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UN INFORME ACUSA A LOS IRANÍES DE PERSEGUIR ARMAMENTO NUCLEAR HASTA 2009

¿Es Irán fiable? De buscar la bomba nuclear hasta 2009 a cumplir lo pactado

EL IMPARCIAL
miércoles 02 de diciembre de 2015, 23:12h
¿Es Irán fiable? De buscar la bomba nuclear hasta 2009 a cumplir lo pactado
El informe de la Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) explica que, en la actualidad, Irán cumple con el camino acordado pero, a su vez, denuncia que, hasta 2009, se realizaron investigaciones que tenían como finalidad la obtención de armamento explosivo nuclear.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha alimentado este miércoles la sombra de sospecha que la comunidad occidental cierne sobre Irán. La organización encargada de analizar y diagnosticar la situación real sobre el recorrido que la nación oriental entrega al uso de materiales perceptibles de tranformación para empleo militar, ha publicado un informe del que se desprende la bipolaridad del país en cuanto a su discurso. Así, el estudio confirma tanto la buena disposición actual como el desempolvo de las intenciones perseguidas por gobiernos pretéritos en torno a la consecución de la bomba nuclear.

Éste último punto, negado de manera tradicional, que ha contado este miércoles con la respuesta iranía y que, en más de una década de pesquisas, la organización nunca había señalado de manera tan explícita la búsqueda de armamento de destrucción masiva, queda reflejado en un intento que trataba de idear el conducto para la construcción de la bomba -hasta el año 2003- y que, finalmente, desistió en 2009, al quedar los intentos en meros avances teóricos.

El texto "evalúa" que el país efectuó investigaciones trascendentales con el fin de lograr el desarrollo de un "dispositivo explosivo nuclear" hasta 2003, y, prosigue, "no hay indicios" de que los esfuerzos se prolongaran más allá de 2009. El organismo, que ha extremado su trabajo en este apartado hasta doce años, subraya que la voluntad quedó encuadrada "en el marco de un esfuerzo coordinado" que superaron la frontera de 2003. "Estas actividades no avanzaron más allá de estudios científicos y de viabilidad, y de la adquisición de ciertas competencias y capacidades técnicas relevantes", especifica el análisis.

Por otra parte, y regresando al primer punto, de las 15 páginas del texto se entrevé cierta reconducción en la actitud iraní. No obstante, la OIEA manifiesta que no hay evidencias "creíbles" relativas al desvío de material nuclear sobre dimensiones militares del programa iraní. La agencia nuclear de la ONU tampoco ha encontrado indicios de "un ciclo de combustible nuclear no declarado en Irán, más allá de las actividades declaradas a posteriori". La conclusión mencionada cuenta, todavía, con las dudas generadas por el desarrollo de un tipo de detonadores especiales, constreñidos según el discurso oficial a finalidades petrolíferas, y las críticas frontales.

La organización destaca como aspecto resbaladizo la base militar de Parchín. Sobre este recinto cabe la sospecha al haberse hallado una "cámara de contención" en la que se habrían relaziado experimentos de cariz nuclear con destino militar y, además, las argumentaciones iraníes al respecto contradicen los puntos de vista de los exèrtos internacionales. La crítica centra su foco en las obras de limpieza realizadas por Irán en esa base militar -después de febrero de 2012-, que "socavaron seriamente" la capacidad para efectuar una "verificación efectiva".

El informe publicado este miércoles guarda una relevancia capital en el proceso que habría de culminar en la puesta en marcha del histórico acuerdo atómico firmado por Irán, Estado Unidos, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania. Sin embargo, la mezcla de ambas conclusiones antagónicas, que tiñen de incerteza los resultados de la investigación, complican la cumplimentación de las condiciones necesarias para el levantamiento de las sanciones económicas y diplomáticas que pesan sobre el país oriental.

"La investigación del OIEA sobre las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán no está concluida y con seguridad no puede ser cerrada. La verdad es que el trabajo de Irán en armas nucleares es probablemente más extenso de lo expuesto por el OIEA en este informe". En estos términos ha alimentado esta tarde el escepticismo el director del Instituto para Ciencia y Seguridad Internacional (ISIS) en Washington y antiguo inspector de desarme del OIEA, David Albright.

De este modo, se enfanga el acuerdo conquistado en Viena. Allí se esbozó el guión por el que Irán se comprometía a reducir y limitar parte de su programa nuclear, durante entre 10 y 15 años, a cambio de levantar las sanciones que ahogan su economía. Por este motivo se espera una protesta de la nación investigada desde 2011. El viceministro de Exteriores de Irán y uno de los principales negociadores nucleares del país, Abás Araqchí, ha explicado este miércoles que, con el informe, "se dan por concluidas" las dudas y las "posibles dimensiones militares se dejan atrás". "Ninguna frase que denote que Irán se desvió de sus compromisos sobre la no proliferación nuclear se aprecia en el informe que, además, respalda la naturaleza pacífica del programa nuclear iraní y abre el camino para cerrar el dossier sobre las posibles dimensiones nucleares en la Junta de Gobernadores", zanjó.

En lo relativo a la búsqueda de armamento nuclerar, Araqchí trató de esquivar las implicaciones presentes arguyendo que aquellas "pequeñas actividades" anteriores a 2003 resultaron estudios "con tecnologías de doble uso, de fines pacíficos, y que las investigaciones con esas tecnologías son muy comunes en otros países". "Lo importante aquí es que el programa iraní no se desvió de fines pacíficos, ya que además la labor principal de la OEIA es verificar que no haya desviaciones", concluyó.

Ahondando en este discurso optimista, y al tiempo que se aireaban intenciones cuestionables pretéritas, las autoridades iraníes han deslizado la apertura de puertas a la inversión extranjera con una nueva legislación relativa al petróleo como herramienta de seducción. El llamado Contrato de Petróleo de Irán será presentado en febrero en actos simultáneos acontecidos en Teherán y Londres. Los organizadores esperan congregar a cerca de un millar de representantes de 152 compañías internacionales de petróleo, procedentes de 45 países.

La mayor novedad que contempla en movimiento jurídico es el permiso a los inversores extranjeros de establecer sociedades conjuntas con empresas iraníes para explotar campos de petróleo. Bajo este turbulento paraguas enfenta Irán la reunión del próximo 15 de diciembre, en la que la Junta de Gobernadores del OIEA valorará la puesta en marcha del acuerdo atómico firmado en julio por Irán y las seis grandes potencias.

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