Arranca en San Ginés la XXVI Edición del Festival Internacional de Arte Sacro
jueves 25 de febrero de 2016, 10:36h
Actualizado el: 25/02/2016 10:45h
La Galania, León de Oro y La Bellemont serán las formaciones musicales responsables de abrir la XXVI edición del renovado Festival Internacional de Arte Sacro a partir de hoy, jueves 25 de febrero, y hasta el próximo 3 de abril.
Del 25 de febrero al 3 de abril, la Comunidad de Madrid acogerá las más interesantes producciones nacionales e internacionales de música mediante una completa diversidad de estilos dentro de la XXVI Edición Festival Internacional De Arte Sacro. La cita propone 30 conciertos en los que se ha apostado por la calidad y la renovación, y con los que se pretende conectar música y espiritualidad, según señala el director general de Promoción Cultural de la región, Jaime de los Santos. La Galania con “Pegaso”, León de Oro con “Polifonía sacra de los siglos XX y XXI” y La Bellemont con “Plaisir sacré” serán, desde este jueves hasta el sábado, los primeros en mostrar sus propuestas.
La renovada dirección del Festival, a cargo de Pepe Mompeán, ha apostado por elevar la calidad de la programación con la presencia de músicos y formaciones españolas con éxito internacional, sin olvidarse de los talentos emergentes, y conectar sus propuestas con conceptos más abiertos y universales relacionados con la espiritualidad. Se trata de una programación musical que complementa la oferta clásica del Festival con otros lenguajes musicales, del jazz (con las aproximaciones de Jorge Pardo o Moisés P. Sánchez a “A Love Supreme” de Coltrane, en el 50 aniversario de su publicación) a las músicas alternativas (con la presentación del nuevo disco de una artista tan inclasificable como la cantante Maria Rodés).
El festival ofrece en esta edición repertorios inéditos o poco frecuentes en los escenarios españoles. En este sentido, es necesario subrayar la apuesta por fomentar la creación y la producción propia, con estrenos absolutos, en su mayoría encargos del Festival. Destacan varios estrenos en España, como el concierto de La Galanía en la Real Parroquia de San Ginés – jueves 25 de febrero - o el del Carducci Quartet en la iglesia de San José. Propuestas de espectro amplio que van desde las interpretaciones de Lina Tur Bonet de la integral de las Sonatas de Biber (primera vez que una mujer se enfrenta a esta obra), al variado repertorio que presenta Guillermo Pastrana.
La Galania nos acerca a la música de Tarquinio Merula, el organista, violinista y compositor cremonés que desempeño un importante papel en la evolución de la música instrumental hacia las canonícas formas pleno-barrocas, adoptando decididamente en su música vocal el nuevo estilo veneciano y gozando de gran prestigio en su tiempo. Tanto sus canzone instrumentales como sus madrigales le aseguraron un lugar en la historia, si bien la música de Merula sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del primer barroco italiano. Por su parte, la música sacra de Merula, que constituye casi la mitad de su producción, está a la altura de la de otros compositores más reconocidos, como Gabrieli o Monteverdi, en sus diálogos entre las voces y los solos instrumentales. Dentro de este tipo de obras, Pegaso ocupa un lugar central en la obra de Merula, pero curiosamente nunca había sido grabada en su totalidad hasta que en 2014 lo hizo La Galania. Su título alude al caballo blanco alado de la mitología griega, que a partir del Renacimiento fue considerado como el caballo de las Musas.
El viernes 26 de febrero, a las 20:00 horas, en la madrileña Basílica de San Francisco el Grande, El León de Oro – con más de 19 años de trayectoria – presentará un programa con obras de Josep Vila, Javier Busto, Frank Martin y Gustav Holst. El Leon de Oro (LDO) ha desarrollado un sólido proyecto coral de referencia tanto en España como en toda Europa, tal como refrendan numerosos galardones, el éxito de público y crítica y las invitaciones a los mejores festivales. LDO ha ofrecido conciertos a cappella en destacados festivales españoles e internacionales, y mantiene también una continua colaboración con importantes orquestas de nuestro país, como la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la Orquesta Sinfónica de Bilbao o el grupo Forma Antiqva. Fueron muy celebrados los dos conciertos realizados en la Semana de Música Religiosa de Cuenca, uno de ellos colaborando con The Tallis Scholars bajo la dirección de Peter Phillips. En abril de 2014, LDO cosecho un gran éxito en la London International A Cappella Choir Competition con el programa “Road to London”, donde obtuvo el primer premio desbancando incluso a coros profesionales de todo el mundo.
El sábado 27 de febrero, la cita será en el Coliseo Carlos III San Lorenzo de El Escorial y el concierto a cargo de La Bellemont, formación nacida en 2007 a partir del trabajo conjunto de Sara Ruiz, Rafael Muñoz y Laura Puerto, tres músicos fascinados por el repertorio barroco francés. Marcados por el perfeccionismo y la búsqueda de un sonido con identidad, un gesto y una articulación conjuntos, y la atención al detalle, los músicos de La Bellemont concretan esta filosofía en su primer disco La voix de la viole, un programa dedicado a la música para viola de gamba de Marin Marais. Su segundo disco, Plaisir sacre, dedicado a los motetes de Francoise Couperin, ha sido galardonado con la R (Recomendado) de la revista Ritmo, con el ≪Melómano de Oro≫ de la revista Melómano y con la ≪ E≫ (Excepcional) de la revista Scherzo.
El programa de “Plaisir sacre” pivota precisamente sobre los ‘pequeños motetes’ de Couperin, que se articulan en torno a preludios e intermedios instrumentales de otros dos compositores barrocos franceses: Sainte Colombe y Guillaume Gabriel Nivers, a los que se añade la Primera Suite del propio Couperin. Es en estas obras sacras donde mejor se aprecia la síntesis perfecta que Couperin hace de los estilos francés e italiano. El programa incluye la tercera de sus Lecons de Tenebres (1713- 1717), definitivamente la obra maestra sacra de Francois Couperin le grand. Charpentier, Lambert y Delalande instauraron la tradición francesa de componer música para los oficios de Semana Santa sobre los versos de Las Lamentaciones de Jeremias del antiguo testamento. Sin embargo, con Couperin alcanzaron un refinamiento sin igual.