Durante los próximos cuatro años, el Museo del Prado tranformará su sistema de iluminación mediante la sustitución de las bombillas halógenas, que amarillean el aspecto de los cuadros y emiten calor, por focos leds, que contribuyen a descubrir la luz original de las obras.
'El fusilamiento de Torrijos', de Antonio Gisbert, con iluminación halógena (arriba) e iluminación led (abajo). Fotos: Museo del Prado
Un proyecto pionero del Museo del Prado transformará en los próximos cuatro años la iluminación de la pinacoteca. Las bombillas halógenas serán sustituidas por leds, lo que contribuirá a una mejor apreciación de las obras, así como a proporcionar condiciones óptimas para su conservación.
Además, supondrá un ahorro energético y, por tanto, económico para el museo, que prevé que el nuevo sistema de iluminación concluya en 2017.
El fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, de Antonio Gisbert, ha sido la pintura elegida por la pinacoteca para presentar el resultado de las dos primeras fases, de catorce, en las que ha sido dividido el proyecto Iluminando el Prado, que supondrá una inversión de entre 800.000 y un millón de euros.
Por ahora, el sistema ha sido implementado en las salas en las que muestra las colecciones del siglo XIX y la obra correspondiente a los últimos años de Goya, desde el 2 y 3 de mayo a las pinturas negras.
“Sabíamos que ciertos detalles existían, pero no se apreciaban, sin embargo la nueva iluminación ha permitido descubrir la luz de Goya”, ha contado este miércoles a la prensa Manuela Mena, conservadora y especialista en el pintor de Las majas.
Mejora la conservación y el ahorro
La delicadeza de la luz de Goya y la riqueza de sus tonalidades, como también las del resto de obras, se han visto enriquecidas gracias a los leds que han ido sustituyéndose paulatinamente en las salas del museo, que se congratula de ser la primera institución en España en poner en marcha un proyecto que, según sus responsables, permite entrar al Prado “en la era digital de la iluminación”.
Gracias a este sistema, la conservación de las obras gana exponencialmente. No emite rayos ultravioletas e infrarrojos, y mejora la nitidez y el cromatismo. A cuestiones técnicas como la eliminación del tono amarillento característico de la bombilla halógena, se añade una eficiencia energética anual del 75 por ciento, sumado a un menor impacto medioambiental.
El resultado de la nueva fuente de luz instalada en el museo podrá apreciarse durante un mes en el cuadro de grandes dimensiones de Gisbert en un intento del Prado por dar a conocer al visitante el antes y el después de la instalación lumínica. “Un cuadro como El fusilamiento de Torrijos - de 6 x 4 metros- puede ser iluminado con cinco focos leds y 133 vatios, lo que equivale a una bombilla de las que habitualmente están en las casas”, ha explicado Carmen Recio, de la Fundación Iberdrola, empresa impulsora del proyecto.