Europa se rebela
viernes 06 de junio de 2008, 22:45h
El alza de los precios del petróleo está afectando a las economías de medio mundo. Los consumidores ven repercutida esta subida en el aumento de los precios de la práctica totalidad de productos que componen la cesta de la compra diaria. Ocurre que, entre esos consumidores, que a fin de cuentas somos todos, hay sectores en los que el imparable ascenso del crudo afecta de un modo especialmente directo. Pescadores de toda Europa se manifiestan estos días en contra de unos precios que amenazan seriamente su medio de vida. Se quejan -y con razón- que las capturas que realizan no les cubren apenas lo que han de gastar en carburante. En situación parecida se hallan agricultores y transportistas, quienes se han unido a sus colegas del mar en las movilizaciones que se están produciendo.
Cada país capea como puede una situación sin muchos visos de solucionarse, al menos a corto plazo. Además, la concesión de ayudas a diversos sectores pasa en ocasiones por la adaptación a políticas comunitarias que no acaban de ser comprendidas por los afectados. Un estado miembro, por mor de la unidad de mercado europea, no puede conceder prebendas que supongan una violación de la libre competencia entre los socios de la Unión. Mientras, pescado y hortalizas de fuera de Europa entran en los centros de distribución con la garantía de que sus competidores europeos tienen una serie de trabas burocráticas que los colocan en franca desventaja. Con todo, el problema es más serio de lo que parece. Un gran número de familias viven del sector agropecuario, el cual pocos embates más puede recibir. El ministro Solbes ya ha dicho que no bajará el impuesto de carburantes, aduciendo que tal medida provocaría un auge del consumo poco deseable. Siendo tal cosa opinable, ya se sabe al menos lo que el Gobierno no va a hacer. Resta por saber -y urge conocerlo- lo más importante, que es lo que sí va a hacer.