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TRIBUNA

Democracia y plebiscito

miércoles 02 de septiembre de 2015, 19:52h

El Gobierno de España está actuando tarde y mal para detener la propuesta, seguida de todo tipo de amenazas, secesionista del Presidente de la Generalidad, Artur Mas. Quizá tenga algún sentido la proposición de ley hecha por el PP para reforzar el papel sancionador del Tribunal Constitucional, pero es inoportuna y electoralista. No llega en buen momento. Rajoy con Cataluña lo ha hecho tan rematadamente mal como la carta de Felipe González a los catalanes, donde exige prudencia a los separatistas, sin habérsela impuesto jamás a los suyos, o sea a los del PSC, que son tan secesionistas como Mas, compara a Cataluña con Albania (se necesita ser muy perverso u obtuso para hacer tal comparación) y, al final, termina ofreciéndole a los separatistas la posibilidad de seguir en España a cambio de más reforma constitucional y, seguramente, más dinero para aplacar sus siguientes amenazas separatistas… Terrible.

Ante el triste horizonte que nos ofrecen el PP y el PSOE con el separatismo catalán, me quedo con las recientes declaraciones de Albert Rivera sobre Cataluña: “Si gobernamos en Cataluña se acabará la inmersión lingüística y se cumplirán las leyes.” Genial. Es imposible encontrar un programa político tan sencillo y eficaz como el de Rivera para transformar el tejido secesionista. Cataluña, en efecto, no es un problema catalán sino español. Se trata de defender la igualdad de todos los españoles ante la ley y de cumplir la ley. Esperemos, pues, que la subida electoral de Ciudadanos, combinada con la acción de la justicia o, mejor dicho, de la rigurosa investigación de la Guardia Civil sobre la financiación ilegal de Convergencia, consigan parar la situación a la que nos han llevado los nacionalistas y sus antiguos socios de gobierno, PP y PSOE.

En cualquier caso, soy de la opinión de que las elecciones del 27 de septiembre han sido planteadas, según dicen expertos juristas, con graves defectos si no incurriendo en un fraude de ley. ¿Cómo pueden plantearse unas elecciones autonómicas para separarse de España sin que haya actuado el Gobierno para parar tal desaguisado? Es incomprensible; sin embargo, Mas y los suyos insisten hasta la saciedad que el 27 de septiembre se vota la secesión de Cataluña de España. ¿Cómo es posible que el Gobierno de España no haya actuado de modo contundente para parar este desatino jurídico, conceptual y político? Resulta a todas luces incomprensible la impasibilidad del Gobierno y resulta electoralista que el PP proponga, a menos de un mes de las elecciones, una ley que permitiría al Tribunal Constitucional sancionar o, incluso, suspender de funciones a las personas o autoridades que incumplan sus funciones; pareciera que Rajoy quiere trasladar su responsabilidad al Tribunal Constitucional…

Así las cosas, creo que a los de a pie solo nos queda protestar. Sí, también yo denuncio que las elecciones del 27 de septiembre tergiversan, a veces con métodos criminales de guante blanco, unas elecciones democráticas en un plebiscito para separar a una parte del territorio, Cataluña, del Estado democrático. A todas las opciones políticas, pues, les asiste el sagrado derecho a la libre expresión, pero todas tienen que respetar el principio moral de la genuina democracia: la autolimitación. Ningún partido político o lista electoral tiene derecho a “interpretar” unas elecciones autonómicas en un plebiscito para romper lo que somos: un país pacífico. Confundir una elección democrática con un plebiscito para separarse de España es transformar la paz, o mejor, un país pacífico, en una nación en guerra. Solo por eso, sí, tendría que haber sido ya procesado Mas.

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