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"Tu viuda no te olvida"

miércoles 28 de mayo de 2008, 21:06h
Leemos en las esquelas funerarias: “Tu viuda no te olvida”. Lo cual no quiere aseverar que, viuda y demás deudos del difuntiño no busquen consuelos más o menos inmediatos. Dice el refranero “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

En las grandes ciudades es más fácil hallar consuelo. Son conocidos los bailes domingueros en los cuales viudas y viudos encuentran consuelo. Si es posible bailando agarrado y sobre todo el tango que es cosa que parece una canción más de duelo que divertimento, mayormente por las cosas que se dicen en sus letras. Igualmente encontramos diversión en los versos de desconsuelo, expresados con jipíos en los cantes flamencos. Y puestos a dejar escapar las lágrimas. Lágrimas en las noches sacadas del vino, de los fados portugueses. Así se emparejan viudas y viudos y de esa manera nacen nuevas parejas.

Pero hay una mafia secreta que anticipa noviazgos a las aspirantes a viudas que son, como ya se sabe, mayores en número que los caballeros. Los caballeros las prefieren viudas.

Así en varias conocidas iglesias madrileñas, nos encontramos con un gran número de mozalbetes que acuden a las misas funerales, a las misas de aniversario y esperan, bien ataviados las bendición final. Al principio uno piensa que se trata de nietos de las victimas de la vida, usease: los muertos.

Se acercan a las damas del duelo y les expresan sus sentimientos de dolor. Ya en la calle, elegida la víctima, caminan a su lado y, con intercambio de teléfonos móviles, les dicen que están a su entera disposición.

Varias amigas mías, frecuentaron a tan amables jóvenes que se dedican, según ellos a acompañar a sus abuelitas, las pobres, adquieren la costumbre de hacerse amigos de mujeres de la misma edad que sus parientes cercanas.

Después ocurre que del dicho al hecho... no hay tan grande trecho y, en consecuencia, llegan a mayores con sus desconsoladas victimas. Dado la senectud de estas y las maneras de los pillastres, es de suponer que no lleguen a demasiadas juergas en lo que a lo fisiológico se refiere. Muy pronto expresan a sus nuevas amigas sus necesidades materiales. Si ellas disponen de algún pecuneo o de la paga de jubiladas y la media paga de viudas, muy pronto las dejan materialmente. (Ellas quisieran que físicamente) en mangas de pelota.

Muchas de estas parejas se forman antes de que estas mujeres, que fueron o son hermosas, enviuden, ellas transforman un dicho popular y machista “la mujer en casa y con la pata quebrada”. El marido viendo la televisión y ellas disfrutando de veladas que anuncian como culturales. Se marchan con los muchachos a un lugar cercano, se divierten como pueden y vuelven al hogar, dulce hogar para explicarle sus rutas culturales al “maridito matachín”.

No son una legión; pero si un extenso voluntariado los que podrían formar una ONG de jóvenes que dan consuelo a quien consuelo noha. Desde el mismo momento en el que se conocen, las futuras viudas, comienzan a pagar los viajes, las comidas, las vestimentas de sus “gigolos” porque no esta nada bien presentar a sus envidiosas amigas un amante cochambroso. Pasean con ellos, sacan pecho -si lo tienes- y después de un fin de semana, regresan a su ciudad para reanudar las citas eclesiásticas días después.

Ellos sólo por lo masculino, responden a los versos de don Francisco de Quevedo:

“¡Qué a propósito viene la conseja
que del camino Diógenes famoso
quiero contarte, aunque parezca vieja!

En Claudio te responde mesalina,
mujer de un gran emperador de Roma,
que al adulterio la mejor sinclina”
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