Nuevos datos proporcionados por el observatorio espacial Planck de la ESA han determinado que las primeras estrellas del Universo se formaron más tarde de lo que se pensaba.
El observatorio espacial Planck de la ESA ha desvelado que las primeras estrellas se formaron más tarde de lo que se pensaba. Los científicos encargados del proyecto han determinado que el Universo tiene, por tanto, 13.800 millones de años.
Una importante fuente de información utilizada para reconstruir esta historia es el fondo cósmico de microondas, o CMB, la luz fósil resultante de una época en que el Universo estaba caliente y denso, sólo 380.000 años después del Big Bang.
No se trata del primer hallazgo del proyecto de la Agencia Espacial Europea, ya que en mayo de 2014, Planck desveló la estructura del campo magnético de nuestra galaxia. Esta nueva imagen fue confeccionada a partir de las primeras observaciones a cielo completo de la luz polarizada emitida por el polvo interestelar de la Vía Láctea.
Según explica la ESA, el objetivo de la misión es "hacer un mapa de la radiación de fondo producida por el Big Bang con una resolución y sensibilidad sin precedentes y poner a prueba las teorías sobre el nacimiento y la evolución del Universo".
Planck analiza, con una precisión no lograda hasta el momento, "los remanentes de la radiación que llenó el universo inmediatamente tras el Big Bang – una radiación observada hoy en día como el Fondo Cósmico de Microondas (CMB, Cosmic Microwave Background)-".
Los resultados ayudarán a los astrónomos a decidir qué teorías del nacimiento y evolución del Universo son correctas.