Llevar la sede de la Alcaldía de Madrid de la Plaza de la Villa a Cibeles costó 500 millones de euros. Su mantenimiento, más de 6 anuales. Siete años después, Esperanza Aguirre se propone regresar al histórico edificio de la calle Mayor por "humildad" y "austeridad".
Esperanza Aguirre ha asegurado que no pisará el Palacio de Cibeles si gana la Alcaldía de Madrid porque no quiere un Ayuntamiento “megalómano”. La decisión, que razona en su “humildad” y “austeridad”, es también una crítica a uno de sus anteriores ocupantes, Alberto Ruiz-Gallardón (regidor de 2003 a 2011), artífice del “obrón”, como ha calificado la candidata.
El traslado de la Plaza de la Villa al Palacio de Telecomunicaciones, en 2008, costó a los madrileños 500 millones de euros, un 75 por ciento más de lo presupuestado inicialmente entre la compra y la reforma, que inicialmente se cifró en 80 millones y acabó ascendiendo a 140.
Aguirre quiere regresar a la calle Mayor, al edificio del XVII, “donde ha estado el Ayuntamiento de toda la vida”, ha defendido. La cuestión que habrá de determinarse en caso de que la presidenta del Partido Popular de Madrid consiga sus propósitos electorales es de qué habrá servido la inversión de su compañero de filas -cuál será su uso en adelante- y el precio del retorno a la histórica sede.
En todo caso, la diferencia de dimensiones entre uno y otro lugar ya hace aventurar ahorro. Los gastos de mantenimiento del Palacio, de 60.000 metros cuadrados y 12 plantas, es de más de 6 millones de euros, y cuenta con en torno a 2.000 trabajadores.