El ‘No a la guerra’ que clamó la izquierda española en 2003 contra la decisión de intervención militar en Irak de José María Aznar, se reedita en estos días reconvertido en 'No en mi nombre'. Las primeras concentraciones se han convocado ya para el sábado 28 de noviembre.
Voces de la política y las artes blanden la nueva versión del eslogan antibelicista con un manifiesto en el que se declaran en contra de "los recortes de libertades" y de bombardeos que no traerán la seguridad y la paz y advierten de que los atentados de París "buscaban instaurar un clima y régimen de terror entre la población". Critica que la respuesta de los gobiernos europeos sea practicar "xenofobia institucional y bombardeos indiscriminados" y manifiesta la oposición drástica de los firmantes a cualquier respuesta que implique "más dolor, más odio, más intolerancia, más muertes y menos derechos y libertades".
El texto pide, además, que no se criminalice a aquellos que huyen del horror del terrorismo, en referencia a los refugiados sirios y contra las voces que, tras los atentados de París, claman que se restrinja la entrada de demandantes de asilo en la Unión Europea.
Entre las alrededor de 15.000 personas que han firmado el manifiesto en 48 horas, figuran las alcadesas de Barcelona y Madrid, Ada Colau y Manuela Carmena, y los alcaldes de Cádiz, Coruña y Zamora, José María González ‘Kichi’ Xulio Ferreiro y Francisco Guarido, respectivamente. Además de muchos otros concejales vinculados mayormente a Podemos e Izquierda Unida.
También se encuentran entre las firmas destacados nombres del mundo de la cultura, históricamente vinculados a la izquierda, como El Gran Wyoming, Juan Diego Botto, Alberto San Juan o Maruja Torres. También diversas organizaciones se han adherido al manifiesto, como es el caso de Ecologistas en Acción, Izquierda Unida, Anticapitalistas, Bienvenidos Refugiados España y Mundo Sin Guerras.
El PSOE, al margen
Quien esta vez ha decidido no hacer suyo el 'No en nuestro nombre' es el PSOE. Si bien la número dos de Sánchez, Meritxell Batet, ha asegurado que el 'No a la guerra' -que tan alto clamaron en 2003- sigue formando parte del ideario socialista, también ha apuntado que no creen que sea "el momento de enarbolar esa bandera".
A menos de un mes de las elecciones generales, el escenario internacional tras los atentados de París ha condenado a los socialistas a tener que sostener un difícil equilibrismo entre su unidad con el Gobierno a través del pacto contra el terrorismo yihadista -suscrito a propuesta suya, como ya se encargan de recordar recurrentemente- y la esperada postura de la izquierda socialista, más cerca de su discurso frente a la decisión de Aznar sobre Irak que del doble discurso que sostienen ahora y con el que evitan posicionarse en uno u otro lado con firmeza.