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Entrevista

Wolfang Merkel: "No puedo entender que en España se asocie al nacionalismo con la izquierda"

lunes 09 de junio de 2008, 12:13h
Después de la reunión del "comité de sabios" del PSOE hubo algunos medios que se hicieron eco del malestar de algunos de los intelectuales que participaron en la misma, por el carácter eminentemente mediático que tuvo el encuentro. ¿Cómo vivió usted esa polémica?

Nadie de nosotros se sintió molesto, es pura rumorología. Al contrario, muchos de nosotros, de hecho, salimos bastante contentos de la reunión, entre otras cosas, porque que tuvimos la oportunidad de charlar con importantes expertos de todo el mundo.

Sí, pero cuando ustedes llegaron a Madrid a principios de enero, el programa ya estaba escrito, por lo que no había lugar para muchos cambios...

Eso no es cierto. Antes de la reunión se nos pidió que enviáramos algunos escritos sobre temas políticos específicos y, a raíz de ello, se preparó el programa. Por lo tanto, nuestro trabajo ya estaba plasmado en el texto que se nos presentó en el encuentro. Además, aquel programa no estaba cerrado. Por ejemplo, les indicamos que el texto era demasiado largo y lo acortaron. Por otra parte, sería absurdo que tuviéramos excesiva influencia en el programa porque al fin y al cabo, se trata de un programa electoral de un partido político español.

Muchas veces se acusa a los políticos de utilizar al mundo académico más para refrendar sus actuaciones que para escucharlo en profundidad y actuar en consecuencia. Usted ha asesorado a muchos líderes como Gerhard Schröder o Tony Blair. ¿Cómo fue la actitud de Zapatero ante sus "consejos"?
Zapatero escuchó seriamente y con interés todo lo que dijimos. Su actitud fue completamente diferente a la de otros líderes como, por ejemplo, Tony Blair. Mientras al ex presidente inglés le gusta cuestionar y debatir, Zapatero y Schröder prefieren escuchar.

Los detractores de Zapatero le acusan de ser demasiado amigo de gestos impactantes tras los que no hay nada más que humo. ¿Es ésa su impresión?
Todos los políticos tienen que estar muy pendientes de la imagen que transmiten. En eso consiste una campaña electoral. Dicho esto, no estoy de acuerdo con que Zapatero no haya hecho nada a lo largo de su primera legislatura. Es más, creo que en los últimos cuatro años la modernización cultural de España ha vivido un enorme empuje gracias a sus políticas. Zapatero ha logrado que se hable de los derechos de las minorías, de los homosexuales… ha llevando a España a uno de los puestos más avanzados de Europa, a la misma altura que los países bajos.

Por primera vez el Gobierno de España tiene más mujeres que hombres y Carmen Chacón ostenta el doble record de ser la primera mujer en ser ministra de Defensa y, además, dar a luz durante su mandato. ¿La paridad forma parte de ese proceso de modernización del que habla?
No se deben subestimar los gestos simbólicos en política. Mira a Chile, por ejemplo. La actual presidenta Michelle Bachellet, también fue en su día ministra de Defensa; mujer, divorciada, de izquierdas... Su nombramiento fue una especie de provocación simbólica. No creo que obligar a que haya más un 50% de mujeres en un gobierno lo convierta, automáticamente, en un mejor gobierno, pero sí contribuye a fomentar la igualdad. España sigue siendo una sociedad eminentemente dominada por los hombres, en mucha mayor medida que en los países del norte de Europa, y gestos como poner a una mujer al frente de un ministerio tradicionalmente masculino fomentan su modernización cultural, por lo que los veo como acciones positivas.

Entonces, ¿cree necesario un ministerio de Igualdad?
Sí. Es necesario porque sigue habiendo desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, y porque sigue existiendo dificultad a la hora de compatibilizar la vida familiar con la laboral para las mujeres. España sigue estando, en este aspecto, detrás de países como Francia, los escandinavos, Holanda...

Pero no opina que el dinero que se invierte en crear el ministerio podría emplearse en ayudas concretas que fomenten la conciliación de la vida familiar con la laboral, como subvenciones a guarderías...
Ésa es la típica crítica demagógica. El dinero que se emplea en la creación de un ministerio es muy poco, en realidad.

Sin embargo, es cierto que la discriminación positiva puede hacer que se minusvalore la valía de muchas mujeres, ante la duda de si están en sus puestos por sus méritos o por una mera cuestión de sexo...
Sí, estoy de acuerdo en eso. Pero insisto en que no hay que minusvalorar los gestos simbólicos y que, nos guste o no, en los mismos puestos, las mujeres siguen cobrando menos que los hombres y accediendo en menor medida a círculos de poder. El ministerio de Igualdad fomentará que se lleven a cabo políticas que pueden ayudar a cambiar la posición de las mujeres en la sociedad española y, por encima de todo, a que tengan las mismas posibilidades que los hombres.

Su teoría sobre las democracias enraizadas y las defectuosas le ha valido el reconocimiento del mundo académico internacional. Cómo experto en democratización, ¿qué diagnóstico daría de la democracia española?
En estos momentos estoy trabajando en un estudio acerca del tema que incluye a España, entre otros países de la OCDE (organización Para la Cooperación y el Desarrollo Económico) , así que a mediados de julio podría darte una respuesta más extensa, pero, a grandes rasgos, puedo decirte algo. Los indicadores de participación electoral españoles son muy altos, mayores que la media de los OCDE, lo cual es un buen síntoma. Sin embargo, el rango social de población que acude a votar es muy limitado, formado en su mayoría por hombres de clase media y un alto nivel educativo. La calidad de la democracia española, teniendo en cuenta su relativa juventud, la situaría en la mitad del ranking entre los estados de la OCDE.

Desde algunos sectores, especialmente nacionalistas, se afirma que, por ejemplo, la Ley de Partidos, por la que se han ilegalizado formaciones de la izquierda abertzale por su cercanía a Eta, es un grave menoscabo para la democracia española, desde el momento en el que deja sin voz a un sector de la población. Sus defensores argumentan que la democracia tiene derecho a defenderse neutralizando a quien pretende dinamitarla, siguiendo el modelo, precisamente de Alemania, donde, por ejemplo, el partido nazi es ilegal. ¿Con qué postura se siente más identificado?
Existen dos conceptos diferentes de democracia. Uno es extremadamente libertario y considera que no se puede prohibir, bajo ningún concepto, partidos. El otro es más protector y cae en la paradoja de defender que para proteger a la democracia es necesario limitarla. La democracia tiene el derecho de autoprotegerse. Sin embargo, ha de tenerse extremo cuidado a la hora de prohibir un partido. En Alemania, por ejemplo, sólo puede hacerse a través del Tribunal Constitucional y existen muchísimas restricciones que lo dificultan. En más de 50 años este tribunal sólo ha ilegalizado a dos partidos, el estalinista-comunista y el neo-fascista. Entiendo el problema que existe con ETA y el apoyo que Batasuna y otros partidos le ofrecen desde el punto de vista político, pero desde el punto de vista de la teoría democrática ilegalizar a esta formaciones es paradójico.

¿Considera que estas ilegalizaciones restan puntos a la democracia española?
No, no daña demasiado la calidad de la democracia española. Además, el Estado español no tiene porqué financiar a formaciones que apoyan a ETA



Usted considera que la Iglesia Católica es un importante factor político. Esta institución ha jugado un importante papel en las últimas elecciones, manifestándose a favor del PP. Muchos la acusaron de intervenir en un campo que no le correspondía. Sin embargo, como miembro de la sociedad civil, uno de los puntos indispensables de su teoría de las democracias "enraizadas", la Iglesia tiene todo el derecho a intentar influir en la esfera pública, como por ejemplo, el colectivo gay, estrechamente unido al socialista Pedro Zerolo...
Por supuesto, tiene el derecho de hacerlo. El problema no está en que la Iglesia se manifieste, sino en la postura del Gobierno español frente a ella y respecto a otras religiones. No es lo suficientemente neutral en la cuestión religiosa. Todavía existe una predominancia de la Iglesia Católica frente a otras confesiones y eso va en contra del principio de igualdad que es básico en democracia. ¿Por qué la religión católica ha de tener más derechos que la musulmana? Por esto no existe una legitimación democrática. No creo que el Estado deba pagar impuestos a la Iglesia, ni subvencionar a una religión concreta en detrimento de las otras, incluso aunque ésta sea la mayoritaria. Eso es lo que pasa en España y no existe un argumento democrático que lo defienda.

Una de las bases de la democracia es la alternancia y ésta se fundamenta en la bipolaridad de una izquierda y una derecha fuertes y consolidadas que coincidan en su respeto al sistema y a los valores conjuntos de una sociedad democrática. En este sentido, muchos opinan que el debate interno que se está fraguando en el PP tiene una importante trascendencia social ya que de él saldrá la derecha que ha de servir de segunda pata de la democracia española. ¿Cree que, en caso de que la pugna se resuelva a favor del sector ‘duro’, como lo llaman algunos, habría un menoscabo, tal y como señalan algunas voces cercanas al PSOE?
En el seno del PP debe darse una discusión, es lo normal después de una segunda derrota electoral. Existen dos almas en su seno. Por una parte, está una rama extremadamente conservadora que es más conservadora, incluso, que la democracia cristiana europea, especialmente en términos culturales. Y después, el sector que representa Gallardón, que opina que se debe virar al centro de nuevo. Esta última opción me parece la más inteligente desde el punto de vista de la estrategia política. Sólo si consigues atraer al votante del centro, puedes ganar mayorías. No puedes pretender hacerte sólo con el voto de la derecha porque en España la opción no se dirime exclusivamente entre izquierda y derecha sino que, además, hay que tener en cuentan el eterno debate autonómico y nacionalista.

Entonces, ¿considera que lo mejor para la derecha española y, por ende, para la democracia, sería que la opción de centro que propugna Gallardón ganara la batalla?
No, creo que ése un debate puramente teórico. Lo que sí es real es que existe un alto porcentaje de población que se siente identificada con los valores conservadores, por lo que deben tener representación. A mí no me gustan y no me identifico con ellos, pero tienen derecho a formar su propio partido. Seguramente se producirá una ruptura dentro del PP de la que saldrán dos partidos, uno más liberal y otro más conservador. Para el PSOE, de hecho, sería un problema que el PP se volviera realmente más de centro.

Más allá de gestos formales, ¿la derecha y la izquierda siguen existiendo?
Sí, siguen existiendo diferencias entre la izquierda y la derecha, aunque es cierto que la gente no tiene asimilado en qué consiste realmente cada opción. Existe una política de izquierdas respecto al mercado, respecto a las políticas sociales…

Ha mencionado que mucha gente no tiene bien asimiladas las diferencias entre la izquierda y la derecha. ¿Esto explicaría la identificación que se vive en España entre nacionalismo y la izquierda?
En la mayoría de los países se identifica al nacionalismo, al contrario que en España, con la derecha. En este sentido, la postura española frente al mismo es muy difícil de entender para un ciudadano no español. No acabo de comprender cómo se puede considerar a nacionalismos como el vasco o el catalán progresistas o de izquierdas, especialmente en el caso vasco. Debo decir que ése es el único punto con el que disiento de la política de Zapatero y me identifico más con la de Felipe González. El nacionalismo es una ideología cerrada, estrecha de miras… y no me vale la excusa de que se trata de una reacción frente a la opresión que ejerció el franquismo. Esa es una explicación histórica, no política.... No entiendo porqué catalanes y vascos deben tener más derechos y prerrogativas que un murciano o un extremeño por el mero hecho de haber nacido en esas comunidades.

Ésa es, precisamente, la postura de Rosa Díez, ex dirigente socialista que abandonó el partido para crear una nueva formación, UPyD, abiertamente antinacionalista...
He oído hablar de ella y entiendo su postura, pero creo que su movimiento está sobreestimado.

Para terminar, como miembro del equipo de pensadores de Zapatero, ¿considera que el Gobierno español está actuando bien frente a la crisis económica?

El crecimiento que se ha vivido en España en los últimos diez años ha sido extremadamente alto comparado con otros países como Alemania o Francia. Sin embargo, estos índices no pueden mantenerse en una democracia altamente desarrollada. Las cifras que tiene España en la actualidad son más bajas pero están más a la par con el resto de Europa. El problema que tenéis es que la economía ha estado excesivamente asentada en la construcción, uno de los sectores más sensibles. En los últimos años España ha construido más casas que Alemania, Gran Bretaña y Francia juntas. Este dato da una idea de los excesos que se han dado en este sentido. Aún así, no creo que se estén viviendo tiempos de una crisis seria. Europa todavía depende muchísimo de la economía de EEUU y parece que ellos están venciendo la crisis económica y financiera que padecen.
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