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PSOE Y CIUDADANOS, LOS MÁS PERJUDICADOS, TRATAN DE EVITAR NUEVA CITA CON LAS URNAS

PP y Podemos, a la espera de que Sánchez fracase para celebrar nuevas elecciones

EL IMPARCIAL
jueves 04 de febrero de 2016, 10:51h
Actualizado el: 05 de febrero de 2016, 10:22h
PP y Podemos, a la espera de que Sánchez fracase para celebrar nuevas elecciones
El Partido Popular y Podemos expresaron este miércoles su deseo de que Pedro Sánchez acorte los plazos de negociación y la primera sesión de investidura se celebre en menos de dos semanas, en vez de en un mes como pide el socialista. El interés detrás de las prisas, sobre todo para los populares, es que el secretario general del PSOE fracase en su recolección de apoyos y la situación aboque al país a unas nuevas elecciones.

En la reunión de la Mesa del Congreso que se celebró este miércoles, PP y Podemos urgieron a los socialistas a celebrar el pleno de investidura de Pedro Sánchez en un plazo inferior al estimado por el líder socialista para conseguir los apoyos necesarios. Sánchez habló de entre tres semanas y un mes para recabar alianzas pero los populares y podemitas expresaron en la Mesa su deseo de que el pleno se celebrase el próximo 16 de febrero.

Patxi López rechazó las prisas y, por tanto, la propuesta, y quiso recordar que él, como presidente del Congreso, es la única figura con potestad para decidir la fecha en la que se celebrará el debate, así como apostó por conceder a Sánchez un plazo razonable para negociar. Suerte la del socialista de que, por primera vez en la historia, el presidente de la Cámara sea diferente al de la fuerza más votada y, en este caso, sea de su propio partido. Un presidente popular hubiera acortado en mucho los plazos, para hacerlos casi imposibles.

En respuesta, Sánchez defendió horas después el tiempo de en torno a un mes que se ha dado porque cree que "las cosas se tienen que hacer paso a paso" y pidió a PP y Podemos que “no le pongan plazos a quien ha desbloqueado la situación”, cuando Mariano Rajoy llevaba “cuarenta días sin hacer nada”.

La nueva ‘prisa’ adquirida por los populares, la justifican ahora por la necesidad de no extender el tiempo de incertidumbre política y que España pueda tener, al fin, un Gobierno. Sin embargo, y dado que no ha sido un argumento que tuviesen en cuenta en las semanas previas, todo apunta más a que buscan el fracaso de Sánchez en las negociaciones, por ende en la investidura y, como final deseado, que Rajoy le sustituya como candidato o se convoquen nuevas elecciones. Éste sería el mejor escenario para los populares, que son conscientes de la labor casi imposible de formar Gobierno con los resultados del 20D.

Los de Rajoy saben que, en una nueva cita con las urnas, se harían con buena parte del voto de la derecha que fue a parar a Ciudadanos en diciembre y tendrían, en principio, alguna opción más de repetir en el Gobierno. Sin embargo, si C’s bajase según previsto y el resto de fuerzas –PSOE especialmente- mantuviesen su veto al Ejecutivo de Rajoy, podría volver a darse la misma situación de bloqueo actual.

En ese hipotético caso, previsiblemente llegaría el turno de un debate interno en el seno popular que pondría en el punto de mira la figura de Rajoy. Mantenerlo como candidato o dar paso a una cara nueva que pudiera convencer a otras formaciones para pactar un Gobierno. Entre los nombres que saldrían a la palestra, destacan Núñez de Feijoo y Saénz de Santamaría. Incluso es un debate que puede llegar antes de los posibles nuevos comicios ya que, con un nuevo rostro al frente del PP, es más que probable que la mejora en los resultados fuese aún mayor. Aunque, de momento, tanto Rajoy como los suyos, insisten en que será candidato en cualquier caso.

La otra formación con prisa, Podemos, es quien tiene la mejor situación en estos momentos. Cualquiera de las dos opciones, entrar en un Gobierno con el PSOE o que se repitan las elecciones, dan sitio y poder a los de Iglesias. En las urnas podrían superar a los socialistas, situándose como segunda fuerza y con la posibilidad de que, un posible pacto de Gobierno, fuese encabezado por ellos. Pero si consiguen finalmente formar el tripartito que han ofrecido a Sánchez e IU, también tendrán cotas de poder nada desdeñables y podrán minar a los socialistas desde dentro y alzarse como los máximos representantes de la izquierda en España.

Las otras dos caras de estas monedas son Ciudadanos y PSOE. Sánchez a nivel particular y PSOE como partido, saben que unas nuevas elecciones serían letales. El secretario general, al que los barones han impuesto adelantar la celebración de unas primarias de las que, previsiblemente, saldría decapitado, está jugando todas las cartas consciente de que es ahora o nunca, o esto o nada. Pero también el partido sabe que saldría perjudicado de someterse de nuevo a las urnas, tanto por la gestión y actitud blandida por Sánchez como por el sainete interno que están protagonizando. No obstante, sí hay sectores socialistas, los más críticos con el secretario general, que prefieren arriesgarse al resultado de unos nuevos comicios, con otro candidato, que un Gobierno socialista encabezado por Sánchez y que se arrodille ante las exigencias de Podemos.

Ciudadanos, viendo la sombra de la espada del voto útil de la derecha, es quizá la formación menos interesada en unas nuevas elecciones. Del resultado del 20D –ya inferior al esperado- podrían descender aún más con la fuga de votos al PP y adquirir un papel irrelevante para la formación del futuro Gobierno. Hoy, pese a no ser la llave de La Moncloa, como se esperaba, sus cuarenta escaños les sitúan en una posición con cierto peso en la que aún se pueden permitir negociaciones y ambigüedades a derecha y a izquierda y vetos como el que lanzan sobre Podemos.

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