Hace unos 39.000 años, una supererupción volcánica redujo notablemente el territorio europeo habitable. Ahora, un equipo internacional ha llevado a cabo la simulación de aquel fenómeno.
El
Centro Nacional de Supercomputación (BSN-CNS), en colaboración con el instituto especializado italiano INGV, ha reconstruido la
supererupción volcánica que ralentizó la expansión del hombre moderno en
Europa.
"Por primera vez, la erupción ocurrida hace unos 39.000 años cerca de la ciudad de Nápoles, ha sido reconstruida en dos fases durante las que se ha llegado a depositar un volumen total de ceniza equivalente a aproximadamente 8 veces el volumen del Everest entre el sur de Italia y las planicies siberianas", cuenta el BSN-CNS.
La investigación ha sido posible mediante centenares de simulaciones ejecutadas en el ordenador MareNostrum.
"Con ellas se ha podido determinar que en la primera fase (Pliniana), la supererupción generó una
columna de 44 kilómetros de altura y dispersó 54 km3 de depósitos de caída en las áreas más próximas. Durante la segunda fase (co-ignimbrítica), se dispersaron 154 km3 de materiales más finos. La suma de los depósitos acumulados durante las dos fases equivale aproximadamente a ocho veces la parte visible del Everest o cien mil veces el estadio Futbol Club Barcelona".
En total, la supererupción de la
Ignimbrita Campana cubrió con ceniza un área de más de tres millones de km2 desde el Mediterráneo hasta la actual Siberia. "Las mayores acumulaciones de ceniza tuvieron lugar en las actuales Macedonia, Bulgaria y Rumanía, mientras que en regiones del Mediterráneo Oriental se acumularon capas de hasta diez centímetros".
Otro impacto fue que la emisión de
cenizas y aerosoles en la estratosfera provocó un invierno volcánico. "Diferentes estudios revelan que este fenómeno redujo en dos grados la temperatura global el siguiente año y en hasta cinco grados en Europa Occidental", explica este centro.
Más allá del impacto en el medio natural, la erupción del Ignimbrita Campana es un fenómeno al que se atribuye un importante impacto en la evolución de la especie humana en Europa, ya que tuvo lugar cuando el hombre moderno había comenzado a expandirse por el continente desde Oriente Medio desplazando a los neandertales: "La súpererupción, junto a los eventos del último período glacial,
redujo notablemente el territorio europeo habitable y habría contribuido a ralentizar la transición del Paleolítico Medio al Paleolítico Superior, frenando la entrada del hombre moderno y reduciendo la población que ya se había asentado en la zona que devastaron sus cenizas. Esta misma zona, en cambio, años después se convertiría en un territorio notablemente fértil y atractivo para los nuevos pobladores".