encima.

- Hay que alternar el paseo con juegos y parar en un lugar tranquilo para acariciarlo. Tener momentos de intimidad con nuestro perro refuerza el vínculo.

- El adiestramiento durante el paseo nos ayudará a motivarle marcándole desafíos y recompensándolo cuando lo haga bien, así le cansaremos también psicológicamente (está bien no insistir demasiado en un mismo ejercicio, si vemos que no lo consigue en un par de intentos, pasamos a otro, así ninguno de los dos se frustrará).

Lejos de tomárnoslo como una tediosa obligación, pasear con nuestros amigos perrunos es una actividad maravillosa que podemos disfrutar tanto como ellos. Recordad que nuestro compañero lleva todo el día esperando ese momento, pasear junto a su humano, salir a conocer a otros perrillos, olfatear y descubrir mundo… Si además le caen chuches, mimos y juegos por el camino, ¡será el perro más feliz del mundo!

No debemos olvidar las bolsitas para recoger las deposiciones. Es algo que todos agradecemos, los que tenemos perros y los que no. Feliz paseo.

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