Las viejas fábricas se reciclan
Ciudades que crean espacios para crear: los "ateliers" urbanos
viernes 25 de enero de 2008, 13:05h
La iniciativa provino del Ayuntamiento de París, quien formalizó el uso espontáneo que le dieron los artistas, y decidió arrendar las dependencias de un edificio que, de otro modo, habría acabado en escombros. Reconversiones parecidas en la capital francesa han sido las de Le Laboratoire y Le 104, imprenta y antiguo tanatorio municipal, respectivamente, que abren sus puertas en 2008 como lugares para la creación, al tiempo que ofrecen una plataforma de promoción para sus artistas.
En España, comienzan a surgir espacios similares, en donde los artistas pueden encontrar un contexto propicio para que la inspiración les pille trabajando. En Matadero Madrid, la capital dio un paso adelante en la reconversión de espacios que eran carne de demolición, para usos artísticos. Los creadores llevaban años pidiendo un espacio, un "centro de recursos", donde poder reunirse y trabajar. Lo que salió de esas reivindicaciones fue algo que fue mucho más allá, el citado Matadero.
"Nos bastaba con un centro donde poder instalarnos, algo sencillo, pero la forma de trabajar en el Ayuntamiento es a lo grande, o no se hace", comenta la madrileña Barbará Fluxá, artista multimedia que ahora trabaja en el rehabilitado degolladero y que expone "Testimonios futuros" a partir del 24 de enero. "Llevo dos años trabajando en el proyecto, que requiere un gran despliegue técnico", dice Fluxá, que agradece el apoyo prestado por Intermediae, de Matadero.
Esta área, promovida por el Ayuntamiento, que trata de apoyar a los artistas, darles un hábitat y una promoción posterior. "En Matadero he encontrado una cobertura técnica, física y humana. Me inserto en la dinámica de las exposiciones y me ayuda en la promoción", señala la artista, que para su instalación ha requerido seis pantallas que proyectan el curso de objetos desde el río hasta el mar, en un nuevo modo de concebir el paisaje. Fluxá reconoce que Madrid tenía muchas carencias, y que Matadero las ha aliviado en parte, pero no niega que tiene cierta envidia sana de un lugar como Hangar, en Barcelona, un centro de recursos para el videoarte.
Barcelona, receptivos con el arte
Hangar lleva once años ofreciendo a cineastas de vanguardia 1.800 m2 dedicados a platós, salas de edición y talleres individuales. Surgió de la metamorfosis de un edificio industrial rehabilitado en el barrio del Poblenou y es de titularidad pública. La ciudad condal, siempre atenta a los aires parisinos, ha apostado fuerte en los últimos meses por acondicionar complejos fabriles en decadencia en modernos "ateliers", como el granero de la Isla Philips o zonas en desuso del Fórum.
Destaca también un proyecto privado, el Barcelona Work Box, que prepara una iniciativa rompedora formada por un conjunto de unidades que se alquilarán a 300 euros los 15m2. Contenedores marítimos, en llamativos colores, "donde creación, producción y difusión viajarán juntas", según el galerista Pere Soldevila, impulsor del plan. Se levantarán –en un lugar aún sin concretar– dos edificios; uno de ellos con capacidad para 25 contenedores, para creadores que comulguen con el lema "Conectando el Arte la Ciencia y la Tecnología". El otro dará cabida desde artistas con sus "bártulos" a cineastas como Bigas Luna o la revista de vanguardia "a mínima", que ya han mostrado su interés.
Soldevila incide en la necesidad de vincular las necesidades del arte al mercado, algo que, en su opinión, no se ha hecho en demasía. La oferta de este tipo le sigue pareciendo "insuficiente", aunque reconoce la buena disposición de la Generalitat y del Ayuntamiento barcelonés. "Están más receptivos a los problemas del arte", reconoce. Otras ciudades como San Sebastián también quieren apuntarse a la tendencia de la reutilización de edificios emblemáticos.
Uno de ellos el de la sede Tabacalera, sin actividad desde 2003 y en pleno centro de la "Bella Easo", cuyo nombre oficial es Centro Internacional de Cultura Contemporánea (CICC). Aún en fase de remodelación, se inaugurará por todo lo alto en torno a 2012, pero mientras ya da acogida a exposiciones de peso como la del pintor y director de cine Julian Schnabel.
Queda por ver si estas propuestas, como apunta Soldevila, generan, además de talento, una actividad económica ligada al arte. Pocos previeron las dimensiones del "efecto Guggenheim", que demostró que el arte, además de bello, puede ser tremendamente lucrativo y dinamizador.