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CEDE DURANTE 6 MESES SUS MEJORES OBRAS MODERNAS Y CONTEMPORÁNEAS

El Prado y el Reina Sofía se nutren del Kunstmuseum Basel para exponer el arte imprescindible del siglo XX

Elena Viñas
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elenavinaselimparciales/11/5/11/23
lunes 16 de marzo de 2015, 14:07h
Actualizado el: 17 de marzo de 2015, 18:41h
Durante los próximos seis meses, Madrid se convierte en capital del arte moderno y contemporáneo gracias al préstamo de parte de la colección del Kunstmuseum Basel al Museo del Prado, que muestra diez Picassos en su galería central, y al Museo Reina Sofía, que acoge 166 obras de Manet, Renoir, Braque, Mondrian, Kandinsky, Giacometti, Ernst o Judd.

La galería central del Museo de Prado, la que da acceso a las salas de Goya y Velázquez, y en la que están expuestas obras de Tiziano, Veronés o Rubens, cuenta hasta el 14 de septiembre con un nuevo invitado: Picasso.

Gracias a un acuerdo alcanzado con el Kunstmuseum Basel, el museo público de Basilea (Suiza), el Prado muestra diez lienzos fechados entre 1906 y 1967, de los que ocho son expuestos por primera vez en España.

Según la pinacoteca, la exposición ha sido concebida como una pequeña retrospectiva que plantea un recorrido por su trayectoria desde los años que anuncian el cubismo, una vez superada los periodos azul y rosa, pasando por su regreso momentáneo a la figuración hasta los “experimentos retrospectivos que ensayó en los últimos años de su vida”.

Los dos hermanos, de 1906, es el primer óleo que recibe al visitante. Los tonos pastel elegidos por Picasso invitan a ubicarlo en la etapa rosa a sabiendas de que solo un año después firmaría Las señoritas de Aviñón, la obra que marca el comienzo del cubismo y en la que transmite la influencia del primitivismo, la misma huella que es posible percibir en Hombre, mujer y niño.

La cita a Cézanne en Panes y frutero con fruta sobre una mesa, de 1908-1909, alude a uno de los artistas que más le atrajeron debido a la preocupación que mostró por el análisis racional de la realidad. Pero Picasso no solo cita al pintor posimpresionista, sino que también hace lo propio con Courbet –otro transformador como Cézanne- en Muchachas a la orilla del Sena, según Courbet, de 1950.

Al contrario que El aficionado, de 1912, es puro cubismo, la atrayente y expresiva figura de El arlequín sentado o El pintor Jacinto Salvadó remite a un regreso fugaz a la figuración en 1923.

La mujer y, en concreto, Dora Maar forma parte igualmente del universo picassiano. Por ese motivo, también está incluida una de las obras de este motivo: Mujer con sombrero sentada en un sillón, de 1941-1942; lienzo en el que Picasso dibuja a Maar en un interior rematado por vigas de madera, “las vigas del taller donde pintó el Guernica”, ha dicho Zugaza.

Los otros Picassos expuestos son: Mujer con guitarra, de 1911-1914, Venus y Amor y La pareja, de 1967, pintados cuando el artista tenía 86 años.

El propio director del Prado ha insistido este lunes en el “generoso y valiente” gesto del Kunstmuseum Basel, que ha cedido sus obras mientras termina de remodelar sus instalaciones; trabajos que está previsto que concluyan en abril de 2016.

Según Zugaza, el Prado ha querido recibir a Picasso por la puerta grande, precisamente por la estrecha relación que mantuvo con el museo: “El Prado permaneció en su conciencia creativa durante toda su trayectoria.Lo visitó de niño y estudió sus obras durante sus años de formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando para más tarde hacerse cargo de la presidencia simbólica del museo durante la Guerra Civil”.

La escasa atención que han prestado los españoles a la obra de uno de los artistas fundamentales del siglo XX ha sido motivo de crítica por parte de Zugaza, que sí ha reconocido el esfuerzo del museo suizo por coleccionar la obra del artista malagueño, pues cuenta con 300 obras suyas.

El cierre temporal del Kunstmuseum Basel ha hecho posible el préstamo de los diez Picassos, pero también de parte de su colección de arte moderno al Museo Reina Sofía, en concreto 104 obras maestras de sus fondos públicos y 62 pertenecientes a las colecciones privadas Im Obersteg y Rudolf Staechelin, que cuentan con piezas de nombres tan relevantes como Gauguin, Van Gogh, Renoir, Redon, Pissarro, Manet, Modigliani, Cézanne o Chagall, a los que habrá que sumar a partir de julio a Gauguin y su obra NAFEA faa ipoipo, que fue adqurida recientementepor 300 millones de dolares.

Pero no solo están presentes los nombres de referencia del impresionismo, el posimpresionismo y los primeros años del siglo XX, sino también los que cambiaron la manera de concebir el arte durante las vanguardias: Picasso, Braque y Léger, como representantes del cubismo; Tanguy, Masson y Ernst, del surrealismo; Pevsner, del constructivismo; Mondrian, del neoplasticismo; Kandinsky, de la abstracción; Kline y Rothko, del expresionismo abstracto; Andy Warhol, del pop art; Donald Judd, del minimalismo, y Picabia, del dadaísmo.

Madrid se convierte gracias a este doble préstamo en una ciudad de referencia de arte moderno y contemporáneo, ya sea a través del diálogo propuesto por el Prado entre la obra de Picasso y los artistas del Barroco y el Renacimiento, ya sea a través del compendio de obra pictórica, escultórica y audiovisual reunido en el Reina Sofía, pues las iniciativas de uno y otro contribuyen a relatar la cambiante evolución del arte durante los últimos 150 años a través de los representantes de las principales corrientes.

Información sobre las exposiciones:

Lugar: Museo del Prado / Museo Reina Sofía

Fechas: del 18 de marzo al 14 de septiembre

Horario: de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 horas y domingos y festivos de 10:00 a 19:00 horas (Prado) / de lunes a sábado (salvo los martes) de 10:00 a 21:00 horas y domingos de 10:00 a 19:00 horas (Reina Sofía)

Entrada conjunta: 18 euros

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