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visión de una amiga

Una obra única para conocer el lado más tierno de la historia de Ana Frank

jueves 29 de mayo de 2008, 14:48h

Con los acontecimientos adversos de la década de los años 30 como telón de fondo, la autora holandesa, de 79 años, rinde en las páginas de “Yo soy Ana, dijo Ana Frank” (Editorial Marenostrum) un cálido homenaje a su fiel amiga, cautiva durante la barbarie nazi, en un intento por callar a aquellos que han utilizado durante estos años la memoria de Ana. “Ella ya no puede escribir así que lo hago yo por ella”, ha dicho la autora holandesa.

Pero no sólo habla de Ana. Las circunstancias que azotaron a su familia, el papel trascendental de su madre a la hora de desligarse del judaísmo en el momento oportuno, y la posterior relación “paternal” con Otto Frank, padre de Ana y único superviviente de la familia al holocausto, aportan novedades y notas esclarecedoras.

Calificado por los responsables de la editorial como “un libro con un valor extraordinario”, la obra constituye el relato de una gran amistad que se fraguó durante doce intensos meses; suficientes para que Ana Frank se llevara consigo un grato recuerdo de Jacqueline. Tanto es así que en la víspera de su deportación a Polonia, Ana escribió estas sentidas palabras a su fiel compañera:

“Te escribo esta carta para decirte adiós, sin duda te sorprenderá pero así lo ha decidido el destino, debo marcharme con mi familia, no necesito decirte la razón…”


Tu “mejor” amiga, Ana (25 de septiembre de 1942)




Con la distancia del tiempo de su parte, y tras mucho sufrimiento, la autora confiesa que escribir este libro “ha tenido un efecto curativo” para ella. Van Maarsen rememora ahora el momento de recibir de manos de Otto Frank las cartas que le escribió Ana expresamente, y admite que su inesperada lectura consiguió robarle un llanto desconsolado. “Algo muy difícil en una persona tan reservada como yo”, ha dicho. El peso en la memoria de cualquier superviviente al genocidio nazi significa tanto que, como en el caso de Jacqueline, muchos optaron por ocultar sus sentimientos y anhelos. “Aparte de morir Ana, también asesinaron a gran parte de la familia de mi padre [judío], y pronto entendí que esa emoción tan complicada que generé tenía que esconderla para sacarla cuando estuviera lista”.


Jacqueline van Maarsen hoy a los 79 años


El interés que ha despertado la historia de la resistencia de Ana no cesa. Un musical sobre su vida cuelga cartel en Madrid desde hace meses y va para largo. Mientras, instituciones educativas y editoriales persisten en la importancia de demostrar que las palabras que dejó Ana Frank siguen dando voz a la lucha por los derechos humanos.

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