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PRESENTACIÓN DEL RODAJE EN MADRID

Álex de la Iglesia promete deleite absoluto con la vuelta de Raphael a la gran pantalla en Mi gran noche

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24
viernes 20 de febrero de 2015, 18:04h
Álex de la Iglesia promete deleite absoluto con la vuelta de Raphael a la gran pantalla en Mi gran noche
Este viernes se ha presentado en Madrid el rodaje de Mi gran noche, la nueva y prometedora película del cineasta Álex de la Iglesia con la que Raphael vuelve a la pantalla tras cuarenta años centrado en la música.
Una “comedia total”. La mejor definición de Mi gran noche, el nuevo trabajo del cineasta de Álex de la Iglesia que arranca su rodaje la próxima semana en Madrid, sale de boca del propio director del proyecto. Los ingredientes, desde luego, son el caldo de cultivo para que así sea. Primero, una película coral que incluye en su reparto nombres como Carlos Areces, Pepón Nieto, TerelePávez, Enrique Villén, Carmen Machi, Carmen Ruiz, Hugo Silva y, sí, claro, el título lo previene: Raphael. El argumento suma y sigue: la grabación de una gala televisiva de Nochevieja en un polígono industrial en pleno agosto durante una semana y media (los flashes que una sola línea del argumento trae a la imaginación son, de por sí, prometedores). En tercer lugar: la frenética mano de Álex de la Iglesia tras las cámaras. Y el colofón lo pone el director: “A veces pienso que quiero salirme un poco de lo que la gente espera de mis películas. Esta vez no. Esta vez quiero hacer la película desmadrada que queréis ver”. Amén.

Durante la presentación del rodaje de Mi gran noche, en una rueda de prensa en Madrid este viernes, el cineasta madrileño aseguro que se trata de un proyecto “muy emocionante, muy personal y, sobre todo, muy diferente”. Rodeado de gran parte del multitudinario reparto (han sido notables las ausencias de dos de los actores de moda: Mario Casas y Blanca Suárez), De la Iglesia presentó su “humilde” aproximación a la comedia de los sesenta al estilo de El Mundo está loco, loco, con “muchos actores, muchas persecuciones y mucho frenesí”.

“Es un intento de pillar ese punto de diversión en el cine que nos puede salvar un poco a todos, sobre todo en este ahora un poco hostil, porque cuando alguien te mira muy seco lo mejor es devolverle una carcajada”, declaró el realizador. Junto a él, su arma secreta: Raphael, que después del repentino 'reéxito' en el verano de 2013 de su tema ‘Mi gran noche’, vuelve a la gran pantalla tras cuarenta años centrado en la música.

Dice el veterano artista que durante estas cuatro décadas muchos le han tentado de volver al medio que le convirtió en uno de los galanes del séptimo arte en una decena de películas a finales de los sesenta. Y lo que ha hecho Álex de la Iglesia para ser finalmente el responsable del 'comeback' español del siglo, al menos el primer paso, fue tan simple como efectivo: mandarle un guión. “Muchos quieren comprometerte sin enseñarte en qué te vas a meter, pero Álex fue tan listo y tan decente que me dio un guión”, explicó Raphael en la rueda de prensa. Y ahí viene el segundo paso para que el cimiento fundamental de Mi gran noche diera su ‘sí’ y comenzara la función: se enamoró del texto y de lo que puede suponer en su carrera.

“Tengo la oportunidad de interpretar un palo que jamás he hecho. Mis trabajos en cine siempre han sido películas románticas en las que al final se me muere la novia y yo canto. Aquí no se me muere nadie”, bromeó el artista, quien consideró que el humor “es muy necesario en estos tiempos” y que “quien no tenga hoy sentido del humor, va de culo”.

En la película, Raphael interpreta a Alphonso, una carismática y endiosada estrella de la canción que hará lo imposible por conseguir el mejor momento de audiencia para su actuación, justo después de las uvas. Pero su ego tiene que lidiar con el guirigay que envuelve la grabación del especial de Nochevieja: el acoso de Adanne (Mario Casas), su antagonista cantante latino, por parte de las fans; la guerra entre unos presentadores (Hugo Silva y Carolina Bang) que no se soportan; unas huelgas en el exterior del plató sobre las que los responsables de la película no han querido dar más pistas; y una legión de extras y trabajadores atrapados durante una semana y media en la noche más impostadamente feliz del año. El confeti y los matasuegras, por las orejas.

La felicidad falsa es algo que siempre me ha fascinado y ha estado muy presente en mis películas”, aseguró De la Iglesia, que lleva al extremo esa especie de necesidad contemporánea de mostrarse a los demás en un estado de felicidad constante y supremo, tan ficticio como asfixiante. Eso sí, pese al juego con Raphael (habitual en las galas televisivas de Nochebuena), el realizador ha adelantado que la película no contará con “visitas” sorpresa de otros rostros ligados a los especiales navideños. “No queríamos convertir esto en un desfile de cameos, eso solo le sale bien a Santiago Segura”, ha bromeado.

Las actrices Carmen Machi, ganadora del Goya a la mejor actriz de reparto de 2014 por Ocho apellidos vascos, y Carmen Ruiz se pasan al otro lado en Mi gran noche, como la realizadora y ayudante de realización respectivamente de la interminable grabación.“Es muy interesante ver lo que se opina de nosotros. Con el tiempo, ves cómo a veces se dirigen hacia los actores, como si fuéramos muñequitos. Ahora nosotras nos encargamos de la venganza”, ha bromeado Machi en una charla con El Imparcial. Según la actriz, la propuesta es la de “una comedia pura”, que cumple “las reglas del género de arriba a abajo” y que “tiene un ritmo brutal”. Machi se ve “en muy buenas manos”, así que su deseo de cara al rodaje es, simplemente, “no cagarla”.

Carmen Ruiz ha confesado a este diario que para ella “hacer reír es lo más complicado” en su trabajo. “Somos tantísimos personajes que te obliga a mostrar en muy poco tiempo al personaje, la situación, que sea creíble y que tenga comedia sin pasarte”, ha destacado.



Por su parte, Pepón Nieto interpreta a uno de los extras, participante fortuito de esta locura tras una baja de última hora, y que, según contó el actor en la presentación, “es un figurante también en su vida, acostumbrado a que le digan lo que tiene que hacer, que con este trabajo encuentra el amor y el camino para tomar las riendas de su vida”.

Producida por Enrique Cerezo y Telefónica Studios, Mi gran noche completa el “reparto más extraordinario” que jamás ha tenido De la Iglesia, según confesó el propio director, con nombres como Terele Pávez, que será la madre del personaje de Pepón Nieto; el argentino Tomás Pozzi, quien recordó que su primer trabajo en España fue en la ficción televisiva Aída y se mostró encantado de volver a trabajar con Machi; Carlos Areces, en el papel del manager de Alphonso; Enrique Villén; o los jóvenes Ana Polvorosa, Luis Fernández y Eduardo Casanova, quien se definió como “un mitómano” y describió la sensación de trabajar con Raphael como algo “muy parecido a un orgasmo”.

El 'comeback' del siglo

De entonar 'El Tamborilero' en cada gala de Nochebuena a cabeza de cartel en uno de los festivales ‘indies’ de referencia en España. Y todo ‘por culpa’ de envalentar a los jóvenes de hormonas revueltas a vivir ‘su gran noche’, un éxito de finales de los sesenta que se ha convertido en un himno del ‘moderneo’ más actual.

En plena efervescencia de ese nuevo target al que se ha llegado sin aspavientos, sin necesidad de transformar su marca o terminar siendo una parodia de sí mismo, Raphael vuelve a la gran pantalla tras cuarenta años centrado en su música. Y lo hace a lo grande: de la mano del genial Álex de la Iglesia e interpretando a un divo y carismático cantante en una interminable grabación de un especial televisivo de Nochevieja. Más señas, en el título: Mi gran noche.

El “romance” entre cineasta y actor viene de largo. Al menos por una de las partes. "Raphael es una parte de mi cabeza. Ahora es una persona, ahora le conozco, creo que es maravilloso y va a ser mi amigo para siempre, pero antes para mí no era un señor, sino una parte mía. Era como Tintín, como Haddock, o como Long John Silver, personajes que forman parte de mi cabeza, que han conformado mi manera de entender el mundo. Lo que pasa es que he tenido la suerte o el privilegio de poder levantar el teléfono y llamarle", cuenta Álex de la Iglesia en una charla con El Imparcial.

Raphael empezó a ser “un señor” para el cineasta cuando tuvo que pedirle los derechos de autor del tema 'Balada triste de trompeta' para su película homónima. Resulta que por esa época, De la Iglesia también estaba, de algún modo, en la cabeza del artista jienense. “Desde que vi La Comunidad estaba deseando hacer una película con él”, confiesa Raphael a El Imparcial, y asegura que se siente “totalmente seguro” en sus manos. El cineasta cumplió un requisito fundamental que, según Raphael, se está olvidando en el mundillo: enviar un guión antes de comprometer a nada. Además, De la Iglesia tuvo la fortuna de haber escrito el papel con el que ‘El ruiseñor de Linares’ volvería gustoso al cine: “Tenía el palo que yo quería tocar, que es la comedia, para que la gente se riera conmigo”, cuenta el artista.

Raphael ha rodado con Camus e interpretado textos con la firma de Gala. “Cine antiguo”, dice. “Lo que él llama cine antiguo era el más moderno de la época, con un nivel de realización de ríete de las películas que se hacían en Hollywood”, puntualiza De la Iglesia. El caso es que el artista sentía un vacío -“Todos mis personajes han sido cosas más blanditas, románticas”- que está punto de llenar, a sus 71 años, con un giro en su carrera actoral.

Mi gran noche sale del “cementerio de elefantes” que De la Iglesia tiene montado con su coguionista habitual, Jorge Guerricaechevarría. De entre las ideas que lo pueblan, sintieron que esta, ahora, con él, podía salir bien, y se pusieron manos a la obra con el guión. “Si Raphael nos decía que no, se acabó, dos años de trabajo para nada, estábamos en sus manos”, cuenta. Terminaron brindaron con champán. Entre las giras de un mito internacional de la música que tiene “todos los días del año ocupados”, según Álex de la Iglesia, se alinearon los planetas (y Raphael hizo unos gustosos malabarismos con su agenda) para que a partir del próximo lunes arranque el rodaje de Mi gran noche, una película que promete más De la Iglesia que nunca

¿Debemos esperar una comedia muy negra? “Por supuesto. Si no, sería como pedirle a un cocinero mexicano que no le eche picante. Es que desconozco la comedia blanca. No sé qué puede ser comedia blanca, ¿chistes de mi madre? No creo que me riera, y mira que la adoro. Lo mío es la sal gorda”, dice el realizador. De nuevo, De la Iglesia convertirá lo trágico en carcajada, esta vez interesado en la felicidad impostada como enfermedad de nuestro tiempo, expresada de una manera muy gráfica en ese especial de Nochevieja en el que todo el mundo tiene que parecer alegre aunque nadie muestre ni media sonrisa verdadera.

“Nos obligan a ser felices, a aplaudir un espectáculo que no nos gusta o que ni siquiera hemos visto. Y sobre todo nos obligan a celebrar un año que no sabemos si merece la pena celebrar. Estamos encerrados, como los figurantes en la película, en especie de angustia, en una situación de la que no hay manera de salir. Es un poco como siento yo la vida, que parece que es un espectáculo que no has montado tú, al que has llegado de repente. Y de pronto descubres que igual ese es tu problema, que quizás deberías actuar un poquito más y ser tú responsable de lo que está pasando, no solo aplaudir los gags y las canciones de otros”, expone el cineasta.

La felicidad de Raphael no parece una postura. El artista se muere de ganas por ponerse delante de la cámara de De la Iglesia y formar parte de ese particular universo del cineasta, loco, dramáticamente humorístico, frenético, especial, plagado de persecuciones y alturas. ¿Corre riesgo su integridad física? El cineasta empieza: “Muy posiblemente peligra su integridad física en la película. Digamos que hay un interés enconado por…” ... “Por joderme la vida”, resume Raphael, y se reboza del divismo de su personaje: “Pero yo soy tan importante que no me va a pasar nada”. Encantado se le ve con su vuelta. Aunque el artista no termina de encajar el importado concepto de 'comeback'. Las últimas cuatro décadas las ha pasado físicamente en una gira tras otra, pero en su cabeza, asegura, siempre ha habido tiempo para el cine. "¿Un 'comeback'? Yo nunca me he ido".
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