Cada vez hay más establecimientos que permiten su entrada. Por Yasmina Rodríguez
Un hombre escribió una carta a un pequeño hotel en una ciudad del medio oeste norteamericano que planeaba visitar durante sus vacaciones: «Me gustaría mucho llevar conmigo a mi perro. Está bien educado y sabe comportarse. ¿Me permitirían ustedes tenerlo conmigo en la habitación durante la noche?».
La respuesta del propietario del hotel fue inmediata y decía: «Hace muchos años que trabajo en este hotel. Durante este tiempo, nunca ha venido un perro que robara las toallas, la ropa de cama o la cubertería de plata... y tampoco los cuadros de las paredes. Jamás he tenido que llamar la atención a un perro a altas horas de la noche por estar borracho y armar escándalo, y tampoco ha venido ninguno que se fuera sin pagar la cuenta del hotel. Esté tranquilo; su perro será bienvenido en el hotel. Y si él se hace responsable de usted, también a usted lo recibiremos con mucho gusto».
Los que compartimos la vida con perros nos encanta poder ir con ellos a todas partes. Por suerte, cada vez hay más bares, restaurantes, tiendas y establecimientos en general que permiten su entrada.
La otra noche salimos a cenar con Parker a un restaurante del madrileño barrio de Malasaña. No es la primera vez que nos acompaña en nuestras salidas por la ciudad. Solemos llevarlo a desayunar y a comer, y alguna vez que otra se viene con nosotros de compras (vamos mucho a una conocida tienda de muebles del centro donde siempre es bien recibido). En alguna ocasión los clientes que hay en el local se sorprenden y se alegran de ver a un perro por allí. Una señora nos dijo una vez: “estoy segura de que el perro se portará mejor que muchas personas”.
Para encontrar locales “dogfriendly” pueden consultar en páginas web (www.srperro.com), blogs o en las redes sociales. Hay un sinfín de sitios donde “los perros buenos son bienvenidos”, como se puede leer en la puerta de muchos lugares. De todas formas, aunque sepamos que en un lugar determinado se admiten perros, por lo que dice la web o cuelga en la puerta, no está de más preguntar antes de entrar, hay veces que sólo aceptan perros pequeños o sólo entre semana, por ejemplo. Nuestra experiencia es que también dejan entrar animales en muchos más sitios de los que esperamos. Por eso, si les gusta algún local en particular entren y pregunten también, igual se llevan una sorpresa.
Cuando salimos a un restaurante, solemos llamar antes para reservar una mesa bien situada para que tanto Parker como nosotros podamos estar cómodos y, de paso, confirmar con ellos que se trata de un mestizo de pastor alemán de tamaño grande.
Algunos consejos para que la velada se haga más amena:
- Darles un buen paseo antes de entrar a cualquier sitio es la recomendación más importante de todas, ya que ayuda a que el perro se relaje dentro del local. Así nos dejara comer tranquilos mientras reposa plácidamente.
- La higiene es también muy importante. Que estén desparasitados, limpios y bien cepillados antes de salir de casa es necesario, así soltaran menos pelo cuando (irremediablemente) se sacudan. Tampoco resulta agradable tener a un perro rascándose en la mesa de al lado.
- Comida y agua: es conveniente que el animal haya comido antes de ir a un restaurante para que no reclame comida. Es un hábito totalmente desaconsejable en general, pero además queda muy feo en un restaurante. Ni que decir tiene si encima le da por mendigar en las mesas de alrededor. Llevar un bebedero de casa puede ser muy útil para que no acaben bebiendo agua en un platillo o un cenicero de forma improvisada, aunque algunos camareros muy amablemente nos ofrecerán recipientes más apropiados.
- El animal debe estar sujeto por la correa en todo momento, y la correa siempre sujeta por nosotros. No les recomiendo atarlo a la mesa o una silla (sobre todo si es un perro grande y fuerte) porque podría arrastrar ‘todo’ al más mínimo movimiento o distracción.
- Los perros deben estar bien educados, no deben ladrar ni ensuciar el local. Es fundamental enseñarles a que se queden quietos, permanezcan sentados y tumbados el tiempo que les pidamos. Por respeto a los otros comensales, hay que evitar que se acerquen a las mesas o a la gente. Todos deberíamos intentar ser honestos con nosotros mismos y evaluar si nuestro perro está o no preparado para acompañarnos.
En definitiva, los dueños somos los responsables de todo lo que haga nuestra mascota y si queremos que poco a poco se acepten perros en más sitios, debemos dar un buen ejemplo educando bien a nuestros peludos amigos y siendo muy respetuosos con nuestro entorno (en general).
Lo cierto es que da gusto ver cómo la gente se solidariza cada vez más con los animales, y aunque nos queda mucho camino por recorrer, la cosa va viento en popa.
NOTA: Los perros no pueden entrar en tiendas de alimentación. En el resto de locales comerciales queda a elección del propietario del comercio, que debe señalizar en la puerta si lo permite, o no.
Bonapetit