En enero de 2016 comenzarán oficialmente los tres años de programación y actos conmemorativos con los que el Teatro Real celebrará, a nivel nacional e internacional, una doble efeméride: los 200 años de su fundación, en 1818, por orden del rey Fernando VII; y los 20 años de su reapertura en 1997, después de una rehabilitación arquitectónica compleja y pionera, que convirtió el escenario del Real en un referente entre sus símiles. Y hablando de complejidad, el calificativo no vale solo para su rehabilitación sino también para su construcción original. Como recordaba este viernes, durante la presentación de los actos conmemorativos, el presidente del Patronato, Gregorio Marañón, las obras del coliseo madrileño tardaron 32 años en darse por concluidas. De hecho, a pesar de comenzarse las mismas el citado año 1818 la inauguración tuvo que esperar hasta el estreno de La Favorita, del compositor italiano Gaetano Donizetti, en 1850. Durante esas tres décadas, las obras se vieron afectadas por distintos avatares de todo signo, desde suspensiones de pagos a importantes cambios políticos. “Es un reflejo”, ha subrayado Marañón, “de la historia del país”.
En todo caso, hoy el Real puede exhibirse orgulloso de cara a los actos programados para celebrar por todo lo alto su existencia. La conmemoración de ambas efemérides, declaradas “acontecimiento de excepcional interés público” por la Ley de Presupuestos del 2015, supone un reconocimiento al papel histórico del Teatro Real y contribuye a fortalecer su presencia nacional e internacional, llevando la ópera a todo el territorio español como punto de encuentro cultural y artístico. Dos ejes vertebrarán la programación de los próximos tres años: la ampliación del repertorio operístico del Teatro Real y el desarrollo de diversos proyectos de difusión social y de popularización de la ópera en España, así como la recuperación de su patrimonio. Porque, en palabras de su director artístico Joan Matabosch, “Hay piezas maestras de la ópera que, por las razones que sea, aún no han subido al escenario del Teatro Real”. Por ello, de las 43 óperas que se ofrecerán en los próximos tres años -2016, 2017 y 2018-, cerca de una treintena se presentarán por primera vez en su escenario, engrosando la nómina de títulos del Teatro Real y colmando algunas lagunas en su repertorio. Todo ello, contando con la presencia de grandes directores de orquesta, como Bolton, Luisotti o Heras-Casado, y por supuesto también de escena, Peter Sellars, Robert Carsen y Emilio Sagi, entre otros.
Se afianzará, además, la presente colaboración del Real con otras instituciones culturales madrileñas como la Orquesta Nacional de España o la Fundación Albéniz y habrá, por otra parte, espectáculos que se subirán a escenarios distintos al de la Plaza de Oriente. Es el caso de los Teatros del Canal, que se consolida como un espacio fundamental para la presentación de espectáculos de vanguardia integrados en la programación artística del Teatro Real y donde podrán verse ya durante la presente temporada “El caballero de la triste figura”, de Tomás Marco y “2 delirios sobre Shakespeare”, ópera compuesta por Alfredo Aracil. Sin olvidar, por supuesto, el pasado o, mejor dicho, las óperas más conocidas del repertorio: Norma, de Vincenzo Bellini; La flauta mágica, de Mozart, o La Boheme, Madama Butterfly y Turandot, de Giacomo Puccini. Con un guiño especial al pasado histórico y homenajes a su memoria y a su público, ya que volverá La favorita, obra que como decíamos inauguró en 1850 el teatro, y Aida, la ópera más representada en el Real durante el periodo previo a su reapertura.