Este viernes llega a España The Interview, la polémica película que cuenta el asesinato de Kim Jong-un por parte de dos periodistas contratados por la CIA en clave de comedia desmadrada. Las amenazas del líder norcoreano ante su estreno hicieron dudar a Sony sobre si llevarla o no a las salas. La expectativas que el conflicto diplomático generó han disparado la taquilla en Estados Unidos. Ahora que podrá verse en las salas españolas, ¿qué debemos esperar?
Empecemos haciendo un bizarro ejercicio de roles. Somos dictadores. ¿Nos engordaría la vena del cuello vernos caricaturizados como un sujeto con trastorno de personalidad, carencias afectivas, fan cohibido de Katy Perry y una homosexualidad reprimida a base de ejecuciones y compra compulsiva de cabezas nucleares? Probablemente sí. ¿Intentaríamos evitar por todos los medios que este “ataque terrorista” sobre nuestra persona se exhibiera? Claro. ¿Amenazaríamos con tomar medidas "sin ninguna piedad" en caso de que viera la luz? Supongo que sí. En resumen, eso es lo que ha pasado con la polémica película The Interview, objeto de un rifirrafe entre el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, y el gigante audiovisual Sony, con mediación del mismísimo Obama. Y ya. El problema es que, intencionadamente –según los más conspiranoicos- o no, la cinta protagonizada por Seth Rogen y James Franco se ha visto envuelta en una situación que la ha fagocitado. The Interview se ideó para ser una comedia gamberra de humor facilón y no para meterse en los libros de historia como adalid de la libertad de expresión. La gigantesca campaña de promoción que a la postre ha resultado el ‘me enfado y no respiráis’ de Kim Jong-un va a engordar los efectos de la cinta en los extremos; por un lado, una taquilla con la que probablemente no habría ni soñado; por otra parte, un ensañamiento voraz de la crítica que, en un escenario natural, la habría tratado con la indiferencia habitual a este tipo de comedias americanas.
The Interview, dirigida por el propio Rogen junto a Evan Goldberg, tenía previsto su estreno el pasado 25 de diciembre con una propuesta rocambolesca: el presentador y el productor de un programa sensacionalista de éxito de la televisión americana consiguen una entrevista (con preguntas pactadas, claro) con el líder norcoreano y la CIA aprovecha para encargarles la misión secreta de asesinarlo. Ante las amenazas del Kim Jong-un real sobre el estreno de la película y el temor manifiesto de algunas salas de cine, Sony decidió una semana antes cancelar el estreno. El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, relacionó el ataque cibernético sufrido por la empresa americana en noviembre directamente con el régimen de Pionyang y calificó de “error” la suspensión del estreno de The Interview, a su juicio una bajada de pantalones frente a la intolerancia y la represión. Y si Obama te pica, pues tú respondes.
La película se estrenó finalmente en la fecha prevista en 300 salas independientes, además de en plataformas de cine online y vídeo bajo demanda. El resultado: en sus primeros diez días de exhibición hizo cerca de 31 millones de dólares por ventas en Internet y otros cinco millones en las salas. La de Kim Jong-un a Sony ha sido la amenaza más rentable de la historia.
Claro está que a los productores de The Interview les ha salido bien la jugada. “La película que no quieren que veas”, dice el cartel con el que llega a España este viernes, 6 de febrero, en una especie de llamada añadida con Paint a última hora. Aprovechar el tirón, abonando las de por sí infladas expectativas. ¿A quién le importa a la vista de las cifras?
Baby, you’re a fireworks The Interview abre con un primer plano de una angelicalydulceniñanorcoreana entonando un himno a medida que se abre el cuadro.Enlossubtítulos: “Nuestroamadolíder es sabio, es gentil, amable y fuerte.Ledeseamosjúbilo. Le deseamos paz. Le deseamos amor.Laúnica cosaquedeseamosmás que esto, es ver a los Estados Unidos arder en una bola de fuego del infierno”. Y sigue con los mejores deseos al pueblo norteamericano, “arrogante y gordo”, como el hambre y la enfermedad, y una serie dereferenciasavómitos,heces y mujeres violadas por bestias salvajes. Encantadora.
Eso es lo que hay que esperar de The Interview, un humor obsceno, en las Antípodas de lo refinado y de lo sutil. Y en los veinte primeros minutos del metraje lo hace muy, pero que muy bien, con esa ‘hija’ del régimen norcoreano seguida de un espectacular cameo del rapero estadounidense Eminem. El problema es que mantener el ritmo con el que arranca la película es complicado y la sensación a mitad de metraje es la de una prometedora miel que se queda en los labios.
Lo que empaña The Interview es ese ritmo desigual. Tiene algunas escenas muy divertidas, pero la transición entre una y otra es floja. La trama necesaria para transformar un conjunto de sketches cómicos, irreverentes y muy solventes en una película no termina de encajar y, en un intento por elevarla al nivel de las situaciones que debe conectar, se recurre en exceso al ‘caca-pedo-culo-pis’.
Seth Rogen hace un trabajo en su línea: no es que le vayan a dar el Oscar, pero funciona. En esta ocasión, era James Franco quien lo tenía difícil, y da la sensación de que se ha pasado de rosca. Su personaje es el archifamoso pero denostado en el mundillo presentador de televisión, divo, histriónico, exagerado y excéntrico. Es fácil que un perfil así en comedia se vaya de madre. Con una gesticulación que competiría con el Jim Carrey de los noventa con sobredosis de cafeína, Franco termina pesando. Lo que en un secundario puede componer las mejores escenas de una comedia, en el personaje principal carga sobremanera.
A pesar de todo, The Interview entretiene. La expectación generada puede castigar injustamente a una película que ni es una crítica mordaz al régimen norcoreano y un canto de la libertad de expresión, ni tampoco una lobotomía a la inteligencia humana. Es cierto que se entromete en debates como el papel de Estados Unidos en la diplomacia mundial o el periodismo-espectáculo. Pero no se trata de discutir sobre si invita a la reflexión desde un tipo adecuado de comedia, sino de soltar una carcajada (y las hubo en el pase para la prensa especializada) cuando Kim Jong-un entona el Fireworks de Katy Perry atiborrado de margaritas mientras conduce un tanque.
Ni tanto ni tan calvo. Perfecta para una plataforma online, unas cervezas y un grupo de amigos.
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