La gusanera de la FIFA
sábado 30 de mayo de 2015, 00:12h
Desde hacia tiempo venía sospechándose de gravísimas irregularidades en la FIFA, el órgano que gobierna el fútbol a escala mundial. Pero el escándalo ha resultado ya imparable con la investigación llevada a cabo por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el FBI y la agencia tributaria, que han acusado a los directivos de hacer uso ilícito del sistema financiero para blanquear dinero procedente de sobornos. A esta gusanera ahora destapada, se suman extraños hechos como varios trabajadores muertos en la construcción de los estadios en Brasil con motivo del último Mundial en este país. Todo ello está provocando un auténtico vendaval en el que a muchas multinacionales que ya rompieron con la FIFA, se suman ahora marcas, como Coca-Cola, Visa o Adidas, tradicionales apoyos de la organización, que le exigen transparencia y están pensando muy seriamente en retirarle su patrocinio.
Asimismo, están surgiendo severas dudas sobre la legitimidad de los próximos Mundiales a celebrar en Rusia, en 2018, y en Qatar, en 2022, e incluso de manera retrospectiva del que se desarrolló en Sudáfrica en 2010. El conflicto ha traspasado el ámbito deportivo, al desatar la ira de Vladímir Putin que, en su estilo zarista, ha puesto en entredicho la investigación y acusaciones norteamericanas, defendiendo a capa y espada a Joseph Blatter, presidente de la FIFA desde 1998.
Precisamente, Joseph Blatter salió ayer reelegido en el cargo, que ejercerá durante otros cuatro años, después de que su rival, el príncipe Ali Bin Hussein de Jordania se retirara tras la primera votación. La reelección de Blatter en estas circunstancias, y con un sistema de votación ciertamente poco claro, resulta cuando menos sorprendente, sobre todo porque Blatter ni siquiera se ha dignado a hacer ni una mera mención al escándalo ni mucho menos señalar que se contribuiría a aclarar las cosas. Blatter, a quien no le han faltado salidas de tono y pintorescas propuestas, ha dicho en alguna ocasión que no sabía nada, lo que resulta escasamente creíble. En un escándalo de estas dimensiones debe llegarse hasta el fondo, y limpiar lo que parece una enorme gusanera.