www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

PUBLICA PARA VOS NACÍ. UN MES CON TERESA DE JESÚS

Espido Freire: "Teresa de Jesús no fue una monja histérica ni buscó impresionar a los demás"

domingo 08 de febrero de 2015, 10:25h
Este año se conmemora el quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, una de las tres únicas mujeres doctoras de la Iglesia cuya contribución a la literatura del siglo XVI es comparable a la de Fray Luis de León y San Juan de la Cruz. Coincidiendo con la efeméride, la escritora Espido Freire ha publicado Para vos nací. Un mes con Teresa de Jesús, un libro dividido en 31 apartados en los que medita sobre la vida de la santa, su proceso creativo, sus experiencias espirituales y su capacidad emprendedora.
Espido Freire durante la entrevista con EL IMPARCIAL
Ampliar
Espido Freire durante la entrevista con EL IMPARCIAL

A vos nací. Un mes con Teresa de Jesús. ¿Por qué le ha privado del título de “santa”?
Porque hay 31 aspectos distintos de una mujer a la que se le puede llamar Teresa de Ávila, Teresa de Jesús o Teresa de Cepeda y Ahumada. Cuando investigas tanto sobre un personaje, terminas tratándolo como si lo conocieras.

¿Había investigado antes sobre ella o ha aprovechado la ocasión del centenario para hacerlo?
Es innegable el hecho de que habrá más gente que se vaya a interesar por ella coincidiendo con el centenario, así que era un buen momento para escribir este libro. Pero, igual que escribí sobre las hermanas Brontë o sobre Jane Austen, mi interés por los personajes femeninos viene de lejos porque las mujeres tenemos una carencia histórica y psicológica de figuras de referencia.

Dice que escribir este libro le ha cambiado y que no piensa lo mismo de ella ni de usted. ¿Por qué?
Porque no es una mujer que deje indiferente. En un momento como el de ahora en el que la idea de autorrealización y de felicidad interior es tan importante, Teresa de Jesús ha sido para mí un referente. Con cuarenta y pico años se convenció de que su vida no le servía, lo que le llevó a partir de cero, pero poniendo todo de su parte, no de los libros, porque apenas tenía acceso a ellos, ni tampoco de sus confesores, que eran menos inteligentes e intuitivos que ella. Se vio abocada a encontrar soluciones radicalmente nuevas teniendo fe en ella y en lo que creía. Esa ha sido una lección muy valiosa para mí como mujer de 40 años en una sociedad afectada por una crisis de valores. No ha sido una revelación ni tampoco una conversión milagrosa, sino que me ha invitado a preguntarme de qué me vale lo que he aprendido hasta ahora.

Se confiesa agnóstica. ¿Cambia la percepción siendo agnóstico, ateo o creyente?
Sí. Son filtros distintos y la interpretación de sus textos cambia. No es lo mismo que te acerques a ella como doctora de la Iglesia que si tienes una visión más crítica dirigida menos a lo religioso y más a lo espiritual. Tampoco es lo mismo si la despojas de todo su sentido religioso y buscas una interpretación más cercana a la europea de los siglos XIX y XX, la que tiene que ver con la parte carnal y erótica que enlaza con el misticismo y sus arrebatos. Esa corriente me ha tenido preocupada y cansada porque se ha mantenido durante mucho tiempo y creo que conviene revisarla.


"Fue una de las pocas mujeres que escribió en su época. Su escritura es profundamente subjetiva. Habría sido una excelente bloguera"

En el arte hay ejemplos de cómo una obra trasciende al personaje. Un caso es El éxtasis de Santa Teresa, de Bernini, ¿está de acuerdo?
Sí, es uno de los iconos de los que no nos podemos despojar. Cualquier persona que no sepa nada de ella seguramente le venga a la cabeza esa imagen. La interpretación de Bernini es muy personal y deudora de su tiempo. La forma en la que ella describió el éxtasis tiene mucho que ver con las lecturas que hasta ese momento había hecho. Tengamos en cuenta que se trata de una mujer que tuvo que confesar ante la Inquisición una experiencia a la que no sabía poner palabras y que ella misma no entendía. ¿A qué recurrió entonces? A lo que había leído, es decir, a símbolos literarios de la novela de caballería como imágenes de corazones ardiendo o la idea del amado que no es correspondido. Nadie antes había descrito algo parecido. Buscó ser lo más concreta posible porque sabía que el peligro era la hoguera. Fue la primera interesada en describir qué era lo que le estaba ocurriendo, algo que hizo con toda la sinceridad posible.

¿Qué hay de su papel como erudita lingüística?
Fue una de las pocas mujeres que escribió en su época. La suya es una escritura profundamente subjetiva. Habría sido una excelente bloguera, muy contemporánea y adelantada. Escribió con una pasión y con una prisa que no se encuentra ni en Cervantes ni en Lope de Vega. Fue una autora literaria que escribió no solo poesía, memorias o libros de teoría, sino también un extenso corpus de correspondencia muy espontánea.

"No está claro que sus enfermedades fueran estrictamente físicas. Tengo la impresión de que fue la reina de la somatización"


¿Es posible hablar de ella como una escritora moderna?
En tanto en cuanto 500 años después continúa viva y recordada, es una autora moderna. La literatura en eso es muy democrática. Aquello que deja de contarnos una historia, deja de ser leído. Autores que hace 20 o 30 años eran entrevistados y vendían mucho, hoy nadie los recuerda. El mensaje de Teresa de Jesús ha trascendido quizá porque la idea de un encuentro íntimo y privado con la divinidad, lo inefable y lo que no puedes comprender continúa siendo una preocupación. Ocurre que nosotros partimos de un ‘yo’ mientras que ella partía de olvidarse del ‘yo’ para fusionarse con lo que podríamos llamar el ‘ello’.

Explica que padeció mucho de espíritu, pero también enfermedades físicas…
No está nada claro que esas enfermedades fueran estrictamente físicas. Tengo la impresión de que era la reina de la somatización. Solo empezó a sentirse mejor cuando comenzó a escribir porque entendía que expresarse era una necesidad. Durante más de 20 años, las enfermedades fueron constantes. Es verdad que arrastró siempre mala salud, pero eso no le impidió hacer su vida. No fue hasta el siglo XX cuando empezaron a ponerse en relación las enfermedades mentales y físicas, así que me pregunto qué habría sido de ella si hubiera tenido acceso a la psiquiatría.

De hecho, explica en el libro que ha consultado a psiquiatras. Imagino que para tratar de encontrar una explicación científica a sus experiencias espirituales.
Para mí es esencial tratar de responder a preguntas como si estaba loca, si era una mentirosa compulsiva o si trataba de llamar la atención.


"Su historia familiar justifica en cierto modo el pánico que tenía al infierno"

Sorprende que dijera que en el lecho de muerte dio gracias por poder morir sufriendo.
Nosotros hemos desarrollado en las últimas décadas un cierto hedonismo y la idea del sufrimiento como algo negativo, pero en su época era una garantía de purificación, una señal de cercanía a Dios. Otra cosa era la tortura psicológica, que era asociada al demonio. Creían que lo que no se sufría en vida se iba a sufrir en muerte.

Y, sin embargo, tuvo muy buen sentido del humor…
Era muy divertida. Tenía una personalidad arrolladora, y yo no he conocido a ninguna personalidad arrolladora sin sentido del humor. Como buena líder, sabía que tenía que estar animada. Si cundía el desánimo, la fundación se venía abajo. Muchos de sus consejos fueron de convivencia pura y dura. Les decía: quereros las unas a las otras, trataros bien, no os involucréis demasiado, no dependáis demasiado de las compañeras… Este tipo de consejos del manejo de un hogar común como un convento son muy interesantes. Cuento esto para desmentir la idea de que era una monja histérica y de que buscaba impresionar a los demás.

Luego, ¿qué falta por poner en claro sobre su obra y figura?
Es muy importante volver sobre la historia familiar porque justifica en cierto modo el pánico que tenía al infierno y el miedo que tuvo de la Inquisición. Venía de una familia de conversos, algo que creo que no ha sido suficientemente puesto en valor. Tampoco se ha valorado su capacidad como emprendedora. Era una gran líder femenina sin ser reina ni aristócrata.

"No se ha valorado lo suficiente su capacidad como emprendedora. Fue una gran líder femenina sin ser reina ni aristócrata"


Decía que sus libros los escribió por obediencia y no por voluntad propia. ¿Eso le sorprende como escritora?
No me impresiona porque es una media verdad. Esa afirmación hay que entenderla como una convención de humildad. Escribir un libro era un acto de soberbia, por lo tanto ella tenía que disculparse: “No es la voluntad, yo soy una pobre mujer”. Como buena mujer inteligente, Teresa era muy ambivalente.

Tengo la impresión de que usted coincide en eso con Teresa de Ávila porque su libro transmite también cierta ambivalencia, ¿lo cree así?
Sí, es posible. Es que hay elementos y hechos cuya realidad más íntima solo podía contestar Teresa. Fue una mujer profundamente ambivalente, así que sí he querido reflejar ese aspecto. Es difícil ser tajante sobre ella. Vivió entre mujeres, pero admiraba a los hombres y, sin embargo, eligió como herederas a mujeres. Despertaba admiración y horror. Estaba convencida de que Dios estaba de su parte, pero sabía que eso era difícil de entender. Estuvo constantemente moviéndose entre contradicciones. A eso se añaden las interpretaciones muy modificadas y sesgadas de cinco siglos. Creo que mi visión es subjetiva y admito que pueda ser puesta en duda.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.