Ocho telescopios instalados en Tenerife en busca de las huellas del Big Bang
EL IMPARCIAL
lunes 22 de junio de 2015, 16:12h
Actualizado el: 23 de junio de 2015, 09:17h
El Observatorio del Teide, en Tenerife, acogerá este sábado un acto presidido por Felipe VI, quien inaugurará seis telescopios robóticos y el experimento Quijote; un proyecto encaminado a buscar si en el origen del universo o Big Bang se produjeron ondas gravitacionales.
El Rey inaugurará este sábado en el Observatorio del Teide, en Tenerife, los dos telescopios del experimento Quijote liderado por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), así comolos telescopios MAGEC, SLOOH, Las Cumbres, MASTER, QES y AMOS-CI.
Quijote "es un experimento cosmológico que tiene como objetivo el estudio de la polarización del Fondo Cósmico de Microondas, en particular, de las condiciones en las que se desarrolló la inflación, una época de expansión muy rápida del universo en sus orígenes", explica el IAC.
Las Cumbres Observatory Global Telescope Network (LCOGT). Su interés abarca desde supernovas hasta planetas extrasolares. Con sede en Goleta, California (EEUU), sus telescopios se encuentran en Haleakala (Hawai, EEUU), McDonald (Texas, EEUU), Cerro Tololo (Chile), Sutherland (Sudáfrica) y Siding Spring (Australia). En el Observatorio del Teide se han instalado dos telescopios de 0,40 m.
Los dos telescopios SLOOH -los Optical Telescope Array (OTA), de 50 y 35 cm- situados en el Observatorio del Teide desde 2004, forman parte de una red de pequeños telescopios robóticos emplazados en diversas localizaciones del planeta. Se trata de telescopios destinados a la divulgación que permiten a usuarios, a través de Internet, controlarlos remotamente y obtener imágenes del cielo. Pertenecen a la Telescope Society, de Delaware (Estados Unidos). Los OTA han obtenido 2,4 millones de fotos en tiempo real de más de 40.000 objetos celestes y han participado en numerosos descubrimientos con las principales instituciones astronómicas.
El proyecto MASTER, del Instituto Astronómico de Sternberg de la Universidad de Moscú. M. V. Lomonosov (Rusia), consiste en ocho nodos repartidos por toda la superficie del planeta, cada uno dotado de dos telescopios en paralelo de 40 cm. El objetivo principal del proyecto es medir la polarización y propiedades cromáticas de la emisión óptica inicial de rayos gamma (GRB) y realizar una única observación rápida de todo el cielo durante cada noche. Su objetivo es tratar de resolver problemas fundamentales: búsqueda de la energía oscura mediante el descubrimiento y fotometría de supernovas, búsqueda de planetas extrasolares, efectos de microlentes, detección de los cuerpos de pequeñas dimensiones en el Sistema Solar y monitorizado de la basura espacial.
QES (Qatar Exoplanet Survey), del Qatar Environment and Energy Research Institute (Catar) es un instrumento singular dedicado al estudio de tránsitos extraplanetarios en todo el cielo cuyo objetivo es la detección de exoplanetas calientes con masas en el rango entre Neptuno y Júpiter alrededor de estrellas de baja masa. En el Observatorio del Teide se han instalado 8 de estos telescopios de 0,1m.
La instalación AMOS-CI (All-sky Meteor Orbit System-Canary Islands), del departamento de Astronomía, Física de la Tierra y Meteorología de la Universidad Comenius, Bratislavia (Eslovaquia), consta de dos conjuntos de cámaras que registran meteoros en la atmósfera, entre 120 y 80 km de altitud y en un rango que cubre cientos de km desde cada estación. Estas dos estaciones, una en Tenerife y otra en La Palma, permiten determinar su trayectoria exacta en la atmósfera y sus órbitas alrededor del Sol, lo que permite vincular a los meteoros con sus objetos progenitores.
MAGEC (Majorca cAnary survey of very fast movinG sky objECts), del Observatorio de Astronomía de Mallorca (España), es una instalación singular, dedicada al descubrimiento y seguimiento de objetos celestes que se desplazan relativamente rápido, mayoritariamente asteroides y cometas. Entre ellos se encuentra los NEOs, asteroides de tamaño intermedio o grande que cruzan la órbita de la Tierra, siendo por lo tanto potencialmente peligrosos por la posibilidad de una colisión.