Tras 7 años y medio de viaje y después de haber estudiado el asteroide gigante Vesta, la misión de la NASA Dawn ha entrado este viernes en la órbita de Ceres, convirtiéndose en la primera nave en visitar un planeta enano. Con el estudio de Vesta y Ceres, los objetos más masivos del principal cinturón de asteroides de nuestro Sistema Solar, los investigadores pretenden arrojar luz sobre la formación del Universo.
En torno a las 13:40 horas de este viernes
la nave espacial de la NASA Dawn ha entrado en órbita de Ceres, a unos 61.000 km de su superficie ha sido capturado por su gravedad, convirtiéndose en la
primera misión en orbitar un planeta enano.
Los controladores de la misión, que trabajan en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa en Pasadena (California), recibieron una hora después una señal procedente de la nave que indicaba que Dawn completamente operativa y sostenida por su motor de iones, indicadores de la que la sonda había entrado en la órbita de Ceres según lo previsto.
"Ceres fue descubierto en 1801 coma un
planeta, pero después se consideró que era un
asteroide para rectificar de nuevo, más adelante, y concluir que es un
planeta enano", explica
Mark Rayman, ingeniero jefe y director de la misión Dawn. "Ahora, después de un viaje de 4,9 mil millones kilometros y
7,5 años, Dawn ha llegado a Ceres, a casa", dice.
Además de ser la primera nave espacial en visitar un planeta enano, Dawn también se ha convertido en la
primera misión en orbitar dos objetivos extraterrestres. Entre 2011 y 2012, la nave espacial exploró el asteroide gigante
Vesta, abriendo la puerta a nuevos conocimientos sobre este mundo lejano, además de a miles de imágenes. Ceres y Vesta son los dos residentes más masivos del principal cinturón de asteroides de nuestro sistema solar, que discurre entre Marte y Júpiter.
La última imagen recibida desde Dawn fue tomada el pasado
1 de marzo y muestra una espectacular vista de Ceres en la que el planeta parece una media luna al estar su mayor parte en la sombra. Antes, una de las imágenes más intrigantes que ha ofrecido la cámara de la sonda durante su acercamiento de los últimos días son los
puntos brillantes que aparecen en un cráter de Ceres, que, en su conjunto, se estima que contiene un
25 por ciento de agua. Los científicos confían en que la proximidad al planeta enano ayude a aclarar sus características geológicas y atmosféricas.
"Nos sentimos eufóricos", reconoce
Chris Russell, investigador principal de la misión Dawn de la Universidad de California (Los Angeles). "Tenemos mucho que hacer durante el próximo año y medio, pero ahora estamos en la estación con amplias reservas y un plan sólido para obtener nuestros objetivos científicos." El más importante de ellos es indagar en la evolución de los planetas del Sistema Solar desde la creación del Universo, además de el agua y el tamaño de los cuerpos celestes como condicionantes de dicha evolución.
Ceres y Vesta son objetos más adecuados para abordar esta cuestión porque son los dos cuerpos más masivos de los protoplanetas o planetas 'bebé' cuyo crecimiento fue interrumpido por la formación de Júpiter. Además, las diferencias de ambos permitirán hacer interesantes comparativas: Ceres es primitivo y húmedo mientras Vesta más evolucionado y seco.
Los tres principales objetivos científicos de la misión son, primero, entender los primeros instantes, el origen, del sistema solar y, por tanto, las condiciones en que este tipo de objetos celestes se formaron. En segundo lugar, Dawn persigue determinar la naturaleza de los materiales con los que se construyeron los planetas terrestres (Mercurio, Venus, La Tierra y Marte, además de Ceres). Por último, una vez acumulados todos los datos, se contrastará la formación y la evolución de estos dos pequeños planetas, que siguieron caminos evolutivos muy diferentes, y entender qué factores intervienen en esa evolución.