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NEW HORIZONS

La superficie helada de Plutón funciona como una "lámpara de lava cósmica"

EL IMPARCIAL
jueves 02 de junio de 2016, 10:57h
Actualizado el: 02 de junio de 2016, 11:19h
La misión New Horizons de la NASA ha descubierto una evolución geológica inusual en la superficie helada de Plutón, uno de los hallazgos "más sorprendentes de los últimos 50 años de exploración planetaria", según el equipo de investigadores.
La superficie helada de Plutón funciona como una 'lámpara de lava cósmica'
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Los datos topográficos y de composición recogidos por la nave New Horizons de NASA el pasado verano han arrojado luz sobre uno de los planetas más misteriosos de nuestro Sistema Solar. Según ha concluído el equipo de la misión, una gran parte de la superficie helada de Plutón está siendo renovada constantemente en un proceso llamado 'convección', que reemplaza los hielos superficiales más antiguos por material fresco. Más o menos, como señalan los científicos, como si fuera una lámpara de lava cósmica.

Los miembros de la misión New Horizons han podido determinar la profundidad de esta capa de hielo de nitrógeno dentro del llamado "corazón" de Plutón, una gran llanura conocida como planicie Sputnik, además de la rapidez con la que el hielo va fluyendo y renovándose. Los resultados del estudios se publican este jueves, 2 de junio, en la revista especializada Nature.

Combinando los datos de la New Horizons con simulaciones por ordenador, los científicos de la misión han podido demostrar que la superficie de Sputnik está cubierta de 'células' de hielo batido con un diámetro de entre 16 y 48 kilómetros y menos de un millón de años de antigüedad. Los resultados ofrecen, además, información sobre una inusual y muy activa geología en Plutón, que quizás pueda ser definitoria de cuerpos de las afueras del Sistema Solar.

"Por primera vez, podemos determinar lo que realmente son esas extrañas 'ronchas' en la superficie helada de Plutón", destaca William B. McKinnon, de la Universidad de Washington en St. Louis, director del estudio y coinvestigador del equipo científico de New Horizons. "Hemos encontrado pruebas de que incluso en planetas fríos a miles de millones de kilómetros de la Tierra hay energía suficiente para una actividad geológica vigorosa, siempre y cuando exista la materia adecuada, que puede ser algo tan suave y flexible como el nitrógeno sólido", subraya.

McKinnon y sus colegas creen que el patrón de comportamiento de estas células responde a un tipo de convección térmica, es decir a la diferencia de temperaturas entre el núcleo del pequeño planeta y su superficie helada. Se cree que la planicie de hielo Sputnik puede alcanzar varias millas de profundidad en algunos puntos, por lo que el nitrógeno más profundo queda expuesto al calor del interior Plutón, perdiendo densidad y subiendo a la superficie, donde se enfría y se hunde de nuevo para renovar el ciclo. Como un lámpara de lava.

Según el estudio, el hielo sólo necesita estar a un par de millas de profundidad para que ocurra este proceso. Además, indica que estas burbujas de nitrógeno pueden evolucionar lentamente a lo largo de millones de años, formando en la superficie helada de Plutón crestas que marcan donde se enfriaron, o estructuras en Y o en X según las células de convección que intervinieron en el proceso.

"Sputnik es uno de los más hallazgos geológicos más sorprendentes de los últimos 50 años de exploración planetaria, y el realizado por McKinnon y su equipo, que dice que este vasto área se crea y transforma por las corrientes de convección, es uno de los descubrimientos más espectaculares de la New Horizons ", apunta el investigador principal de la misión de la NASA, Alan Stern, del Southwest Research Institute (Boulder, Colorado).

Los movimientos convectivos, dicen los investigadores, modifican la superficie plutónica sólo unos pocos centímetros al año, a una velocidad parecida a la del crecimiento de las uñas. El estudio estima, en este sentido, que las células de Sputnik se renuevan cada medio millón de años aproximadamente, un periodo que, aunque parece lento para los relojes humanos, supone un ritmo bastante rápido en las escalas de tiempo geológicas. "No nos sorprendería ver este proceso en otros planetas enanos en el Cinturón de Kuiper y, con suerte, vamos a tener la oportunidad de descubrirlo algún día en futuras misiones de exploración", termina McKinnon, mirando ya hacia el futuro.
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