www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Patriotismo invernal

José Manuel Cuenca Toribio
viernes 23 de enero de 2015, 19:57h

“Unos pasan, amigo, estas noches de enero (…) hambrientos y desnudos, pero de gloria llenos “. Fue un gran tipo el andaluz José Cadalso (1841-82). Al primer vistazo, y más tras una larga meditación y compañía con su vida y obra, su accidentada carrera biográfica despierta una inembridable simpatía. De vocación y textura anímica grandemente literarias, solícito hasta grado extremo de las musas, sintió desde muy joven la llamada de las armas, a la que sirvió con un fértil e inextricable maridaje con el cultivo de las letras en grado de intensidad y excelencia superlativo. Hombre de fuertes contrastes, tal circunstancia lo hace plenamente moderno. Una figura, una personalidad, a la que, retirado, tras luengos viajes y mil experiencias, en su Cádiz natal, a los jóvenes más inquietos le encantaría escuchar, bajo los árboles de La Alameda, la narración de sus aventuras sentimentales y castrenses, evocadas con el decoro propio de una hidalguía de fuertes –y muy queridas…- raíces vascas y de los hombres mujeres del gran siglo educador.

Materia habría, desde luego, en sus charlas y conversación para suscitar la admiración y gratitud de sus moceriles oyentes. Neoclásico por antonomasia –nada menos que anacreóntico en su estro y numen -, la vena del mejor romanticismo –el precursor y adelantado- recorre toda su producción teatral y buena parte de la poética; y, para dechado de tempos y topos literarios, los cimientos más firmes e inaugurales de la ideología y pensamiento reformistas –hodiernos proyectados de manera absorbente- en el primer plano de su idolatrada España se echaron en sus míticas y sin iguales Cartas Marruecas.

Realmente, muy pocas biografías como la del autor de una obra también de desbordada y pesarosa actualidad en estos días de tertulianos y comentaristas ignaros, Los eruditos a la violeta, se evidencian acreedoras a una mayor ola de interés y reconocimiento del lado de los adolescentes de nuestro país. Los numerosos valores de su obra no son, en manera alguna, inferiores a los cívicos. En la antepenúltima versión del movimiento reformista de vitola y cochura netamente hispanos, Cadalso es sin duda alguna la pluma más vigorosa e imantadora desde el observatorio del presente. Su decidida apuesta –hizo dación de su vida por su vigencia y virtualidad- por los valores de la identidad y cohesión nacionales, su exaltación de los ideales de entrega a las grandes empresas de la comunidad le convierten, desde las axiologías y perspectivas de la España del invierno de 2015, en algo, mucho más que un ilustrado de la mejor prosapia y miembro relevante de la cultura hispana moderna. De las tres sacudidas que asentaron la configuración del patriotismo español contemporáneo – la de las “Luces”, la del 98 y la registrada en los años 50 de la pasada centuria-, ninguna personalidad como la suya acertó a prestarle el acento de presencia y operatividad que distingue a su mensaje de fe en España, en estos tiempos en que el invierno semeja también apoderarse de su imagen y sustancia.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios