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CLASIFICACIÓN PARA LA EUROCOPA 2016: ESPAÑA 2 ESLOVAQUIA 0

España reconquista su vitola y el primer puesto exhibiéndose ante Eslovaquia

sábado 05 de septiembre de 2015, 22:59h
Actualizado el: 06 de septiembre de 2015, 19:28h
España reconquista su vitola y el primer puesto exhibiéndose ante Eslovaquia
La selección española mostró su cara más comprometida para ahogar en su fútbol a una Eslovaquia vacía de contenido. El monopolio del ritmo de juego cristalizó, a través de un partido soberbio de Silva, en los tantos de Alba e Iniesta, decisivos en el camino hacia el liderato del grupo C.
No crear espacio para que Vicente del Bosque mimetizara su piel en la de Bill Murray en el eterno retorno del día de la marmota. España refrescaba su competitividad tras el hastío estival con la obligación pragmática de tumbar a la irreverente Eslovaquia y allanarse, de paso, el terreno de cara a la clasificación de la Eurocopa 2016 a falta de tres jornadas, y la necesidad estética de recuperar el brillo en este alargado proceso de semi-reconstrucción. Tras los resbalones pretéritos se planteaba en el Tartiere otro esfuerzo de paciencia en la búsqueda del gol y concentración tras pérdida. Las lagunas colectivas y agujeros de trabajo táctico tomaban cuerpo de fantasma imperdonable y latente a estas alturas de calendario. La idea de juego, sin la verticalidad demandada por el planteamiento del rival, volvía a sufrir un examen de vigencia con tres puntos trascendentales.

El técnico español decidió ahondar en el modelo entregando el centro del campo a Busquets, Iniesta y Cesc. Estos dos últimos nombres, con la movilidad entre líneas de Silva, debían engrasar la circulación de balón nacional y esquivar la complacencia en el toque con más ritmo de lo habitual. Por el centro habría de empezar a desestabilizarse el bloque centroeuropeo para que Juanfran y Alba tuvieran opción de encontrar a Diego Costa y Pedro, hoy puntas titulares. Casillas, centenario capitán del combinado, retomaba el pulso sin el peso de las especulaciones y con la pareja estrella de centrales: Piqué y Ramos. Asociación de fluidez intensa y concentración para evitar que el único centrocampista con vocación de equilibrio no se viera, de nuevo, superado.

Jan Kozak, seleccionador eslovaco, dispuso, para esta reválida a su sorprendente travesía, una distribución en la medular destinada a colapsar las líneas de paso locales y buscar en el robo y salida frenética las herramientas y argumentos para sacar tajada de las dudas del coloso a enfrentar. De este modo, con cinco obreros en el tramo central de la cancha, el conjunto visitante desembarcó con Hamsik como referencia, Hrosovský y Mak en el rol de flechas con hábitat en la banda y Svento en el papel de pescador de incertidumbre como único punta. Aguantar el encierro para alimentar las opciones con el paso de los minutos y afinar la pegada en la contra, elementos básicos de la supervivencia eslovaca.

Con esta confrontación de estilos arrancó un duelo que pronto expresaría su esencia. Ramos arrancó desconcentrado el partido y Mak aprovechó un error garrafal del central en la salida de pelota para asestar un susto notable en medio de la posesión nacional. Su disparo, demasiado cruzado en el mano a mano con Casillas, se sumó a los estirones lanzados por pérdidas locales que salpicaron un primer tiempo de exhibición colectiva española. Sin complejos ni prisas, Silva, Iniesta y Busquets marcaron con rapidez su dominio sobre el ritmo del envite y el resto de futbolistas.


El canario, excelso en la explotación de la mediapunta, detectó en el cinco de juego el desmarque de Jordi Alba a la espalda del lateral derecho oponente. El agujero a la espalda de Pekarik en el ataque estático patrio significó la fisura principal del aminorado potencial centroeuropeo. El lateral del Barça, que repitió suerte sin éxito en el minuto 28, cabeceó a la red la indecisión del meta y el lateral para abrir el marcador y afianzar las sensaciones iniciales.

Con la apertura del electrónico España relajó la tensión y diseñó un desarrolló de circulación inteligente, con subida y bajada de revoluciones, y un despliegue de activación tras pérdida que ahogaba cualquier atisbo de respiración del líder de grupo hasta esta noche asturiana. El primer acto quemó sus minutos bajo el pentagrama insensible de monopolio español. La pelota circulaba con soltura y las pulgadas concedidas a la transición de los pupilos de Kozak redujeron su impronta a la solitaria ocasión del interior del Nápoles en el epílogo del primer tiempo.

Eslovaquia buscó, pasado el ecuador del periodo, intercambiar la subida de líneas y el repliegue para desconcertar el engrasado automatismo combinativo español. La consecuencia resultó contraproducente para los candidatos y muy provechosa para los favoritos para alcanzar el pase directo a la Euro`16: Cesc tomó la pelota, desperezando su perfil británico, y los espacios que enriquecen la apuesta por Diego Costa empezaron a surgir. Uno de los primeros movimientos en este escenario condujo, precisamente, a la sentencia del pulso competitivo del enfrentamiento. Fábregas entendió el desmarque del hispano brasileño a la espalda de la adelantada zaga rival y el punta del Chelsea acertó a driblar la salida de Kozacik. En su recorrido sintió un leve contacto y se dejó caer. El colegiado señaló los once metros y Andrés Iniesta autografió el 2-0 con una muestra de clase en la transformación del penalti.

Se cumplía la primera media hora con la presunta igualdad en rotundo entredicho y la selección española no levantó el pié del acelerador hasta el intermedio. Si bien el dominio no se traducía en la gestación sistemática de ocasiones claras, todos los ámbitos del juego quedaban sujetos por el nivel de concentración de los peones de Del Bosque. El centrocampista manchego, cada vez más mediocentro cediendo metros para asociarse con Cesc, volvió a percutir por el camino que explotó Alba pero su testarazo se fue arriba en el 32.

Cayó el estruendo hasta el intermedio y Hamsik despertó a Casillas en el 40, en la única transición descontrolada eslovaca, antes de tomar el camino de los vestuarios. Kozak entendió que podía revertir el flagrante monopolio de las sensaciones (la pelota superaba el 70% de posesión pintada de rojo) sacando del duelo a un inédito Mak por Duris. La sustitución obtuvo una deflagración de efectividad en el primer suspiro de segundo acto. El delantero probó suerte enviando fuera su remate tras un centro desde la izquierda en el 46 y obligando a Iker a estirar su anatomía para mitigar el peligro de un profundo desliz de la zaga nacional en el 50.

Por el camino, y antes de que el centro de creación de fútbol español bajara el telón a la intensidad Silva recibió en el pico del área, de espaldas, giró su perspectiva para, después de dibujar un amago, chutar con potencia al lateral de la red y Cesc intentaba rematar a gol desde la frontal para la palomita del portero visitante en el 55.

Se disparó entonces el tiempo hacia el desenlace con una amalgama de posesiones eternas que dejaban sin respuesta y horizonte al achique eslovaco, cada vez más apagado y apostado en su propio campo. La horizontalidad se hizo adecuada en la asociación local y el flujo de disparos no sufrió un incremento notable porque la escasez de centros desde las bandas jugaban en contra de la contextualización de Diego Costa y las combinaciones morían en la frontal por mor de la búsqueda perenne del rizo del rizo. Sin chuts desde media distancia, el Silva en versión imponente de este sábado no aumentó sus guarismos de productividad por su oda a lo barroco.

Cazorla entró en escena en el 65 por Cesc y no escatimó en la puesta en escena de energía. Disparó raso y desviado desde 25 metros con frenesí en el 68. En el 71, un Juanfran sobrado en ambas facetas del juego centraba desde la derecha para que la tijera de Diego Costa encontrara el remate desviado del mediapunta canario. Sería este el último intento del desconectado delantero, sin coherencia con la idea de fútbol de sus teóricos asistentes, que dejó su escaño a Alcácer. Al tiempo, Casillas despejaba un centro por la vía de la falta lateral que evidenció la relajación defensiva nacional.

Tan sólo un lanzamiento lejano de Busquets en el 90 rompería la anestesia aplicada con severidad a la conquista de la primera plaza del grupo C, la ventaja en el gol average y el primer peldaño en pos de la recuperación de la confianza en el paradigma. Koke gozó de minutos intrascendentes para que el público ovetense, crítico con Piqué, regalara su ovación al icono goleador de este evento, Andrés Iniesta. España construyó las condiciones y el paisaje necesarios para disfrutar de un partido plácido ante una selección maniatada y sin recursos. El esfuerzo solidario en la presión, asfixiante en la frontal rival en tramos del duelo, combinó su lustre con la fiscalización eficiente de los movimientos que abren contras. Con este triunfo, la vigente campeona del viejo continente prosigue su camino hacia un torneo al que quizá no acuda, entre otros gallos, Países Bajos -subcampeones en Sudáfrica-. En esta ocasión la posesión (76%) encontró acompañamiento y justificación en el cuidado de los detalles que equilibran a los equipos. Bocanada de aire fresco en este arranque de curso para un vestuario que ha de afianzar lo mostrado en Macedonia el próximo martes.



Ficha técnica:
España: Iker Casillas; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Cazorla, min. 66); Silva, Iniesta (Koke, min. 86), Pedro Rodríguez; y Diego Costa (Alcácer, min. 74)
Eslovaquia: Kozacik; Pekarik, Salata, Hubocan, Tesak; Gyömber, Gregus, Hamsik (Duda, min. 61); Hrosovský (Sabo, min. 72), Mak (Duris, min. 45) y Svento.
Goles: 1-0, minuto 5: Jordi Alba; 2-0, minuto 30: Iniesta (p).
Árbitro: Damir Skomina (Alemania). Amonestó a Kozacik (min. 29) y Tesak (min. 83).
Incidencias: 24.000 espectadores en el partido de la séptima jornada de clasificación para la Eurocopa 2016 disputado en el Carlos Tartiere

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