La Agencia Espacial Europea ha publicado una imagen de la sombra de la sonda Rosetta proyectada sobre la superficie del cometa que estudia. La fotografía fue tomada el pasado 14 de febrero mientras la nave sobrevolaba el 67P/Churyumov-Gerasimenk a tan sólo 6 kilómetros de distancia, más cerca que nunca en la misión.
El pasado 14 de febrero
la sonda Rosetta y el cometa que estudia, el 67P/Churyumov-Gerasimenko, protagonizaron un romántico encuentro: el vuelo de la nave más cercano a la superficie del cometa realizado hasta ahora por la
misión de la ESA, que despegó hace ya más de una década. Ahora, diecisiete días después, han llegado a la Tierra las imágenes tomadas entones por la cámara científica OSIRIS, que proporciona
una visión inédita de la sombra de Rosetta rodeada de una corona de luz.
La imagen, publicada este martes por la
Agencia Espacial Europea, muestra un área cerca del borde del vientre del cometa, donde una malla de pendientes pronunciadas separa los terrenos de aspecto liso de un área más abrupta. La fotografía, que cubre un área de
228 x 228 metros, fue tomada desde una distancia de 6 km de la superficie del cometa y tiene una resolución de 11 cm/pixel.

Durante el vuelo, Rosetta no sólo
pasó más cerca del cometa que nunca; también consiguió
una posición estratégica que le concedió un punto de vista único: por un corto tiempo el Sol, la nave espacial y el cometa quedaron perfectamente alineados. "Las imágenes tomadas desde este punto de vista son de alto valor científico", según el investigador principal de OSIRIS,
Holger Sierks, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (Alemania). "Este tipo de vista es clave para el estudio de los tamaños de grano de la superficie", asegura.

Como un efecto secundario de esta geometría de observación excepcional, la sombra de Rosetta se puede ver fundida en la superficie del cometa 67P, como una mancha oscura de forma rectangular,
borrosa y rodeada por halo brillante.
La sombra es borrosa y de aproximadamente
20x50 metros, algo más grande que la propia Rosetta. Si el Sol fuera una fuente puntual, la sombra sería nítida y casi exactamente del mismo tamaño que Rosetta (2x32 metros). Sin embargo, estando situado el 14 de febrero a 347 de millones de kilómetros del 67P, el Sol apareció como un disco de alrededor de 0,2 grados de diámetro (aproximadamente 2,3 veces menor que en la Tierra), resultando una "penumbra" difusa alrededor de la sombra de la nave espacial en la superficie. En este escenario, y con Rosetta 6 kilometros por encima de la superficie, el
efecto penumbra agrega aproximadamente 20 metros a las dimensiones de la nave espacial.
Rosetta no es la primera nave espacial en capturar su propia sombra de esta manera. En 2005, la nave espacial Hayabusa de JAXA capturó su sombra en el asteroide Itokawa. Sin embargo, debido Hayabusa estaba sólo a unas pocas decenas de metros de la superficie, el efecto penumbra era mucho menor, dando como resultado una sombra más aguda y más oscura.
Además, la superficie del cometa que rodea la sombra de Rosetta aparece en la imagen significativamente más brillante que el resto de la superficie que puede verse. Los científicos lo llaman "
efecto de oposición" y se observa comúnmente cuando los planetas o lunas quedan iluminados directamente desde detrás del espectador, como cuando los astronautas en la superficie lunar vieron el efecto que rodea sus propias sombras.