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MONCLOA Y GÉNOVA EMPIEZAN A CUESTIONAR LA VOLUNTAD DE ACUERDOS DE RIVERA

Ciudadanos sigue sin contentarse con los pasos del Partido Popular

EL IMPARCIAL
viernes 05 de junio de 2015, 11:11h
El PP no logra arrancar el apoyo de Ciudadanos y las investiduras se acercan. No ocurre lo mismo en el frente PSOE-Podemos, en el que hay entendimiento y una causa común: desalojar a los 'populares'. Madrid es el caso más significativo: no se esperan sorpresas en el Ayuntamiento mientras que en la Comunidad todo sigue abierto. Moncloa y Génova se preguntan qué contentará a Albert Rivera e incluso, más allá de eso, no pocos cuestionan ya que Rivera quiera llegar a un acuerdo, viendo lo ocurrido en Andalucía después de que Susana Díaz cediera a las peticiones.
Ignacio Aguado, 'número 1' de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid. Efe
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Ignacio Aguado, 'número 1' de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid. Efe
La gobernabilidad de la Comunidad de Madrid empieza a parecerse a la de Andalucía. En aquel caso, Ciudadanos exigió a Susana Díaz una serie de condiciones que fue cumpliendo en mayor o menor medida (como la marcha de Manuel Chaves y José Antonio Griñán); entretanto, le estalló a la presidenta electa el caso Aznalcóllar y, por último, asomaban las municipales y autonómicas y convenía no meter la pata.

El partido de Albert Rivera ha exigido a Cristina Cifuentes una serie de condiciones que va cumpliendo en mayor o menor medida (como la marcha de Salvador Victoria y Lucía Figar); entretanto, le ha estallado a la presidenta electa la operación Púnica y, por último, asoman las generales y conviene no meter la pata.

Lo que ocurre en Madrid es sólo un ejemplo de lo que está aconteciendo en un buen número de lugares tras el 24-M. Y mientras Ciudadanos no queda satisfecho por mucho que avance su interlocutor, Pablo Iglesias admite que el PSOE está cambiando y las dos formaciones acercan posturas para echar al PP de todo lugar donde sea posible.

A Rajoy se le pueden escapar victorias electorales por no haber solucionado su partido a tiempo o por no haber gestionado bien la política de alianzas, o una combinación de ambas. Eso en el corto plazo. En el largo, el presidente del Ejecutivo está convencido de que Pedro Sánchez pagará en noviembre sus nuevas y repentinas amistades y así se lo hizo saber.

La realidad es que desde Moncloa y Génova contemplan que un frente se abalanza contra ellos y que la actualidad y su posible socio no pueden estar poniendo las cosas más difíciles.
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