Felipe VI recorrió las instalaciones del experimento acompañado, entre otras autoridades, de su promotor y director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Rafael Rebolo, y seguidamente participó en un acto para conmemorar el trigésimo aniversario de los observatorios del instituto científico. En su intervención recordó el Rey que es astrofísico "de honor" y subrayó "la extraordinaria calidad de los cielos en Canarias", que han servido de base para una "fructífera colaboración internacional" en el campo de la astrofísica.
Los telescopios Quijote y los robóticos que hoy han sido inaugurados "contribuirán sin duda al mayor avance de la astronomía desde las bases para la colaboración científica internacional", subrayó el Rey, quien se refirió además al Gran Telescopio Canarias, en el Observatorio del Roque de los Muchachos (La Palma), como "el buque insignia de la astronomía española".
El Rey destacó además que el futuro de los observatorios tiene por delante "importantes desafíos", entre ellos, atraer el Cherenkov Telescope Array, la nueva instalación de vanguardia para el estudio de los fenómenos más energéticos del Universo, y el Telescopio Solar Europeo, que será "clave" para desvelar la generación de fenómenos eruptivos en el Sol. "30 años en términos cósmicos no es nada", bromeó el Rey, que alentó a los científicos del IAC a seguir investigando "porque aún queda mucho por descubrir".
El 'Quijote', un experimento para buscar las huellas del Universo primitivo
Los telescopios inaugurados son un proyecto científico liderado por España con el que se busca si en el origen del Universo o Big Bang se produjeron ondas gravitacionales, las "huellas" de la radiación fósil.
El experimento Quijote CMB (del inglés Q-U-I Joint Tenerife CMB experiment) es una colaboración entre el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Instituto de Física de Cantabria, el Departamento de Ingeniería de Comunicaciones (Santander), el Observatorio Jodrell Bank (Manchester, Reino Unido), el Cavendish Laboratory (Cambridge, Reino Unido), y la compañía española IDOM.
Por medio de Quijote se busca si en el origen del Universo se produjeron ondas gravitacionales, para lo que se utilizan dos telescopios que captan las microondas del fondo cósmico de radiación originada en los primeros instantes, y la previsión es tener los primeros resultados para finales de este año. Quijote está compuesto de dos telescopios de 2,5 metros de diámetro, el primero de los cuales opera desde 2012 y se dedica a caracterizar la polarización de la emisión de la Vía Láctea por medio de complejos mecanismos de modulación de la luz de microondas que funcionan a temperaturas criogénicas.
Con el segundo de los telescopios de Quijote se pretende caracterizar la polarización del fondo de microondas con el objetivo de detectar las huellas del nacimiento del Universo, en forma de ondas gravitacionales generadas una fracción de segundo después del Big Bang.