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HA SIDO CANONIZADO POR EL PAPA

El fraile español Junípero Serra ya es santo

miércoles 23 de septiembre de 2015, 23:48h
El fraile español Junípero Serra ya es santo
Durante una ceremonia celebrada en Washington, el Papa ha canonizado al fraile español Junípero Serra, explorador cuya obsesión fue "salvar" a los indios a través de la cristianización.

Francisco proclamó este miércoles nuevo santo de la Iglesia católica al franciscano español Junípero Serra, fraile del siglo XVIII, fundador de las primeras misiones de California, en una ceremonia en Washington.

El Pontífice pronunció en latín la fórmula de canonización y pidió que sea incluido en los libros de los santos de la Iglesia católica al comienzo de un acto en el Santuario nacional de la Inmaculada Concepción de la capital estadounidense.

El acto formal comenzó con la petición al Papa por parte del cardenal estadounidense Donald William Wuerl para que proclamara la santidad de Junípero Serra, beatificado por Juan Pablo II el 28 de septiembre de 1988. Posteriormente se procedió a la lectura de la biografía de Serra y a continuación se pronunció la Letanía de los Santos, la oración en la que se pide la intercesión de todos los santos.

El Papa pronunció luego la fórmula: "En honor de la Santísima Trinidad, por la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo y de los santos apóstoles Pedro y Pablo, después de haber reflexionado largamente e invocado la ayuda divina y escuchando el parecer de muchos de nuestros hermanos obispos, declaramos santo a Junípero Serra".

¿Quién fue Junípero Serra?
Tal es la importancia que en el oeste de Estados Unidos se da a la figura del fraile español, que algunos académicos e historiadores no dudan en bautizarle como "el Colón de California", un pionero y explorador cuya obsesión era "salvar" a los indios a través de la cristianización.

Bajo su supervisión se fundaron las nueve primeras misiones de la Alta California (que posteriormente se extenderían a 21), con lo que se empezó a constituir lo que hoy día es el estado de California, y son numerosas las calles, avenidas, escuelas y otras instalaciones que llevan su nombre en esa parte de Estados Unidos.

Como en el caso de Cristóbal Colón, tampoco la figura de Serra está exenta de polémica y, aunque durante años los californianos se mostraron sin fisuras orgullosos de su herencia, en los últimos tiempos ha ganado fuerza el debate que ahonda en cuál fue la relación del fraile franciscano con los indígenas. Algunas voces, especialmente dentro de la comunidad de nativos americanos, critican los elogios generalizados a la figura de Serra, al que ven como uno de los máximos responsables de la casi desaparición de su cultura y de su pueblo tras la llegada de los españoles a los territorios que ellos ocupaban.

A diferencia de Colón, el origen de Junípero Serra está claro y no es discutido: el futuro líder espiritual de la primera gran empresa española en la Alta California nació en Petra (en la isla de Mallorca) en 1713.

A los dieciséis años cambió su nombre bautismal, Miquel Josep, por el de Junípero, en honor a uno de los primeros seguidores de San Francisco de Asís, se unió a la orden de los franciscanos y a los 24 años ya ejercía de profesor de teología.

Sus fuertes convicciones religiosas le llevaron a abandonar su Mallorca natal para dirigirse al Nuevo Mundo, donde llevaría a cabo la que años más tarde calificaría como la misión de su vida: evangelizar a los indígenas de la Alta California. La Alta California era entonces un territorio reclamado por los españoles desde el siglo XVI, pero poco explorado y sin asentamientos permanentes, pues el acceso al mismo resultaba difícil desde el sur (la Baja California, en el actual México) por lo desértico de la zona, y además en él vivían unos 300.000 indios repartidos en varias tribus, algunas de ellas muy belicosas.

En el año 1767, el interés del Imperio Español por ese territorio revivió repentinamente, al recibir noticias del visitador de Nueva España (que comprendía los territorios de México, Centroamérica, Caribe y sur de EEUU), José de Gálvez, de que los rusos estaban explorando la zona desde sus poblados en Alaska. Gálvez organizó una expedición con una doble misión: evangelizar a los nativos y asegurar el territorio para los españoles, por lo que situó como cabeza militar al catalán Gaspar de Portolà y como jefe religioso al frente de un grupo de franciscanos a Serra.

Allí empezó, según recoge su biógrafo contemporáneo e inseparable amigo, fray Palou, la mayor obsesión de Serra en toda su vida: la conversión al catolicismo de los nativos, aunque para ello tuviese que enfrentarse con los militares, exponer su propia vida y salud y someter a los indios a crueles castigos físicos.

La doble naturaleza militar y religiosa de la misión que él cocapitaneaba le valió constantes enfrentamientos con Portolà (nombrado primer gobernador de la Alta California) y quienes le sucedieron, pues mientras para los religiosos la prioridad era la conversión de los nativos, para los militares lo principal era conquistar y defender el territorio a cualquier precio.

De hecho, el propio Serra es citado en numerosas ocasiones como responsable de la destitución de hasta dos gobernadores distintos, Pere Fages, sucesor de Portolà, y Fernando Rivera. Para convertir a los indígenas, Serra dirigió la fundación de nueve misiones a lo largo de la costa californiana, siendo la primera San Diego de Alcalá (1769), que posteriormente dio lugar a San Diego, la segunda mayor ciudad de la actual California y una de las más grandes de EEUU.

Los estudiosos cifran en unos 6.000 el número de nativos que Serra logró convertir al cristianismo en la Alta California, aunque ponen en duda los métodos, ya que en ocasiones se trataba de conversiones forzosas y bajo amenaza. "Que los padres espirituales deben castigar a sus hijos, los indios, con golpes parece ser tan antiguo como la conquista de las Américas", escribió el propio Serra en 1780, cuatro años antes de su muerte.

Con los claroscuros que el paso del tiempo y el cambio de las sensibilidades revelan sobre tantos personajes históricos, fray Junípero Serra fue una figura capital en la creación de la California moderna, como atestiguan sus estatuas en el emblemático parque Golden Gate de San Francisco y en el Capitolio de EEUU.
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