El equipo internacional de trabajo del conjunto de Telescopios HESS (en Namibia) ha descubierto una potente fuente de rayos cósmicos en el centro de la Vía Láctea, al primera evidencia fuerte de que el agujero negro supermasivo que se cree que existe en el interior de nuestra galaxia juega un papel importante como "motor" de la energía cósmica.
Un equipo internacional de astrónomos ha encontrado la primera evidencia de una
fuente extrema de rayos cósmicos en el centro de la Vía Láctea, según ha informado este jueves la
Universidad de Adelaida (Australia), uno de los centros responsables de la investigación, en un comunicado.
El estudio, publicado en la revista
Nature y realizado con los potentes
telescopios HESS (High Energy Stereoscopic System) ubicados Namibia, ha revelado por primera vez la existencia de una fuente de rayos gamma de energía excepcionalmente alta. Estos rayos gamma se consideran "marcadores" o "indicadores" de los rayos cósmicos que, al chocar entre sí interactúan con los gases que los rodean y producen los gamma que se detectan con los telescopios.
Los rayos cósmicos son partículas de energía muy alta, como protones y núcleos atómicos, que van cayendo en la Tierra desde el espacio exterior.
Sus orígenes han sido objeto de debate y teorías desde hace más de un siglo. "Estos resultados representan la primera explicación de cual podría ser el origen de estos rayos cósmicos, la energía más alta de la Vía Láctea", dice el profesor
Gavin Rowell, del Grupo de Astrofísica de Alta Energía de la Universidad de Adelaida y líder de la colaboración australiana en HESS. "El 'motor' más plausible para esta aceleración de los rayos cósmicos es un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia", añade.
La región central de la Vía Láctea contiene un agujero negro supermasivo
-con una masa de 4 a 5 millones de veces la del Sol- cuya gravedad inmensa domina el movimiento de las estrellas y los gases cercanos. La región también es muy activa en la formación de estrellas masivas, que a su vez conducen a la creación de numerosos restos de supernovas y púlsares. Toda esta actividad violenta hace que esta región sea uno de los objetos más interesantes para los astrónomos.
HESS ha observado esta región intensamente desde 2004, cuando se estudió por primera vez la señal de rayos gamma procedente de este agujero negro. "El aspecto más sorprendente es que las propiedades de emisión de rayos gamma nos dicen que vienen de una
fuente de rayos cósmicos con energías 100 veces mayores que la del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN", dice Rowell.
"La causa más probable aceleración de estos rayos cósmicos es la fuerza de la gravedad y la
actividad violenta del agujero negro supermasivo", insiste el profesor y asegura que todo indica que el agujero fue más activo aún en el pasado y que "podría ser el responsable de la mayor parte de los rayos cósmicos de alta energía" de la Vía Láctea. "Esta investigación proporciona la primera evidencia firme de que el agujero negro supermasivo del corazón de nuestra galaxia juega un papel crucial".
HESS es un sistema de cuatro telescopios de 13 metros de diámetro situados en Namibia y recientemente complementados con el telescopio
HESS II, de 28 metros de diámetro. El conjunto es uno de los detectores más sensibles de los rayos gamma de muy alta energía. El equipo de HESS cuenta con de científicos de Alemania, Francia, Reino Unido, Namibia, Sudáfrica, Irlanda, Armenia, Polonia, Australia, los Países Bajos, Austria y Suecia.