El 9 de diciembre, Sotheby’s subastará en Londres una versión de La esclusa, de John Constable, que no ha sido vista en el mercado en los últimos 160 años. No hay que confundir esta obra con la primera versión pintada por el paisajista británico, de la que se deshizo en 2012 la baronesa Thyssen por falta de liquidez y que fue vendida en Christie’s por 28 millones de euros.
Así lo confirma a este periódico la casa de subastas, que recalca que se trata de un lienzo pintado con posterioridad al paisaje pintado por Contable en 1824. Aunque también fechada en la misma época, lo que convierte a esta obra en “excepcional” es que se trata de una de las pocas pinturas de la serie de paisajes conocida como ‘Six Footers’ que no está en una institución pública. “Se trata de una de las tres obras de Constable que se encuentra en colecciones privadas”, cuenta Sotheby’s.
Su subasta viene precedida de la celebrada en Christie’s en 2012, cuando la primera versión de La esclusa, propiedad de Carmen Thyssen, fue adquirida por 28 millones de euros, lo que provocó la dimisión de Norman Rosenthal como patrono de la Fundación Colección Thyssen en desacuerdo con su venta, que fue justificada por la baronesa por la necesidad de disponer de dinero. Tampoco gustó su operación a Francesca de Habsburgo, hija del barón.
El tema de este lienzo es la esclusa del molino de Flatford en el río Stour (Suffolk), que forma parte de una serie “que define la carrera de Constable”, explica Julian Gascoigne, especialista de pintura británica de Sotheby’s: “Demuestra su maestría como paisajista en cada detalle de esta obra, en el drama de las nubes, en el efecto cambiante del agua o en el movimiento de la vegetación”.
Tras la muerte del pintor en 1837, esta segunda versión de La esclusa fue vendida a Charles Birch por 131 libras. Años después, en 1855, entró a formar parte de la colección de la familia William Orme Foster por 860 libras – un precio récord -, donde ha sido conservada hasta ahora.
El éxito de la primera versión de la obra en 1824 invita a pensar, según Sotheby’s, que Constable se sintió atraído por volver a pintar esta escena, que modificó especialmente en lo que concierne a la atmósfera. “Estuvo especialmente unido a este paisaje, posiblemente debido a su profunda afección por el lugar representado, donde creció como pintor”. La prueba es que lo conservó en su estudio hasta su muerte.