Un equipo de investigación franco-keniano acaba de describir un nuevo antepasado fósil del hipopótamo actual. Este descubrimiento elimina la brecha en el registro fósil que separa a estos animales de sus primos modernos más cercanos, los cetáceos. La investigación también demuestra que hace unos 35 millones de años los antepasados de los hipopótamos fueron los primeros grandes mamíferos en colonizar el continente africano, mucho antes que cualquiera de los grandes carnívoros, las jirafas o los bovinos. Este trabajo, codesarrollado por investigadores del Instituto de Ciencias de la Evolución de Montpellier y el Instituto de Paleoprimatología y Paleontología Humana, se publicó es martes en la revista Nature Communications.
Los
ancestros de los hipopótamos tienen algo de enigma. Durante mucho tiempo, los paleontólogos pensaron que estos animales semi-acuáticos, con una morfología inusual caracterizada por unos caninos e incisivos de crecimiento continuo, un primitivo cráneo y patrones de desgaste trifoliado en los dientes, estaban relacionados con la familia de los suidos, que incluye cerdos y pecaríes. Pero en los años 1990 y 2000, las
comparaciones de ADN mostraron que los parientes vivos más cercanos del hipopótamo eran los cetáceos -como ballenas y delfines-, lo que no concordaba con la mayoría de las
interpretaciones paleontológicas. Además, la falta de fósiles ha obstaculizado significativamente los intentos de descubrir la verdad sobre la evolución hipopótamo.
Ahora, el trabajo paleontológico de un grupo de investigadores franceses y kenianos ha revelado que los hipopótamos no están relacionados con suidos sino que descienden de otro grupo extinto en la actualidad. A partir del estudio de nuevos fósiles han sido capaces de construir la
primera hipótesis de su evolución compatible tanto con los datos genéticos como con los paleontológicos.
Mediante el análisis de media mandíbula y varios dientes descubiertos en la cuenca del Lago Turkana, en Lokone (Kenia), el equipo francés describe una nueva especie fósil, perteneciente a un nuevo género, que se remonta a unos
28 millones de años. Lo llamaron
Epirigenys lokonensis, de la palabra 'Epiri', que significa hipopótamo en el lenguaje de Lokone.
Los investigadores compararon las características de los dientes fósiles hallados con los de rumiantes, suidos, hipopótamos y fósiles antracoterios (una familia extinta de ungulados) y reconstruyeron las relaciones entre dichos grupos. Los resultados muestran que Epirigenys forma una especie de
transición evolutiva entre los hipopótamo más antiguos que se conocen en el registro fósil -de hace unos 20 millones de años- y un
linaje de antracotéridos. Esta posición en el árbol de la vida es compatible con los datos genéticos, lo que confirma que los cetáceos son los 'primos' vivos más cercanos de los hipopótamos.
Este tipo de descubrimiento puede que algún día premita a los científicos hacer un dibujo del ancestro común de los cetáceos y los hipopótamos. De hecho, el análisis de Epirigenys (28 millones de años) ha permitido vincular a los hipopótamos actuales con un linaje de antracotéridos, el más antiguo de los cuales data de hace unos 40 millones de años. Sin embargo, hasta ahora, el ancestro más antiguo conocido de los hipopótamos era de unos 20 millones de años, mientras que los primeros fósiles de cetáceos son de hace 53 millones de años. De este modo, del intervalo de tiempo entre los hipopótamos de hoy y los cetáceos más antiguos conocemos
casi el 75%, según el escenario actual.
Además, este descubrimiento arroja nueva luz sobre
la historia la fauna africana. África era un continente aislado hace entre 110 y 18 millones años. La mayoría de la fauna icónica de África -leones, leopardos, rinocerontes, búfalos, jirafas o cebras- llegaron hace relativamente poco tiempo al continente. Hasta ahora, se creía lo mismo de los hipopótamos, pero el descubrimiento del Epirigenys demuestra que sus antepasados emigraron a de Asia a África hace unos
35 millones años.
Dibujos y fotografías que ilustran la transición evolutiva entre la dentición de un antracotérido (izquierda), un Epirigenys (centro), y un hipopótamo primitivo (derecha). El diente que se muestra es un molar superior derecho. Los círculos negros representan las cúspides (el alivio principal en la superficie del diente), las líneas negras muestran las crestas y los patrones naranjas muestran estilos (islas de esmalte).