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FBI y los patrocinadores amenazan con acicalar a la FIFA

jueves 28 de mayo de 2015, 22:40h
Joseph Blatter vuelve a degustar el fantasma de la plomiza y, de un tiempo a esta parte, perenne sospecha de corrupción a horas de pugnar por cosechar su quinto mandato consecutivo. El gestor con pelaje de faraón, que ha mutado al organismo que patronea el fútbol en la actual compañía trasnacional que cultiva la agresiva mercadotecnia propulsada por el rapto emocional del balompié, trata de sacudirse el vendaval desatado por el FBI esta misma semana, como ya hiciera con el Informe García, que acusaba de prácticas enviciadas al proceso de elección de los mundiales que están por venir. Entonces consiguió catapultarse en la suerte de alegalidad que ha acolchado el ascenso financiero de la FIFA para dar carpetazo al fango, con el abandono del investigador externo por la falta de independencia de la pesquisa como aliño. Pero pareciera que las autoridades y corporaciones afines ya no miran para otro lado.

Horas después de la actuación de la fiscalía norteamericana sobrevenía el doble impacto que colmaba de ácido los endebles cimientos de legitimidad del coloso futbolístico: el Ministerio Público de Suiza anunciaba la apertura de una investigación penal sobre la atribución de las sedes de los mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022 y algunos pesos pesados del patrocinio de la FIFA susurraban la indigestión que les genera verse asociados a una institución tan salpicada por la maraña. No obstante, la erosión arrastrada desde la elección de Brasil y el proceso organizativo del país carioca ya había conducido a Sony, Castrol, Johnson and Johnson, Emirates y Continental, mercenas capitales, a desligarse de la nebulosa contaminada que representa la federación de asociaciones. Ahora, en pleno huracán, Adidas, Visa, Hyundai y Coca Cola trazan indirectas de preocupación y amenaza hacia su socio sonrojado por el Departamento de Justicia estadounidense. Este viraje de las marcas agujerea el leitmotiv existencial de la era Blatter: maximizar el beneficio. Se abona un novedoso terreno de desasosiego.

La empresa fabricante de artículos deportivos alemana incluso ha instado al mandatario, en tono grave, para que su asociación “establezca y aplique consecuentemente estándares de cumplimento transparentes”. Concepto este repudiado abiertamente por algunos de sus hieráticos apoyos “caídos” y vigentes. En el primer grupo figurarían con estampa destacada Joao Havelange -ex presidente de honor de la FIFA acusado de recibir guiños y contrapartidas de Videla y señalado por lindar con actividades tan variopintas como el tráfico de armas, de estupefacientes y el cobro de sobornos por la concesión de los derechos de explotación televisiva- o Julio Grondona -presidente de la federación argentina durante un cuarto de siglo y acusado en esta “redada” global de arreglar presuntamente 100 millones de dólares bajo cuerda-. En el segundo grupo sobrevive el rector patrio, Angel María Villar, constructor de la red caciquil que le mantiene en el trono español desde el 88 y llamado a declarar por la Policía Criminal Federal suiza.

Le preguntarán sobre el sistema que escogió a la tierra de Putin y de los petrodólares para organizar las dos próximas ediciones del campeonato de mayor lustre económico que conoce este deporte. Sobre delitos de “mala gestión y blanqueo de dinero”. La FIFA, a través de su portavoz Walter De Gregorio, se ha pronunciado con su habitual rotundidad insolente para con la legalidad terrenal sentenciando que habrá elecciones, que su presidente no va a dimitir y que Rusia y Catar serán las naciones organizadoras, sin posibilidad de repetir procesos de elección. “Nada alterará los planes”, zanjó. Sin embargo, “el fútbol pasó de convertirse de un negocio a una actividad criminal”, como denunció la fiscal Lynch, y este escenario de rigor y seriedad en confrontación con el modus operandi del organismo que conduce Sepp abre un paisaje incierto y páginas por escribir en la crónica sucia del balompié. El cultivo de permisividad se deshilacha y el ente que ha encarcelado los valores deportivos ha quedado avocado a la incertidumbre.
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