Representación de cómo el Sol y la Tierra deforman el espacio-tiempo (LIGO/T. Pyle)
¿Qué son las ondas gravitacionales?
La gravedad, de acuerdo con la Teoría General de la Relatividad de Einstein, es el proceso por el cual la masa deforma el espacio: cerca de cualquier cuerpo masivo, el tejido del espacio se curva. Sin embargo, esta curva no siempre se queda cerca del cuerpo masivo que la ha provocado. Einstein se dio cuenta de que esta deformación se puede propagar a través del universo, como las ondas sísmicas se propagan en la corteza terrestre. Sin embargo, a diferencia de las ondas sísmicas, las gravitatorias pueden viajar en el espacio vacío del Universo y lo hacen, además, a la velocidad de la luz.
¿Qué produce ondas gravitacionales?
Todo lo que es enorme y está experimentando una aceleración violenta se supone que puede producirlas. En la práctica, las únicas ondas gravitacionales que podemos ser capaces de medir directamente son los de eventos cataclísmicos, como dos agujeros negros en colisión y fusión, tal y como ha sido el escenario del hallazgo de LIGO.
¿Por qué son importantes?
En primer lugar, el hallazgo de ondas gravitacionales es un hito científico en sí, ya que ratifica la totalida de la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. La comunidad científica tiene ya, de hecho, un fuerte candidato al Nobel de Física por el simple hecho de redondear la teoría científica más bella jamás formulada.
Sin embargo, la relevancia del descubrimiento va más allá de la palmada en la espalda al conocimiento científico, sino que amplía sus fronteras y abre ante sí un horizonte prometedor, una nueva ventana de posibilidades al entendimiento del universo. Se trata de un hallazgo equiparable al descubrimiento del infrarrojo. Antes de este, sólo podíamos ver lo que estaba "a la luz", que en realidad es un trozo muy pequeño del espectro electromagnético. Hoy todo el mundo conoce las gafas de infrarrojos que permiten ver en la oscuridad y que los científicos utilizan para poder observar objetos en el espacio que se encuentran en esa longitud de onda, que sólo son visibles en infrarrojo. Con las ondas gravitacionales ocurre algo similar: ahora que sabemos detectarlas, sabemos dónde y cómo mirar para ver cosas nuevas, que siempre han estado ahí pero eran invisibles para el ser humano.
Las ondas gravitacionales se relacionan con la formación de los agujeros negros, por lo que la información que pueden otorgar a los físicos para ahondar en este todavía misterioso fenómeno astronómico se prevé tremendamente valiosa. Del mismo modo, se cree que la explosión conocida como Big Bang, considerada el origen del Universo, produjo unas ondas gravitacionales que aún, miles de millones de años después, siguen propagándose, débiles y silenciosas, por el tejido espacio-temporal. Por ello, la investigación en este tipo de ondas sólo acaba de empezar y podría, con el tiempo, arrojar luz sobre el origen mismo del cosmos. Tal y como ha asegurado la directora de la Fundación Nacional de Ciencias de EEUU, France A. Córdova, "esto es sólo el principio".
Así explica Enrique Martínez, director del Instituto de Física de Cantabria, qué son las ondas gravitacionales: