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ESTRENA TIEMPO SIN AIRE

Carmelo Gómez: "Saber acabar es también parte de la carrera"

martes 28 de abril de 2015, 12:00h
El actor Carmelo Gómez estrena este viernes Tiempo sin aire, un thriller sobre la venganza, el amor y el dolor dirigido por Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez y en el que el leonés trabaja junto a Juana Acosta, Adriana Ugarte y Félix Gómez. En la película interpreta a Gonzalo, un psicólogo infantil que empieza a tratar a un niño recién llegado de Colombia junto a su madre. Poco a poco, se verá implicado emocionalmente en la historia de ambos, que arrastran las secuelas de la guerra que extenúa a la población entre las FARC, los paramilitares y el narcotráfico. Durante su entrevista con El Imparcial, el actor ha reconocido que haber hecho esta película es "una bendición" y se ha mostrado desencantado con su situación dentro de la profesión.
Carmelo Gómez durante el photocall en Madrid de la película 'Tiempo sin Aire' (Foto: Efe)
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Carmelo Gómez durante el photocall en Madrid de la película 'Tiempo sin Aire' (Foto: Efe)
El primer encuentro en la película entre tu personaje y el de Juana Acosta refleja una tensión en torno al lenguaje. ¿Se puede hablar, desde fuera de Colombia, de “conflicto”?
Conflicto viene a ser otra vez una expresión que utilizan los políticos para llamar a las cosas por el nombre que no es, un eufemismo. Lo que hay en Colombia es una guerra, una guerra que destruye y mata gente. La película tenía que partir de una guerra, pero el primer guión que leí transcurría en los Balcanes. En realidad daba igual. Es un sitio en el que se destroza a las personas. A partir de ahí, se muestra cómo se rehacen los trozos de algo que ya está roto. Todos tenemos la tendencia a querer recuperar lo perdido, pero una vez que han ejercido violencia contra alguien es difícil recuperarlo. De eso va la historia, pero hacía falta un conflicto fuerte para llevar a los personajes al límite.

Los actores españoles que participáis en Tiempo sin aire, ¿os habéis basado para trabajar en esa idea de universalidad de las guerras más que en el caso colombiano?
Exacto. Es que no es Colombia porque sea Colombia. Aunque sí había una coherencia dramática en el hecho de que un mercenario español (papel que interpreta Félix Gómez) esté en un lugar en el que se habla su idioma. Pero podía ser cualquier otra guerrilla de las muchas que hay en Latinoamérica. Ya, por desgracia, vamos teniendo mucho que ver con las guerras internacionales. Se trataba de eso. La película no entra a desarrollar qué son las FARC, la contraguerrilla, los paramilitares o los narcos. Ahí hay un chocolate importante.
“Ya, por desgracia, vamos teniendo mucho que ver con las guerras internacionales”
Eres ‘el bueno de la peli’. ¿Cómo has compuesto el personaje para darle también los matices necesarios que le hicieran persona?
Me lo he pasado muy bien con este papel. Ya venía de hacer en teatro un personaje débil, frágil, y me gustó muchísimo la experiencia. Generalmente, he hecho estos machos alfa insoportables y de repente me ha gustado mucho hacer algo tan distinto. Decía el otro día Goytisolo en el discurso del Premio Cervantes: “Mi derrota es el pendón de la victoria”. Creo la derrota también es una forma de vencer. Mi personaje es el que le da a los demás, que están rotos, destrozados, una idea de esperanza. Es lo primero que sentí al leer el guión y me parecía que ése era el camino que había que seguir. Pero él también viene de un problema personal, de falta de conexión con su contemporaneidad. Ha estado cuidando durante muchos años a una madre enferma y está enganchado al alcohol.

Todo ese pasado de tu personaje no está desarrollado en la película pero se dan pistas al espectador para que lo recomponga…
Sí, y me parece difícil haberlo conseguido porque la película va de otra cosa, se centra en otro lado. Pero los cuatro trazos que hay sobre mi personaje, que desaparece incluso en un momento determinado, son suficientes para dar un dibujo preciso de quién es este hombre y de porqué tiene la actitud que tiene, siempre de ayuda. Es un enfermero vital.
“Vivo un momento de desconexión definitiva del audiovisual. Estoy desencantado conmigo en la profesión”
Has hecho algunas declaraciones últimamente de las que se desprende un cansancio o un desencanto de la profesión…
De la profesión no. Estoy desencantado conmigo en la profesión. Estoy cansado. Son muchas cosas las que pasan, no se toma una decisión como esta así porque sí. Pero vivo un momento de desencanto y probablemente de desconexión definitiva de todo el mundo audiovisual. Me quiero centrar en el teatro.

¿Qué tiene el teatro de particular o de diferente del mundo audiovisual?
Bueno, fue la primera teta donde yo me enchufé en esto y donde recibí el calor del público. En el teatro no hay intermediarios. Son ellos y yo. Ellos y nosotros. No hay más. Nosotros actuamos, ellos expectan. Y así se crea una comunidad fuerte. Por otro lado, los textos del teatro, incluso aunque sean clásicos como el del Alcalde de Zalamea que voy a hacer dentro de poco en el Clásico, siempre tienen detrás un estado de profundidad. En teatro siempre hay una carga de profundidad que a mí me resarce de muchas cosas. Además, desde hace ya bastantes años estoy viviendo un proceso que a mí me cuesta digerir. Entras en una situación de casi olvido. Las últimas cuatro experiencias que he tenido en pruebas para trabajos han desembocado en situaciones lacerantes, insultantes. Esto, sumado a que hace mucho tiempo que no trabajo en cine, me da una idea clara de que me tengo que ir, de que tengo que abrir un hueco para salir. Hace poco oí a alguien decir que en una carrera en el arte es tan importante el momento en el que se empieza como el momento en que se acaba. También saber acabar es parte de la carrera.
“Nuestra sociedad ha envejecido de manera brutal y se ha hecho altamente conservadora”
¿Ha tenido que ver con este cansancio la crisis por la que pasa el sector?
Claro, son muchos factores. No es que me largue porque el cine está mal. No es así, no lo hice nunca y no lo haría. Pero sí hay un desencanto general con toda esta sociedad nuestra, la española y también la europea, que ha envejecido de una manera brutal, se ha hecho altamente conservadora y ha puesto todo al servicio de ese sentimiento conservador. Ya no existe la simiente de la denuncia en casi nada y todo el mundo habla de conformidad, aunque en el fondo todos somos unos desgraciados. Creo además que algunas televisiones y algunos productos televisivos están generando un público no emancipado, y esto es muy grave porque va a costar mucho sacarlo de ahí, de los rasgos obvios y del cuentecito. Es un momento malo a nivel social, porque cayeron los valores. Y solo luego, después de eso, vino la crisis económica.
En medio de esto, esta película, poder contar algo así, es una bendición. Aunque también hay que decir que se hace sin medios. No pudimos rodar en Colombia ni muchas otras cosas que se hacen en cualquier sitio. Yo he hecho otro cine, ese en la que la película considerada cine medio español tenía un presupuesto suficiente para hacer una obra digna. Hoy esos presupuestos se consideran que una atrocidad, un gasto innecesario, pero queremos ver cine igual y no puede ser. Como tampoco puede ser que no pagues a un trabajador pero pretendas que se renueve y sea cada vez mejor; aunque lo sea, no te lo va dar porque no te lo mereces. Tienes que tratar bien a tu gente.

Tu hija también se dedica a la interpretación. ¿Qué consejos le das como parte de una generación que empieza su vida laboral en medio de este panorama?
Yo lo que le digo a mi hija es algo que probablemente no funcione para su generación, porque esto ha cambiado mucho. Siempre he dicho: rebeldía, no te dejes pisotear. Pero según están los tiempos ya no me atrevo a decir si esa es la clave. Me parece que no. Creo que ahora, si eres mínimamente rebelde te borran del mapa. No sé muy bien qué aconsejarle, pero desde luego que si a ella le gusta esto, tiene que seguir. Es sería el consejo.

En esta situación de desencanto, ¿hay que buscar también la forma de superarlo? ¿Incluso las situaciones vitales más horribles tienen que superarse, como plantea la película?
Vuelvo a Goytisolo, un hombre con suficiente ponderación como para que nadie lo pueda insultar, cuando en su fantástico discurso dijo que gritáramos todos bien alto: ‘Sí, podemos’. Podemos no es una marca política. Ya lo había dicho antes Obama en Estados Unidos. Esto empieza a ser una consigna: podemos. Por Dios, ¿cómo no vamos a poder? Hasta los propios mentecatos que gobiernan el Mundo tienen pánico de que los que hasta ahora hemos podido terminemos rindiéndonos. Ellos viven de lo que generamos y son los primeros que andan con cuidado para no pasarse de frenada. Si los que producimos vamos de brazos caídos, ¿ellos que hacen? Son parásitos y es muy probable que se encuentren con que de pronto nadie produzca nada y ya no haya de dónde chupar. Así que sí, podemos.
Por otro, lado la película hace claramente alusión a esto y presenta como gran demiurgo ordenador de esa voluntad al amor, como casi siempre. Todos los grandes poetas y filósofos del mundo hablan del amor como un elemento estructurador y generador de vida. Aquí el amor se produce por el cariño que dos personas se tienen. Luego puede venir el contacto sexual y físico inherente a toda actividad amorosa, pero de lo que la película y mi personaje hablan es de que ayudando a los demás te construyes, y eso es fantástico.
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