Uno de los “ganchos” de “Gemelas SSDD” es la muerte en directo de una presentadora de un programa del corazón. Esta idea me hizo pensar en Mayka Vergara, la periodista que murió 2003 de un modo abrupto. ¿Tiene algo que ver?No, nada que ver, no, la idea de la muerte de Carolina Corazón viene por “los chismorristas”, pero mi primera idea era escribir una novela sobre clones, así que lo primero que surge de la novela es la doctora, Esther Marino. Luego vienen “los chismorristas” y la estructura de la novela cambia y se centra en la muerte en directo de una presentadora como llamada de atención al lector.
La novela juega con la idea de mujeres poderosas, brillantes, guapas, agresivas… pero solas. ¿El papel de la mujer es desesperanzador para ellas mismas?Yo no critico, sólo pongo un espejo en la sociedad y describo lo que se refleja. A la mayor parte de las mujeres de hoy les gustan los calificativos de “poderosas, brillantes, guapas, agresivas”. Además, a muchas de ellas, les gusta vivir solas e incluso se plantean su maternidad sin un hombre al lado. Así es Occidente a comienzos del siglo XXI.
En la novela aparece la figura de “las chismorristas”. ¿Ve usted una tendencia a la banalización de la sociedad, hacia las pasiones más bajas, preocupante?“Los chismorristas ocupan decenas de horas en todas las televisiones en la España de hoy. En la última campaña electoral, ni Zapatero ni Rajoy despreciaron una entrevista en programas de “chismorristas”. Ellos saben que tienen que hablar donde haya gente al otro lado de la pantalla, y en esos programas hay mucha gente. Por supuesto que eso significa banalización. Pero nuestra sociedad ya no exige argumentos, sino mensajes breves y un buen montaje de video. Por ejemplo, oigo en los bares discusiones acaloradas sobre el cambio climático basadas en eslóganes y en la imagen del deshielo que nos han repetido mil veces. Incluso para analizar lo que puede ocurrir ¡en los próximos 75 años! Nadie entrevista a un científico, sino a un cantante. Lo malo es que esta reducción implica no pensar, sino sentirse parte de un grupo: “Soy de tal tribu. ¿Qué me dicen que tengo que pensar sobre tal cosa? Pues eso pienso, y lo voy a decir bien alto”.
Thriller científico, clonación, el mundo de la prensa rosa y un misterio al final. ¿Ha combinado todos los elementos para convertirse en un libro muy vendido?Eso lo decide el público. Creo que la novela es muy divertida y rápida, que tiene muchos elementos y tramas entrecruzadas. También reflexiones sobre la soledad, o la frialdad, o el desamor, el engaño, la ambición. Pero el lector decidirá si se acerca a mí novela y la hace un líder de ventas o escoge otra.
Ha dicho de esta novela y de “La Cruz secreta del Emperador Carlos” que eran de esas “para leer a gran velocidad”. ¿En tiempos vertiginosos hay que leer libros vertiginosos?
Todo es vertiginoso, al menos en el mundo que yo vivo. Me parece más sugerente escribir para leer rápidamente y en tensión que de modo pausado y excesivamente reflexivo. En la primera versión de “Gemelas/SSDD”, los monólogos de las mujeres sobre su soledad iban en los capítulos 9, 18, 27… Cada nueve capítulos, número perfecto que en numerología define a la mujer. Pero salían demasiados folios seguidos con demasiadas frases para pensar, así que decidí disolverlas por toda la novela en párrafos cortos y no ralentizar la lectura de las tramas.
En "La Cruz secreta del Emperador Carlos" juega con tres lenguajes: el castellano antiguo, el actual y el lenguaje SMS. ¿A qué obedece ese cambio de registros?
Cuando empecé con los primeros folios de la novela, el ordenador del Siglo XXII escribía su informe en castellano contemporáneo. Fue al meterme de lleno en el lenguaje del Siglo XVI y cotejar expresiones y sintaxis con los facsímiles de Santa Teresa, San Juan de la Cruz, El lazarillo de Tormes, El libro del buen amor, El Quijote, cuando descubrí que los copistas medievales usaban su propio SMS. Abreviaban muchas voces, prescindían de los espacios entre palabras… Aprovechaban el pergamino todo lo que podían para no gastar, del mismo modo que los chicos de hoy abrevian las palabras y las expresiones en el teléfono móvil para no usar una nueva pantalla y no pagar más. Entonces, pensé que tenía sentido emplear las abreviaturas en el texto del paje Rodrigo de Floranes, como en el XVI, y el lenguaje SMS en el texto del ordenador del Siglo XXII. Eso sí, decidí dejar los diálogos en castellano contemporáneo como si fuera una cita exacta del ordenador, del mismo modo que cuando nosotros usamos un latinajo no lo traducimos, sino que lo escribimos textualmente.
¿Qué fue más difícil, escribir como un amanuense medieval o como un joven adicto al móvil? Desde luego, fue muy difícil escribir como un joven adicto al móvil. Es que soy de los que opina que los jóvenes están perdiendo capacidad de reflexión porque no tienen palabras en su cabeza para definir lo que sienten o lo que ven a su alrededor. El problema es que así pueden ser manipulados con mayor facilidad. En un chat, en un móvil, se emplean muy pocas palabras y les da igual el cuidado formal de las mismas. Si no te sabes la palabra albero para definir una gama de color, simplemente no existe en tu cabeza la posibilidad de ser exacto al describir cómo es tu camiseta. Mucho peor si no sabes definir tu estado anímico o lo que sientes por los demás. Una cosa es hacer algo con desgana y otra con desdén, pero los jóvenes por SMS simplemente dicen “asta ls webos”. En una sociedad banalizada, es lógico que el lenguaje refleje la ausencia de reflexión.
¿Trabaja ya en el esbozo de próximas novelas?
¿Y cuándo no?
¿Cómo ha conseguido documentarse para escribir una novela de ciencia ficción?
Si abres los periódicos cada día, tienes multitud de noticias que pasan inadvertidas pero que ya están ahí. La clonación de animales es un hecho, para un novelista es fácil dar el salto a que esa clonación se haya producido en seres humanos con características concretas.
Una de esas características es la partogénesis…
La doctora Marino, activista feminista, al poder manipular los genes, ya no solo para poder conseguir el color de ojos, de pelo, la altura y la proporción del cuerpo, dio un paso más adelante para crear una sociedad… sin hombres, y es ahí donde empieza a fallar. Pero ella lo que quería es crear unos clones que no necesitan hombres para seguir viviendo, que ellas mismas pudieran engendrar su propio vástago. Llega un momento en que lo dicen ellas, ya no nos hacéis falta.